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Claudia Pérez
08 de octubre de 2007

Faltarle el respeto a las palabras no es ‘legal’

Con palabras hemos construido la historia y destruido a muchos seres humanos. Su resonancia funciona como un elemento transformador de la conciencia individual o colectiva. La Torah, la Biblia y El Corán contienen oraciones tan poderosas que dictan el rumbo del mundo independientemente de su comprensión.

La lengua es el arma más agresiva que tenemos para conseguir nuestros objetivos. Las palabras pueden estar cargadas de energía positiva y negativa, según la intención con la que se emiten.

A veces hemos dicho cosas que en realidad no queríamos decir y perdimos la oportunidad de transmitir lo que otro necesitaba escuchar. ¿Cómo remediarlo? Hay que volver al escenario a dar una buena función sin garantías de pago.

Medita lo que deseas para que puedas expresarte con claridad. Piensa en algo que te hayan negado anteriormente, recuerda el modo que empleaste para solicitarlo, ¿de qué otra forma lo hubieras podido pedir? Inténtalo nuevamente con menos palabras, elige las más amables pero contundentes.

Dicen que somos lo que comemos, creo que también somos lo que decimos. Las palabras encubren mensajes que nos describen aunque el oído no los perciba.

El oído y la vista son la vía que usamos para interpretar su parte oculta. Con el intelecto asociamos cada mensaje que recibimos con la información registrada en nuestra memoria y así generamos infinidad de construcciones mentales, dependiendo del contexto en el que nos encontremos. Cabe mencionar que además del intelecto, tenemos el mal llamado “sexto sentido” o intuición para descifrar lo que por lógica no tiene sentido.

lahojaenblanco@gmail.com

 
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PERFIL
 
Es periodista, conductora y actriz egresada del Centro de Educación Artística de Televisa, su nombre artístico es Claudia Cervantes, con el que a veces publica.

Estudió periodismo en la Escuela Raúl del Campo en la Ciudad de México, así como Guionismo y Producción en la Universidad de los Angeles California. Tiene dos diplomados en Desarrollo Humano Integral que cursó en la Fundación México Unido.

Es originaria de Morelia, fue Señorita Michoacán en 1998 y La Modelo del Año en 1996. Ha sido autora de canciones y tenido participaciones en cine, teatro, radio y televisión. En el 2002 fue conferencista en la Semana de la Comunicación del Tecnológico de Monterrey Campus México. Fue conductora del programa guía de Padres y de Espacio Cine 2006 en Culiacán.

Actualmente escribe la biografía del destacado empresario mexicano Isaac Saba Raffoul, colabora para El Universal y El Provincia de Michoacán. Sus columnas profundizan temas esotéricos, de la mujer y el desarrollo humano.

 
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