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Repetir y reactivar
El performance es como el humo: se cuela por todos lados y es difícil de contener; desaparece con un poco de viento, pero su olor puede quedarse impregnado mucho tiempo. Vivimos en una época en la que queremos documentar y archivar todo. La tecnología nos impulsa a registrar cada instante e internet se ha convertido en una memoria colectiva insaciable. Al performance, cuya esencia es su carácter efímero e irrepetible, hemos tratado de atraparlo a través del video, la fotografía y las crónicas. El resultado es útil, especialmente para fines pedagógicos, pero siempre se queda corto porque no es capaz de contener la experiencia, que a fin de cuentas es su esencia. Pero hay otras opciones. Una de ellas es la repetición del performance o como se dice hoy en día, la reactivación. Es plantear la obra como instrucciones a ejecutarse en distintos contextos. Cada vez que una obra se reactiva será la misma, pero diferente porque el contexto es un elemento primordial en el performance. Es un poco lo que la artista española Esther Ferrer llamaba “partituras” desde los 60. Actualmente, en la Sala de Arte Público Siqueiros se está presentando Rebecka espera, asa da, sten aloja……, una selección retrospectiva de los performances de la artista sueca Elin Wikström, o como ella los llama “situaciones activadas”. En lugar de presentar imágenes fotográficas de sus obras, se están reactivando varias piezas que ha realizado a lo largo de su carrera y creó una obra nueva específicamente para México. Las obras de Wikström son lo que Montserrat Albores, curadora de la muestra, llama “escenificaciones de circunstancias sociales” en las que el público más que espectador, es participante. Una de las piezas se llama Rebecka espera a Anna, Anna espera a Cecilia, Cecilia espera a Marie…. A lo largo de dos semanas, 76 mujeres jugarán al juego que propone Wikström. El escenario es una mesa y cuatro sillas. Cada una de ellas se sentará sola a la mesa durante media hora y esperará a que llegue la siguiente. Es una cadena larga de paciencia y de confianza de que el relevo llegará. La obra me produce una cierta frustración porque no hay un espacio en el que convivan o se comuniquen. Otra de sus obras, sin embargo, cae en el extremo contrario. La pieza se llama Gracias a Sten, Elisabet, Soren,Morten, Bente… Originalmente se realizó para el Copenhagen Contemporary Art Center en 1996 y en ella participaron la artista y Lars Blomqvist. En una primera reactivación en el Center for Curatorial Studies de Bard Collage en EU, la reactivó junto con María Bjurestam. En México la realizarán Dorotee María Kirch y Mrkus Thor Andersson. La pieza consiste en pedir posada. Se trata de pasar la noche en casa de alguien desconocido, mismo que tendrá que ponerlos en contacto con las personas con las que pernoctarán al día siguiente. En SAPS lo que se ve es un ramo de flores frescas, que esa noche los peregrinos entregarán a quienes los alberguen, así como un texto en el que se va haciendo un registro de las distintas veladas. Esta última pieza me gusta porque promueve una interacción muy íntima. Además, es endemoniadamente difícil de documentar porque se trata de interacciones. En esta obra no hay trascendencia, sólo el aquí y el ahora. Generalmente se habla del performance como el arte del cuerpo porque muchos performanceros lo utilizan para realizar la obra con o sobre su cuerpo. Ante obras como la de Wikström, quizá habría que pensar que es un arte del cuerpo porque el único registro es el que queda en la memoria de quien participa en la acción y la memoria la llevamos en todo el cuerpo. *Artista visual www.pintomiraya.com.mx
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