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Es uno de esos días helados que se han vivido en el Distrito Federal. Aunque el termómetro normal no alcanza dos dígitos por la mañana, el político sí sube poco a poco. Sobre todo entre los panistas. Germán Martínez sabe que en días de campaña el tiempo es el que falta para atender a la familia y los asuntos que le corresponden. Tiene que darse tiempo para todo, también para disfrutar estos primeros días de vida de su hija: María Fermina. Pero ahora está a punto de salir de su casa. Frente al tocador, comienza su arreglo personal. Sólo tiene la playera blanca y su pantalón azul marino. Se arregla esa perfecta raya de lado que cruza su cabello. El corte es perfecto, desde hace mucho tiempo. Va a la misma peluquería a la que acudían Carlos Castillo Peraza y Manuel J. Clouthier, parte de una herencia que abraza. Lo único que le incomoda hoy es la herida que se hizo justo al momento de afeitarse. Con su dedo índice derecho intenta detener las pequeñas gotas de sangre que aparecen: —Sangre en la campaña —dice en voz alta, con ese tono que lo caracteriza, de seriedad. En el espejo, su imagen reflejada le contesta: —No exageres Germán, los ataques de tu presidente no son para tanto. Con cara de niño asustado, no cree lo que ve. —No te espantes. Me refiero a Manuel Espino. Bien sabes que tú eres el consentido de Felipe Calderón. —Jajajaja. ¿Crees que el espinoso de Espino me espanta? ¿Acaso no es al revés? A ver, dime, ¿por qué declinó? ¿Sería por los efectos del cambio climático, como lo llamó él? Palpándose la herida, corta un cachito de tela adhesiva. —Recuerda lo que dijimos, nuestra campaña no va contra él… Esbozando una sonrisa con un toque de cierta villanía, se enjuaga los dedos. —Bueno, ni lo festejamos ni lo lamentamos… sino todo lo contrario. Jajajaja. Hubiera sido una buena pelea, lástima. Mientras se seca con una toalla, se acerca un poco más al espejo para ver que su rostro esté perfecto. —Bueno, tampoco podemos menospreciar lo que hizo en el partido. —Qué, ¿dividirlo? Se cuestiona mientras se estira las cejas. —No seas así. No me refiero a eso… —A ver, dime una cosa. Desde el principio de su gestión no estuvo metido en escándalos. ¿Te acuerdas de Nahum Acosta? —Mira, de ninguna manera podemos decir que sólo dividió al partido. Hay que reconocerle que nos mantengamos en la Presidencia de la República, pese a todo. ¿Qué hubiera sido de la campaña de Felipe sin los anuncios que él apoyó? Ajustándose la playera, para ponerse luego la camisa azul cielo, responde: —Bueno, pero siendo realistas también perdimos algunas posiciones que ya teníamos ganadas. Comienza a abrocharse los botones. Y estira las mangas. —Ahora hay que esperar el día de la elección. Se abrocha el puño izquierdo y luego el derecho. —Sí, y ver quiénes se apuntan. Por lo pronto Humberto Aguilar ya dijo que no va. —Uno menos, aunque el armado de Felipe González sigue los pasos de Espino y anda deshojando la margarita. Duda en ir o no ir. —¿Armado? —No te espantes, pero recuerda que en su campaña para senador andaba con la pistola al cincho. Pasa la corbata por su cuello, e intenta hacer el nudo. —Por cierto. ¿Qué dices a todas esas versiones de que la tienes segura por ser el candidato de Felipe Calderón? —Eso es absolutamente falso. El Presidente es respetuoso de los procesos internos de su partido. —Bueno, pero la verdad has tenido cargada, ¡digo!... apoyo por parte de Los Pinos. Al incomodarse por la pregunta, decide soltar los dos extremos de la corbata. —De qué se trata, de que me apoyes o de que me perjudiques. —De apoyarte, claro. Pero también hay que ser realistas. Claro, puedes decir que han caminado juntos mucho tiempo... Nuevamente intenta comenzar a hacer el nudo. —Deja de andarte por las ramas y dime qué quieres saber. —Pues a la linda reunión que tuviste fueron, por ejemplo, Mouriño, los secretarios de Salud y de Turismo, tu sucesor en la Función Pública y hasta don Luis H. Álvarez. ¿Qué tal el día que anunciaste que ibas y que Los Pinos se quedó vacío? Ya a punto de poder hacer de nuevo el nudo, se le deshace en las manos. —Ellos son simples simpatizantes, los votos de los consejeros que quiero ganar… —Jajajaja ¡Espérate, espérate tantito! No podemos decir que Juan Camilo Mouriño es un simple panista. Ni César Nava. Ni el propio Felipe Calderón y Margarita Zavala. Termina de ajustarse la corbata, y da dos últimas apretadas. —Bueno. Ese es un pequeño plus que tengo. Llevándose las manos a la nuca para ajustar el cuello de la camisa, el candidato recuerda que el próximo año cumple dos décadas de panista: —¡Qué mejor regalo que festejar siendo presidente! Sale del tocador y sigue platicando con él mismo. Va hacia el perchero donde está perfectamente colgado su saco. Se sienta en un pequeño banco que está ahí, y se ajusta las agujetas de los zapatos negros. —No sea que te vayas a caer. —Oh, pues. Qué, ¿ya vas a jugar con las encuestas o a qué te refieres? Se pone de pie, se ajusta el pantalón. —Oye, ¿y qué vas a decir cuando te pregunten que si te saliste de la Secretaría de la Función Pública para no investigar a Vicente Fox? Nuevamente se sienta en el pequeño banco, recarga sus codos en sus rodillas, y sobre éstas, su cabeza. —Yo he dicho, y te reitero que el ex presidente Fox ha dejado cuentas pendientes. Ahí está la Comisión Legislativa que lo investigará. Que ellos lo hagan. Lo cito a él: ¿Y yo por qué? jaja. katia.katinka@gmail.com . RECUENTOEl accidente en las plataformas de Pemex, donde murieron 21 personas. Aunque parece que el mal tiempo causó el choque entre plataformas, ya se pidió una investigación para saber si hubo fallas en equipos de emergencia.
La crisis desatada por la famosa Iniciativa Mérida. Mientras la Cancillería la defiende a capa y espada, diversas fuerzas políticas piden que se explique con papelito en mano, qué significa y representa el apoyo por parte de Estados Unidos. ....
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