Buscar en:
  
   
    Economía Informal
Macario Schettino
04 de octubre de 2007

Distracciones

La alharaca que se ha hecho alrededor de la inflación, que seguramente cerrará el año ligeramente arriba de la meta del Banco de México, es decir, por ahí de 4.2%, está distrayéndonos de lo que realmente puede llegar a ser un problema: los desequilibrios financieros

Es francamente ridículo que ahora nos salgan con que 4% es una inflación riesgosa, cuando vivimos durante 30 años con inflaciones de dos y tres dígitos, y las mismas personas decían exactamente lo mismo: que urgía un aumento salarial de emergencia. Ni servía entonces, como se demostró fehacientemente con ese tipo de incrementos en los años 70, ni serviría ahora. Mucho menos ahora, cuando el salario real lleva ya varios años creciendo más que la inflación. Sin aumentos de emergencia, claro. Más aún, es absurdo que quienes insisten en que no se han creado empleos ahora pidan aumento salarial de emergencia. O no entienden nada, o actúan de mala fe.

La inflación no es un problema ahora, y tampoco lo es el poder adquisitivo de los trabajadores, que sigue creciendo, como decía. No cabe duda que sería preferible que los trabajadores ganaran más, pero ése es otro problema. Y sería todavía mejor que hubiera más personas con empleo formal, aun sin ganar más dinero del que se gana hoy. Pero ése es también otro problema diferente. Y cada problema tiene su solución propia, que muchas veces acaba alimentando a otro problema. Por ejemplo, si hay un aumento de emergencia, como se pide, habrá menos empleos creados, y después habrá más inflación, y al final todos acaban perdiendo, los que tienen empleo y los que no.

Pero dejemos esas discusiones inútiles y regresemos a lo verdaderamente importante. Tenemos que mantener nuestra atención en el financiamiento del desarrollo, como se acostumbra llamar al cuidado de los equilibrios. Ya lo hemos comentado en diversas ocasiones, hay presiones en contra del equilibrio fiscal, y las hay también en contra del equilibrio de divisas. Y si alguna de estas cuentas entra en problemas serios, la inflación no será de 4%, sino que regresaremos a los dos dígitos. Y ése sí sería un asunto muy serio.

La reforma fiscal, incompleta y defectuosa, como usted quiera verla, ha pospuesto una situación crítica en las finanzas públicas. El gobierno podrá recaudar al menos un punto más del PIB en los próximos años, empezando por 2008. Ese punto adicional permitirá sortear las presiones que vienen de los absurdos esquemas de pensiones que arrastramos del siglo pasado, y el pago del servicio de los Pidiregas, el esquema de financiamiento de infraestructura que nos permitió sobrevivir los últimos años. Con este incremento en la recaudación alcanza incluso para compensar la caída en la producción de Pemex, aunque la manera en que se distribuirá puede tener sus problemas. Recuerde usted que parte del incremento se irá a Pemex, y otra parte a los estados. Pero, al menos por unos años, podemos estar tranquilos.

En cambio, no se ha hecho nada para reducir el riesgo de un desequilibrio en la cuenta de divisas, como antes se llamaba. El origen es nuevamente la menor producción de petróleo, que aunque se vende más caro aportará menos dólares durante este año, pero sobre todo a partir de 2008. Mientras vendemos menos crudo, el ritmo de exportaciones e importaciones sigue como siempre, un poco más alto el crecimiento de las compras que el de las ventas, lo que hace que nuestro déficit comercial siga creciendo. Hace poco le dábamos estimaciones de lo que ocurrirá con este saldo comercial, que este año será negativo en 15 o 16 mil millones de dólares, crecerá a cerca de 25 mil para 2008, y ya en 2009 superará fácilmente los 30 mil. Puesto que las remesas han dejado de crecer, este incremento se irá completo hacia la cuenta corriente, presionando el tipo de cambio hacia finales del año próximo, y sobre todo a partir de 2009.

Si eso ocurre, entonces verá usted inflación de buen tamaño, y comprenderá lo ridículo de las discusiones de hoy. Pero lo mejor sería que no sea así, porque eso de aprender a golpes no es recomendable. Es necesario que hagamos algo para evitar este crecimiento acelerado del déficit, y creo que lo mejor que podemos hacer es tomarnos en serio la reforma energética. Porque no sólo se trata de evitar una crisis comercial en los próximos tres años, sino una de energía en los siguientes tres. Y eso implica invertir en refinerías y en exploración de crudo en aguas profundas. Es indispensable y urgente.

El cómo hacerlo tampoco tiene mayor ciencia. Brasil y Noruega sirven de ejemplo, si se quiere buscar un esquema que mantenga el control estatal sobre el petróleo, pero permitiendo inversión privada en algunas etapas de la producción. Ya hasta fueron los legisladores a ver esos países. Pues ahora concentrémonos en esta reforma. Y ya no discutan tonterías.

macario@macarios.com.mx

 
BÚSQUEDA
Autor:  
Columna:
 

PERFIL
 
Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Ha sido profesor investigador en El Colegio de México y el Tecnológico de Monterrey. Es director de Investigación y Programas Doctorales del Tec de Monterrey, campus Ciudad de México, y director de la sección Finanzas de El Universal. Ha publicado 12 libros. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.
 
Columnas anteriores
 
¿Crisis? 2007-10-02
 
Récord 2007-09-27
 
Presión internacional 2007-09-25
 
Siempre sí 2007-09-18
 
En suspenso 2007-09-13
 
 
- A   A   A +
El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Publicidad | Mapa de sitio
© Queda expresamente prohibida la republicación, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL