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No va a pasar demasiado tiempo para ver las repercusiones que tendrá el derribo de la estatua de Vicente Fox en Boca del Río, Veracruz, aun antes de que siquiera fuera oficialmente develada en ese puerto.
El “amigo de los veracruzanos”, como de Fox se refirió el gobernador Fidel Herrera Beltrán, fue objeto de una agresión contra su imagen, como no ocurría desde mediados de los 60, cuando un busto del ex presidente Miguel Alemán, colocado en Ciudad Universitaria, voló por los aires. “Fue una imprudencia” de los panistas que gobiernan ese municipio, dijo Herrera. Ya se verá si eso le alcanza para justificar la acción de los priístas que tiraron la efigie de Fox. Por cierto: habría que hacer la cuenta de los cientos de bustos y monumentos que los gobernantes del PRI se hicieron construir desde Lázaro Cárdenas hasta Ernesto Zedillo. Por cierto que al ex presidente panista de poco le ha servido insistir una y otra vez, como lo hace a través de un comunicado bastante escondido en el Centro Fox, fechado el 12 de octubre y dirigido a sus “queridos amigos”, en que está con su “conciencia tranquila”. En ese texto, el ex presidente dice que no busca “el aplauso de nadie, pero rechazo la mentira y la calumnia como instrumentos políticos”. En Veracruz parece que no lo oyen. Las cuentas alegres que presentó hace cuatro meses el secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, cuando anunció el cambio total de mandos de la Policía Federal Preventiva (PFP), se oscurecieron con la aprehensión, este viernes, de 25 mandos de esa corporación, a quienes el cártel del Golfo les pagaba irrisorias cantidades por hacerse de la vista gorda o por instrumentar labores de contrainteligencia. En aquella ocasión, Luna dijo que los mandos destituidos fueron relevados por personal que respondió a una convocatoria para seleccionar “los mejores currículos y los mejores perfiles”. A ver cómo explica ahora lo que ocurrió con estos agentes en Tamaulipas. Si alguien cree que la recuperación del llamado perímetro “A” del centro histórico —del que se adueñaron por años los ambulantes— es el único y más importante proyecto del jefe de Gobierno Marcelo Ebrard, se equivocará. En su círculo cercano, según nos cuentan, trabajan ya para dar respuesta a las decenas o cientos de peticiones para que las autoridades continúen de inmediato con el perímetro “B” del centro, y le sigan con los ambulantes en las estaciones del Metro. Los espacios públicos son de todos y, por ende, nadie puede apropiarse de ellos, insisten en el GDF. Por tanto, no habremos de esperar mucho para ver más acciones de recuperación de espacios… y luego de bacheo, control de la basura, señalización y un largo etcétera que aguarda en la ciudad. Con el premio Nobel de la Paz otorgado al panel sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas, Mario Molina, parte de ese grupo intergubernamental, se convirtió en el primer mexicano en ser reconocido en dos ocasiones con ese galardón. En 1995, Molina, surgido de las aulas de la UNAM, recibió el Premio Nobel de Química por su trabajo en Química Atmosférica y la Depredación de la Capa de Ozono. Éstos, como muchos otros reconocimientos, son producto de un trabajo incansable que le dan prestigio a México.
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