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Imaginación en movimientos
Por fin hay en México un espacio de política pública destinado a apoyar el nacimiento y la consolidación de empresas culturales. Se trata de la iniciativa de la Secretaría de Cultura del Distrito Federal denominada Imaginación en Movimiento. A través de esta primera convocatoria, de la cual se esperan resultados en fechas próximas, se apoyará a artistas y promotores culturales en la definición de su proyecto cultural, la figura jurídica que puede adquirir, las estrategias de constitución legal, los registros de derechos de autor y de propiedad industrial, en el diseño de un plan de negocios, de una política de marketing y del desarrollo de públicos. La Secretaría de Desarrollo Económico del DF ha ofrecido micro créditos que van de los 50 a los 300 mil pesos para quienes ya estén constituidos y cuenten con un plan de negocios. Hace unos años, ni los artistas, ni los promotores, y mucho menos las instituciones, se hubieran animado a hablar de empresa en la cultura, debido a la fuerte ideología que la asoció solo con el espíritu, con la inspiración y con lo etéreo, con la superestructura, diría el joven Marx. Hasta hace poco, hablar de dinero y de rentabilidad en la cultura sonaba a sacrilegio. Se pensaba que la calidad artística o la autenticidad de una propuesta podía pervertirse si se veía desde la perspectiva económica. Si bien la mayoría de las actividades culturales, sobre todo las ligadas a la creación artística, pueden no ser o incluso no buscar ser rentables, hay renglones de la cultura que constituyen fuentes de recursos en muy diversos países. Pensar en la economía de la cultura, no necesariamente significa dejar atrás los principios, sino ir en busca de estrategias de sostenibilidad que le den perspectivas de futuro a campos que hoy viven en condiciones de incertidumbre e inestabilidad poco saludables. La idea de que los artistas viven del aplauso ha ido quedando atrás, aunque es innegable que los creadores de las diversas disciplinas, en la mayoría de los países, viven condiciones adversas que suelen imposibilitan vivir del arte. ¿De qué vive un compositor de música de concierto en México, si su música no se graba, si no hay agrupaciones que interpreten su obra, si no hay empresas que editen las partituras, si no hay circuitos de difusión, si no hay públicos dispuestos a movilizarse para ir en pos de su música? ¿De qué vive un bailarín si no puede sostenerse en una compañía estable porque casi no las hay, cómo puede una compañía estabilizarse si sólo cuatro teatros programan danza? Las políticas públicas requieren cada vez más reconocer la urgente necesidad de estructurar una economía social de la cultura que permita abrir cauce a la diversidad y a la democracia cultural y, a la vez, permitan la generación de recursos para creadores, productores, comunidades y públicos. Un estudio de la organización American for the Arts, realizado en 2005, señala que las actividades culturales no lucrativas, es decir que excluyen la fábrica de películas y de musicales de Estados Unidos, generaron más de 5.7 millones de empleos de tiempo completo. El proyecto Empiric, impulsado por la Fundación Interarts de Barcelona en diversas ciudades de la Unión Europea, arrojó como resultado que la creación y consolidación de empresas culturales constituye una fuente fundamental de empleo y que este sector había contribuido a la generación de nuevas formaciones y perfiles entre profesionales de las artes y de la gestión cultural. Igualmente, señaló que las empresas culturales lograban reanimar la vida pública y recuperar espacios de convivencia para las comunidades urbanas. La Universidad de Antioquia en Colombia recientemente puso en marcha una Maestría en Gestión Cultural y un programa de acompañamiento en la creación de empresas culturales para los egresados y para los estudiantes de los últimos semestres de la Facultad de Artes. El objetivo es que los jóvenes que egresan de las carreras artísticas no se enfrenten a un vacío aniquilador, y evitar que se sumen al ejército de desempleados que dominan los territorios del arte. Medellín es un espacio urbano donde la política cultural ha buscado la consolidación de espacios alternativos. La política de Salas Concertadas permite que espacios recuperados por la ciudad sean puestos al servicio de organizaciones de jóvenes que operan pequeñas empresas culturales en donde funciona usualmente un pequeño bar, un escenario tipo caja negra y la sillería. Estos espacios deben convertirse en ejes que aglutinen las propuestas artísticas de otros jóvenes, no sólo de quien tiene el espacio asignado. En Argentina, existen iniciativas de apoyo de empresas culturales financiadas por empresas privadas y también por los ayuntamientos. Brasil inició desde temprana época la constitución de empresas culturales, debido a que por la existencia de una dictadura, la empresa privada intervino en la cultura a través de muy diversos mecanismos. En ese país es posible encontrar pequeñas y grandes fundaciones y empresas culturales que dan vida a una gran cantidad de iniciativas que van desde escuelas de samba, hasta centros de investigación. Consolidar Imaginación en Movimiento es fundamental para lograr un cambio en las orientaciones de la política pública de mediano plazo, las cuales ya no pueden estar basadas en la distribución del subsidio como única estrategia. Igualmente, para demostrar que es posible un trabajo intersectorial entre la cultura, la economía y otras áreas del desarrollo urbano, que la cultura puede manejarse con perspectivas de sostenibilidad y que somos capaces de construir poco a poco un piso menos movedizo. Un elemento que resultará fundamental para completar esta iniciativa, es atender los reclamos de las agrupaciones que han planteado la necesidad de reconocer la existencia de establecimientos culturales alternativos o independientes, dentro de la Ley de Establecimientos Mercantiles, de tal forma que el espectro urbano de la ciudad de México pueda ampliarse. La actual Tenochtitlán, una de las urbes más grandes del mundo, puede dar la pauta del reconocimiento de las culturas subalternas, juveniles o artísticas que animan estos movimientos en diversas ciudades del país. escritoenvozalta@gmail.com
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