Buscar en:
  
   
    Estrictamente personal
Raymundo Riva Palacio
31 de octubre de 2007

Los ratones del PRD

  • Las ráfagas tan brutales como superficiales entre dirigentes perredistas han impedido que discutan los aspectos fundamentales para la viabilidad y vigencia de la izquierda

  • La crispación en el PRD rumbo a la elección de un nuevo presidente nacional está tentando las ansias rupturistas. Hasta ahora, su momento más intenso ha sido el desafortunado y misógino comentario del funcionario perredista Gerardo Fernández Noroña en contra de la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Ruth Zavaleta, para llamarla traidora. La utilización de frases terriblemente soeces contra Zavaleta cimbró la frágil estabilidad en el PRD, borrando por completo lo que debería ser la discusión de fondo sobre el futuro del partido, en cuanto a líneas de acción, táctica y estrategia. La línea más beligerante, que responde a Andrés Manuel López Obrador, ha perdido puntos mediáticos frente a la línea reformista de Nueva Izquierda encabezada por Jesús Ortega que, en la coyuntura de las próximas elecciones en Michoacán, encontró recientemente un aliado temporal en la figura de Cuauhtémoc Cárdenas.

    Cárdenas y Ortega se encuentran juntos en el mismo barco en estos tiempos políticos, dejando atrás otros cuando el líder de Nueva Izquierda, hoy serio aspirante a la dirigencia del PRD, enfrentó lo que él mismo definía como un “caudillismo” que tenía de rehén al PRD. Lo mismo dijo tiempo después de López Obrador, aunque la separación no se notó tanto antes como ahora, porque no sólo está en juego el poder total dentro del partido, sino la reformulación de las relaciones con el presidente Felipe Calderón. López Obrador se niega a reconocerlo, en una acción de estrategia política para fortalecer el núcleo duro de sus seguidores cuyo discurso opaca la realidad que, para efectos prácticos, como señaló hace unos días Cárdenas, hay un reconocimiento tácito de su gobierno —y por tanto de su Presidencia— en la negociación día con día con los gobiernos perredistas y sus legisladores. Ortega, Cárdenas y todos los grupos afines a ellos, que controlan, por cierto, la Cámara y el Senado, han dejado claro que es tiempo de normalizar la relación y dejarse de hipocresías.

    Las contradicciones entre el discurso y la operación política diaria fueron bien aprovechadas por el gobierno federal, que ha ido agudizándolas eficazmente en la apuesta de que Ortega y la corriente de los reformistas puedan convertirse en sus interlocutores dentro de la izquierda para lo que resta del sexenio. El problema es que no hay una sino varias izquierdas, y que dentro de ellas se han desgajado otras líneas de acción y sensación. Por un lado se encuentran los grupos anarquistas, que tienen como vehículos de expresión los blogs a favor de López Obrador y que ven a Fernández Noroña como el guardián de sus aspiraciones y expectativas. Por el otro se encuentran los grupos lumpen de la izquierda, carentes de ideología pero muy útiles en la movilización selectiva y productiva que realiza sistemática y mediáticamente el mismo Fernández Noroña.

    Los anarquistas aparecen como un subproducto de las luchas sociales de la izquierda que, como escribió hace unas semanas en el diario El País Joan Subirats, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Barcelona, han visto en los últimos años “un creciente desapoderamiento de la capacidad popular de influir y condicionar las decisiones, y tenemos el peligro de que de las aspiraciones democráticas nos acaben sólo quedando los ritos formales e institucionales”. La izquierda, cuyo eje es el PRD, ha visto este fenómeno desde hace cuando menos tres sexenios, al ser limitada su capacidad de influencia en las tomas de decisiones, emblematizada por el “ni los veo ni los oigo” en el último año de gobierno de Carlos Salinas de Gortari, y problematizada al haber sido incapaz de modificar los términos del Fobaproa, frenar el remate de la banca, o detener la aplicación del capitalismo salvaje cuando, a contracorriente, el mundo ya venía de regreso.

    La lumpenización de la izquierda no es nueva. Mezclada operativamente con los anarquistas en algunas ocasiones, tuvo una enorme exposición durante la prolongada huelga en la UNAM en 1999, donde varios de sus líderes eran fósiles universitarios y algunos formados en los grupos porriles, que todavía asolan de vez en cuando a la institución. El problema de la lumpenización, en buena parte origen de la proliferación anarquista en torno a López Obrador, y de la poca densidad social, es el vacío de ideología que se formó en los 40 últimos años. Al recordar lo que fue el movimiento estudiantil de 1968, uno de sus dirigentes más claros, Marcelino Perelló, le dijo a EL UNIVERSAL a finales de septiembre: “La diferencia entre los jóvenes del 68 y los de hoy es que para los de ahora la felicidad está en compartir un Ixtapa con amigos. A mi generación el dinero nos valía madres. Nadie estaba ahí porque quisiera dinero, ni siquiera los que hoy tienen hueso político. Nadie pensaba en dinero… Nuestra lucha era ideológica y la perdimos. Los de ahora sí tienen ganas de hacer cosas, pero no tienen con qué o con quién… No es su culpa, sino nuestra, porque no supimos heredarles nada”.

    Es una enorme paradoja que después de la elección de 2006, la primera con un carácter eminentemente ideológico, la ausencia de ese componente ideológico sea tan notorio en la lucha por el poder dentro del PRD. La elección presidencial del año pasado ya no fue contra el viejo régimen priísta, sino por la redefinición del modelo económico a seguir. Tampoco era, como muchos llegaron a sugerir, la batalla entre el futuro y el pasado, sino en la forma como ahora se ven las proyecciones ideológicas y programáticas: cómo definir las prioridades presupuestales, y qué tanto énfasis se da a la política social por encima de las finanzas, y cómo se diseña una política fiscal. Esta no es una definición que surja en el fondo de la lucha por el PRD y por el futuro de la izquierda. Están en las minucias de pensar que el poder lo es todo, en términos burocráticos, y en la discusión pasional sobre reconocer o no a Calderón Hinojosa. En ello, un reduccionismo sorprendente de la izquierda mexicana, se están jugando la vida.

    Ni lo merece el país, que exige sin que necesariamente lo verbalice, una izquierda fuerte que sirva de contrapeso al gobierno y a las tentaciones conservadoras del sistema político, ni lo merecen el PRD y sus propios militantes, que han pagado una factura histórica con sangre, cárcel y exilios para llegar al lugar donde se encuentran. Si están confundidos, podrían abrevar de Subirats, quien escribió: “El debate sobre el futuro de la izquierda en Europa adquiere nuevos significados. El tema no es cómo recuperar o mantener el poder, y si ayuda para ello el llamarse ‘partido democrático’; lo significativo es replantear el ejercicio de la política como instrumento de transformación social”.

    Europa no es México, por supuesto, pero los dilemas y los desafíos son universales. La transformación del país tendría que ser el objetivo supremo, no la búsqueda mera de un poder ratonero que es el estadio en el que ahora están jugando.

    rriva@eluniversal.com.mx

    r_rivapalacio@yahoo.com

     
    BÚSQUEDA
    Autor:  
    Columna:
     

    PERFIL
     
    Reconocido periodista y analista, Raymundo Riva Palacio ha obtenido dos Premios Nacionales de Periodismo. Durante su fructífera carrera, ha escrito para numerosos periódicos de México, España, Canadá y Estados Unidos. Es autor de "Centroamérica: la guerra ya empezó", "Más allá de los límites: ensayo para un nuevo periodismo", y coautor de "Aún tiembla" y "La cultura de la colisión". Su último libro se titula "La prensa de los jardines". Actualmente es director editorial de El Gráfico, y coordinador de asuntos internacionales de EL UNIVERSAL.
     
    Columnas anteriores
     
    Coyotajes foxistas 2007-10-29
     
    Monumento a la ignorancia 2007-10-26
     
    Un plan con migajas 2007-10-24
     
    Las razones contra Fox 2007-10-22
     
    El agravio de Manuel 2007-10-19
     
     
    - A   A   A +
    El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Publicidad | Mapa de sitio
    © Queda expresamente prohibida la republicación, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL