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Al rescate de Michoacán
La de la entidad será una elección de tres tercios, y por ello altamente competida Una eventual derrota a manos del PAN sería una señal preocupante para los amarillos Más allá de lo que revelan recientes encuestas sobre la contienda electoral para renovar el gobierno de Michoacán —sondeos de opinión que difieren sobre las preferencias hacia los candidatos punteros del PRD y el PAN—, lo cierto es que dos expresiones del activismo político indican lo cerrado de la competencia: la reaparición de Cuauhtémoc Cárdenas en abierto proselitismo en favor de Leonel Godoy y los paseos dominicales del presidente Calderón por su tierra. El partido amarillo parece haber superado sus diferencias y ante la emergencia electoral veremos juntos, pero no revueltos, a Cárdenas y López Obrador, quienes parecen dispuestos al “rescate de Michoacán”; mientras que los azules van por lo que han llamado “el milagro”, que consiste en aplicar todo el peso de los “michoacanos en el poder”, desde el presidente Calderón, pasando por el futuro dirigente del partido, Germán Martínez, y el también michoacano César Nava. En todo caso, lo único seguro es que la de Michoacán será una elección de tres tercios, y por ello altamente competida. Como se sabe, el 11 de noviembre los michoacanos acudirán a las urnas para elegir a su nuevo gobernador, quien sustituirá a Lázaro Cárdenas Batel, de entre los candidatos Leonel Godoy, Salvador López y Jesús Reyna, del PRD, PAN y PRI, respectivamente. Hasta la primera mitad de septiembre, encuestas internas de los dos primeros partidos daban empate técnico entre los aspirantes del PRD y del PAN, seguidos muy de cerca por el PRI. Es decir, la elección michoacana se ha fragmentado en tres grandes tercios, con una sensible baja en las preferencias históricas del PRD, al tiempo que el PRI recupera posiciones luego de la debacle de la más reciente década, y el PAN muestra un avance que, por primera ocasión, lo coloca frente a una posibilidad real de triunfo. En una encuesta pública reciente (Reforma, 5 de octubre), Leonel Godoy registraba 35.2%; Salvador López 34% y Jesús Reyna 28.4%. Es decir, que a un mes de las elecciones, en Michoacán se vivirá una elección en la que no se puede pronosticar nada para nadie. Michoacán es un bastión perredista desde 1988 —cuando nació lo que hoy conocemos como PRD y que en las elecciones presidenciales de ese año significó el nacimiento de la figura de Cuauhtémoc Cárdenas como líder opositor—, pero fue hasta 2002 que la dinastía de los Cárdenas regresó al poder estatal, cuando Lázaro Cárdenas Batel derrotó al PRI, partido que durante más de una década se resistió a perder la plaza y el control político del estado mediante toda clase de trampas —en su momento operadas por reputados personajes como José Guadarrama, hoy senador del PRD gracias a AMLO—, que paradójicamente hoy podrían ser aplicadas para que los amarillos no pierdan Michoacán. El registro electoral más reciente que se tiene de Michoacán data de julio de 2006, cuando el PRD logró 41% de los votos, mientras que el PAN se aproximó a 34.5% de las preferencias, y el PRI cayó a un lejano tercer lugar con 19% de los sufragios. En esa contienda se conjugaron tres peculiares fenómenos político-electorales: el arrastre de Andrés Manuel López Obrador, el regionalismo de Felipe Calderón —que es originario de Michoacán— y la cuestionada candidatura de Roberto Madrazo. Pero un año después, hacia finales de julio de 2007 —y una vez iniciada la carrera por el gobierno de Michoacán—, los candidatos del PRD y el PAN prácticamente mostraban un empate en las preferencias del electorado, con variaciones que van entre los rangos de 30% y 35% según las diferentes encuestas, en tanto que, de manera sorpresiva, el PRI recuperaba terreno y se acercaba al tercio de los votos. Es decir, a 30% de las preferencias. Si se comparan las encuestas recientes y los registros electorales que se tienen del más reciente proceso comicial —que, como vimos arriba, es el federal de julio de 2006—, queda claro que un buen porcentaje de votos que en 2006 se pasaron del PRI al PRD han regresado a su núcleo de origen, el partido tricolor; en tanto que de forma nada extraña —porque tiene su peso específico entre los electores que el presidente Calderón sea de Michoacán—, el PAN mantiene hoy el mismo nivel de votación que el alcanzado en 2006. La sorpresa, en todo caso, proviene del PRI, que en 2006 cayó a 19% de las simpatías electorales y que hoy alcanza 30%. Es decir, recuperó 11 puntos porcentuales, con una tendencia consistente a la alza, lo que deja ver que el PRD podría seguir perdiendo posiciones. Por eso, ante la emergencia real de que los amarillos puedan perder su bastión fundacional, el candidato Leonel Godoy se ha empeñado en limar asperezas entre los dos grandes líderes de ese partido, Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador. En el mes que resta de campaña, Cárdenas recorrerá el estado para apuntalar a los candidatos al Congreso, alcaldías y gobierno estatal, en tanto que, por su lado, lo mismo hará Andrés Manuel López Obrador. La unificación de los dos líderes, en un acto conjunto, dependerá de cómo se comporten las encuestas en los 30 días restantes. Como están las cosas, no sería extraño verlos juntos, pero no revueltos. Y es que una eventual derrota electoral a manos del PAN sería una señal harto preocupante para los amarillos. Por su parte, el candidato del PAN, Salvador López, cambió su estrategia en los días recientes, en espera de convencer a electores del PRI o del PRD, ya que si se toma en cuenta que hasta el momento el pastel electoral se ha repartido en tres tercios, son pocos los votos disponibles. También por eso el poder michoacano en el gobierno federal y en Acción Nacional se volcará a esa entidad, en espera de hacer la diferencia. Pero falta tomar en cuenta un detalle: el Partido Nueva Alianza, de la profesora Gordillo, aliado del PAN. Y esa sí que podría ser la diferencia. Al tiempo. aleman2@prodigy.net.mx
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