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    Itinerario Político
Ricardo Alemán
24 de octubre de 2007

Espino, “legítimo”; Germán, “espurio”

Las acusaciones y señalamientos del actual líder del PAN no son un asunto menor

En el partido saben que si continúan con la crisis que fomentó la ultraderecha, perderán votos

Nadie pone en duda la inteligencia y las habilidades políticas del señor Manuel Espino, saliente presidente nacional del PAN. Pero ahora el controvertido político sorprende al “respetable” con otra notable y hasta saludable habilidad que siempre se agradece: el buen humor.

Y es que a partir de una sistemática incongruencia entre lo que hace y lo que dice el señor Espino, pierden toda seriedad las acusaciones que formula sobre la presunta o real intromisión del gobierno de Felipe Calderón en la vida interna de Acción Nacional, al extremo de provocar estallidos de risa entre el panismo, antes que preocupación o hasta enojo.

Así, para explicar los “profundos motivos” que lo llevaron a no buscar la reelección en el cargo como jefe nacional del PAN, Espino sacó de su arsenal declarativo simpáticas razones emparentadas con algunos de los clásicos contemporáneos de la jerga política nacional, como el “fraude”, “prácticas del PRI” y hasta la existencia de procesos partidistas de “dudosa legitimidad” y una dirigencia que podría resultar “espuria”; todos ellos achacados al proceso para renovar la dirigencia del partido azul.

Dice Manuel Espino que para la elección del nuevo dirigente nacional del PAN “grupos de panistas alientan viejas prácticas del PRI”, desliza la especie de que desde Los Pinos se pretende “influir en decisiones que sólo competen al partido”, protesta porque el más aventajado candidato a la dirigencia del PAN, Germán Martínez, fue un irresponsable por adelantar sus ambiciones partidistas y, muy enojado, asegura que no se va a prestar “a legitimar” un proceso viciado de origen. Con el buen humor del saliente jefe panista, hasta se podría sintetizar que Manuel Espino es el “legítimo”, mientras que Germán Martínez sería algo así como el “espurio”.

La risa se produce del contraste entre los dichos y los hechos. ¿Cómo llegó Manuel Espino a la dirigencia del PAN? Todos saben que por una decisión de “la pareja presidencial”, de Fox y Marta, quienes metieron la mano en el proceso de hace casi tres años, porque el control del partido era una condición para impulsar al candidato presidencial de la misma “pareja presidencial”, que era el señor Santiago Creel.

¿A quién sirvió Espino desde la dirigencia del PAN? A los intereses de quien lo llevó al cargo, que no fue otro que Fox. ¿A quién combatió Espino desde la dirigencia del PAN? A Felipe Calderón, que no era el candidato de la ultraderecha. ¿Qué papel jugó la dirigencia partidista de Espino antes, durante y después de la elección? Fue público y notorio que su papel fue el de adversario interno, al extremo de que ya como Presidente, Calderón debió mover todo lo necesario para sacar a Espino no sólo de la dirigencia del PAN, sino de la jugada política en su gobierno. ¿Quién adelantó el proceso de renovación o reelección de la dirigencia del PAN? Manuel Espino. ¿Y por qué luego decidió adelantar la elección? Porque Espino siempre creyó que desde Los Pinos se impulsaría a César Nava, al que creyó que podría derrotar.

Pero cuando Calderón impulso a Germán Martínez, entendió que había perdido. Cambió de estrategia y propuso adelantar la elección, para no ser aplastado y humillado de manera pública. En esa misma lógica se encuentra su decisión de no buscar la reelección, y de acusar al gobierno de Calderón, al “delfín” de Calderón y al proceso todo de lo mismo que él hizo tres años antes. Pero si recurrimos a la memoria, resulta que en los primeros meses de 1999 Vicente Fox y la ultraderecha hicieron lo mismo con Calderón: lo arrinconaron hasta impedirle la reelección y luego echarlo, literalmente, del país.

Pero más allá de las incongruencias y los arranques de humor involuntario que muestra el señor Espino, sus acusaciones y señalamientos no son un asunto menor. Primero hay que decir que golpea fuerte a Calderón, al candidato Germán Martínez y al PAN, para subir el costo de una negociación que ya está en proceso. Germán Martínez, como ya se dijo en este espacio, no hará una purga de la ultraderecha y menos perseguirá a Espino. Pero Espino sí requiere vender cara su derrota. Será, según dijo, la conciencia crítica del partido, algo así como el “presidente legítimo” del PAN, frente a un Germán Martínez que ocupará el lugar de “presidente espurio” de Acción Nacional. ¿No es de risa?

Y, en efecto, nadie puede negar que desde Los Pinos se impulsó la candidatura de Germán Martínez como nuevo jefe de Acción Nacional. Pero lo que no sabe Espino es que a partir de la convicción del panismo calderonista —de que el partido debe ser un aliado del presidente surgido de sus filas—, la primera discusión y definición de la hipotética gestión de Germán Martínez será precisamente la de aclarar la relación del partido frente al gobierno federal, los gobiernos estatales y, sobre todo, los poderes reales, que son su representación en el Congreso de la Unión, los congresos locales y los encargados del gabinete presidencial.

¿Cómo debe comportarse la estructura partidista de los azules frente a un presidente como Calderón, salido de sus filas? Los panistas no saben aún lo que quieren en esa materia, pero sí saben lo que no quieren; no quieren un partido sometido como fue el caso del gobierno de Fox; no quieren gobiernos estatales en donde el mandatario manipula al partido y se comporte igual o peor que los gobernadores salidos del PRI.

En suma, parece que la dirigencia del PAN en manos de Germán Martínez —si es que finalmente logra ganar la jefatura del partido— entrará a un proceso que busca recuperar las reglas básicas del partido, en sus vertientes doctrinaria y programática, para que todos los políticos, gobernantes, legisladores y militantes se sometan a esas reglas, a la vida institucional del partido. ¿Será capaz de ese formidable reto el señor Germán Martínez? Nadie lo sabe. Pero lo que sí saben en el PAN es que si continúan con la crisis de identidad que fomentó la ultraderecha en la última década, los azules perderán una buena porción de votos para las elecciones intermedias de 2009, y le abrirán grandes espacios a la posibilidad de que regrese al poder el PRI. Al tiempo.

aleman2@prodigy.net.mx

 
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Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
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