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Claudia Pérez
15 de octubre de 2007

La insana justificación

La congruencia es una sensación interna muy importante.

Nos ayuda a cumplir nuestras metas con menor dificultad. Somos congruentes cuando nuestras intenciones, principios, valores, pensamientos, palabras y acciones van hacia la misma dirección.

A veces decimos lo que debemos callar y viceversa. Si tan sólo nos demoráramos un poco en aquello que merece ser considerado, si hiciéramos una pausa en lo que necesita ser pensado, quizá nuestra realidad sería diferente.

Para respetar a los demás es necesario respetarse a uno mismo. La falta de respeto no intencional aparece por desconocimiento, ya sea de las palabras, personas o de nosotros mismos.

Quienes obtienen resultados y cumplen su palabra no necesitan disculparse, su estilo de vida concuerda con lo que piensan. Alguien congruente predica con el ejemplo, es confiable y logra tener influencia en los demás gracias a la veracidad y honestidad con la que actúa.

La incongruencia es un estado de división interior, de indiferencia y pasividad. “Quiero, pero...” Es un conflicto interno en el cual interviene el ego por encima de todo, en ocasiones es cómodo, otras egoísta, o es dominante. Se dedica al autoengaño, inconsistencia y autosabotaje. Esto produce un bajo rendimiento en el trabajo, en las relaciones personales y tiene efectos nocivos para la salud.

Un ejercicio sencillo que se recomienda en Programación Neurolingüística para reconocer el estado de incongruencia en la propia experiencia es: Pensar en algo que, por un lado, sea una buena idea pero por el otro tengas duda, inseguridad, o quizá la sensación de no estar convencido.

La señal de incongruencia se presenta cuando le das vueltas a un asunto y no llegas a nada, te cuesta iniciar y dar el paso, te sientes estancado y no ves el desenlace con claridad. Para evitar dar pasos en falso es importante identificarla.

lahojaenblanco@gmail.com

 
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PERFIL
 
Es periodista, conductora y actriz egresada del Centro de Educación Artística de Televisa, su nombre artístico es Claudia Cervantes, con el que a veces publica.

Estudió periodismo en la Escuela Raúl del Campo en la Ciudad de México, así como Guionismo y Producción en la Universidad de los Angeles California. Tiene dos diplomados en Desarrollo Humano Integral que cursó en la Fundación México Unido.

Es originaria de Morelia, fue Señorita Michoacán en 1998 y La Modelo del Año en 1996. Ha sido autora de canciones y tenido participaciones en cine, teatro, radio y televisión. En el 2002 fue conferencista en la Semana de la Comunicación del Tecnológico de Monterrey Campus México. Fue conductora del programa guía de Padres y de Espacio Cine 2006 en Culiacán.

Actualmente escribe la biografía del destacado empresario mexicano Isaac Saba Raffoul, colabora para El Universal y El Provincia de Michoacán. Sus columnas profundizan temas esotéricos, de la mujer y el desarrollo humano.

 
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