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Raymundo Riva Palacio
26 de octubre de 2007

Monumento a la ignorancia

El Senado, regulador y vigilante de la política exterior, acaba de dar muestras claras de que sus integrantes pecan no sólo de frívolos, sino de ignorantes

Es proverbial la memoria de la gran mayoría de los legisladores, que tienen a bien, con esa sofisticación que caracteriza a tantos de ellos, construir su universo a través de iconos mediáticos. Gracias a ello, la comparecencia este miércoles ante senadores de la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, fue un día de campo. Le preguntaron lo obvio, le cuestionaron lo transparente, se sorprendieron con lo viejo y la dejaron salir impoluta al no exigirle explicaciones ni clarificaciones de por qué el plan de cooperación bilateral contra el narcotráfico, la Iniciativa Mérida, que originalmente abarcaba compromisos en tres niveles entre México y Estados Unidos, terminó siendo sólo oneroso para los mexicanos. Su comparecencia fue un reflejo de la banalidad parlamentaria. Veamos:

1.— La memoria frugal. En una entrevista en W Radio, Carmen Aristegui preguntó al embajador mexicano en Washing- ton, Arturo Sarukhán, sobre lo que, alegó, ningún funcionario mexicano había informado: que México aportaría 7 mil millones de dólares dentro de la Iniciativa Mérida, como su contribución al combate al narco. Sarukhán explicó que esos recursos estaban contemplados en las partidas presupuestales durante tres años, y que una parte para el ejercicio fiscal en curso ya había sido aprobada por el Congreso. Esa verdad de Perogrullo provocó un intenso debate de 48 horas y los legisladores que no sólo habían aprobado esa partida, sino otra similar para el siguiente año fiscal, totalizando casi 4 mil millones de dólares, gritaron “ni un peso más”, sin entender que ya los habían otorgado.

Aristegui le había dicho a Sarukhán que la cifra de 7 mil millones de dólares la había dicho un funcionario estadounidense. Seguramente se refería al subsecretario adjunto para Latinoamérica del Departamento de Defensa, Stephen Johnson, quien la semana pasada proporcionó ese dato a la prensa estadounidense en el contexto del presupuesto, sin que despertara mayor interés en México.

Este mismo martes, el subsecretario de Estado para Latinoamérica, Tom Shannon, reiteró que el gobierno de Felipe Calderón había destinado, hasta ahora, casi 3 mil millones de dólares al combate al narco, en el mismo contexto que su colega lo había ubicado, sin que tampoco despertara atención alguna. Pero por si no fuera suficiente, como bien lo recordó ayerel periodista Jorge Fernández Menéndez en Excélsior, la cifra había sido dada a conocer hace varias semanas por el secretario de la Defensa, general Guillermo Galván, en una comparecencia con ¡loslegisladores!

2.— Después de tres días, todo vuelve a ser noticia. Cuando la canciller dijo que una parte de los recursos estadounidenses serían utilizados para enfrentar al terrorismo, hubo alarma y reclamos de injerencia. Pero, ¿dónde está lo nuevo? Desde el 11 de septiembre de 2001 México, como muchos países, comenzaron a ver las secuelas del cambio radical de la política en Estados Unidos, lo que dio origen a la firma, tiempo después, de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte, suscrita en Waco por el presidente George W. Bush, el ex presidente Vicente Fox y el ex primer ministro Paul Martin. El ASPAN, como se conoce por sus siglas, establecía un acuerdo metaconstitucional que reformulaba la seguridad en esta parte del hemisferio para enfrentar los nuevos retos del terrorismo, una categoría en la cual Washington había incluido al narcotráfico y a las pandillas, algunas de las cuales presuntamente están vinculadas con Al-Qaeda, y que supuestamente estaban utilizando a indocumentados para meter terroristas a la Unión Americana. La lucha común contra el terrorismo ya ha producido resultados. Sólo en el último año, 29 personas de diferentes nacionalidades sospechosas de terrorismo, fueron detenidas en México, y la presencia de agentes encubiertos estadounidenses autorizados por el gobierno mexicano, se ha incrementado en cerca de 30%.

3.— El trabajo sucio es una vieja historia. No gustó a varios senadores que como parte del paquete de asistencia militar y policial, un volumen vaya para la vigilancia en la frontera con Guatemala. Pedirle a los legisladores que supieran o recordaran que desde hace varias décadas México es considerado un buffer state (Estado de contención) de todo lo que pueda circular desde Centroamérica, puede ser muy exquisito. Pero muchos de ellos formaron parte de la oligarquía priísta que tuvo acuerdos informales con Estados Unidos para ser una frontera infranqueable de sus “enemigos”, y que llegó a más en el gobierno de Carlos Salinas cuando se instruyó a la Secretaría de Gobernación de Fernando Gutiérrez Barrios que realizara en todo el sur mexicano trabajo de inteligencia para el Servicio de Inmigración estadounidense. Las redes de tráfico humano, además de sus probables nexos con narcos y terroristas, son un problema de seguridad nacional porque involucra a más organizaciones de delincuencia organizada, como las tríadas chinas. Una de ellas controla el tráfico de indocumentados desde Honduras a Estados Unidos, por territorio mexicano.

4.— ¿Por qué se desgarran las vestiduras y no jalan la cobija al vecino? Los senadores se prepararon para dar la batalla al gobierno mexicano en la parte que le corresponde de la Iniciativa Mérida, y no le creyeron a Espinosa cuando afirmó que Bush no había impuesto condicionalidades al pacto. Es cierto. Quien le va a poner la condicionalidad es el Congreso, que este jueves inició sus audiencias sobre la propuesta. Pero al buscarle tres pies al gato se les olvidó preguntar por qué, si la iniciativa constaba de tres niveles de cooperación, se ha quedado todo en uno y medio, el que toca a México. No preguntaron cuáles son los compromisos de Washington para controlar su frontera sur, ni qué hará el gobierno de Bush para enfrentar al narco en su territorio. Estos no son temas menores, pues la corrupción de sus policías y jueces facilitan la penetración del narco en ese país, así como las lagunas en su sistema financiero que permiten un voluminoso lavado de dinero.

La Iniciativa Mérida era un plan de tres pistas, reducida hoy a la discusión sobre el destino de los fondos de una partida presupuestal solicitada por Bush para sus guerras. ¿Por qué los senadores no se enfocaron a conocer más sobre el acuerdo global y se quedaron en la discusión pleonástica de los temas? Exigir la rendición de cuentas al gobierno mexicano es importante y saludable, pero tenemos que pedir lo mismo a los senadores. No puede ser que los senadores hayan exigido a la canciller que les explicara, por utilizar una metáfora, por qué necesitamos oxígeno o que aclare por qué el cielo es azul. Es imperdonable que ellos, que vigilan la política exterior, muestren un talante tan supino. En la comparecencia de Espinosa no hicieron más que exhibir sus limitaciones y construir un monumento a su ignorancia. Qué lamentable, pues precisamente esto, en los tiempos actuales, es lo que menos se necesita.

rriva@eluniversal.com.mx

r_rivapalacio@yahoo.com

 
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PERFIL
 
Reconocido periodista y analista, Raymundo Riva Palacio ha obtenido dos Premios Nacionales de Periodismo. Durante su fructífera carrera, ha escrito para numerosos periódicos de México, España, Canadá y Estados Unidos. Es autor de "Centroamérica: la guerra ya empezó", "Más allá de los límites: ensayo para un nuevo periodismo", y coautor de "Aún tiembla" y "La cultura de la colisión". Su último libro se titula "La prensa de los jardines". Actualmente es director editorial de El Gráfico, y coordinador de asuntos internacionales de EL UNIVERSAL.
 
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