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Las manos de Ramírez Acuña Decisiones legislativas Freno al ‘gasolinazo’
(El siguiente relato no es nocivo para la salud. Es un simple cuento, historia, o como quiera llamarle, y cualquier similitud con la realidad es a propósito). Es un día nublado en la ciudad de México. En la colonia Juárez, en el famoso Palacio de Covián, a Francisco Ramírez Acuña aún no se le pasa el trago amargo que le dejó su comparecencia en la Cámara de Diputados, como parte de la glosa del Informe Presidencial. Llegó temprano a su oficina. En su perchero colgó su saco azul oscuro. Está sentado en su sillón negro de piel. Desde hace días, uno de sus colaboradores, sabiendo que se avecinaban momentos difíciles, le regaló un libro para hacer figuras de papel. El famoso origami. En los pocos minutos que ha tenido libres, varias hojas hechas bola ya están en el bote de basura, recién limpiado por el personal de aseo matutino. La penúltima hoja que le queda la tiene en sus manos y tiene el mismo fin: el bote. A su lado derecho tiene la síntesis informativa del día. Lo bueno y lo malo que se ha publicado sobre sus actividades. Decidido a dejar por un momento el arte de hacer figuras con papel, toma la información que le han recopilado. La abre y lo primero que ve es: —Ramírez Acuña insiste: recibí un Cisen deteriorado. De un manotazo cierra la carpeta informativa con tal fuerza que unas hojas sueltas en el escritorio salen volando. —Esa es toda la verdad. No hay más. Está a punto de derrumbarse. Echándose hacia atrás su cano cabello, retoma la síntesis. Apenas comienza a leer de nuevo: —Ramírez Acuña… —Ese soy yo —contesta desde su interior… —Quién te entiende: primero acusas que Fox te dejó todo deteriorado, y luego andas defendiéndolo… Haciendo gala de que tiene un puño duro, lo azota sobre su escritorio de madera color caoba. Toma la última hoja de papel, y la mueve de un lado a otro. Recuerda que en su escritorio tiene un encendedor. Lo saca y comienza a prenderle fuego. Apenas una de las cuatro puntas comienza a arder, pero rápidamente sopla para apagarlo. Comienza a toser un poco con el escaso humo que arroja. —Si todo funcionara como en el PRI… digo, si todo funcionara como debe, no habría flamazos ni nada parecido en los ductos de Pemex… —Mmm. ¡Qué flamazos ni qué nada! ¿Acaso no fueron explosiones? —Bueno, esas llamaradas. —¿Acaso coincides con Lalo Medina Mora en que es un grupo pequeño el Ejército Popular Revolucionario? Con un marcador de cera rojo que tiene a su alcance, encierra en un círculo la palabra EPR que aparece en una nota periodística. Comienza por una delgada línea, pequeño círculo, pero se sigue en forma de espiral, hasta casi salirse por completo de la hoja. —¿No será que no hicieron bien su chamba y por eso se les salió de las manos esta situación? Mira, ya fue Querétaro, Veracruz… Con un grito decide poner fin al diálogo: —Cállate. No sigas. Te repito, fue una falla técnica… —¿Estás hablando de la salida del aire de la Zavaleta? —No, me refiero a una falla en la técnica de nuestros agentes de inteligencia. —¡¿Pero qué te pasa, Pancho?! Esas cosas no te pueden pasar. Pues no dicen que eras de mano dura… —Lo dijo Emilio Gamboa: si tengo mano dura, se me ablandaría. Si te das cuenta, no he dado muestra de lo contrario. —Para nada. Bueno, el último caso fue ese sobre los esos globalifóbicos que se te alborotaron cuando eras gobernador en Jalisco, ¿no? —Esos, ni para qué mencionarlos… siempre he dicho que nos hemos regido bajo la ley. Una cosa es la libertad de expresión, y otra hacer lo que se les dé la gana. Con su mano derecha toma la izquierda y comienza a tronarse los dedos. La aprieta muy fuerte. Y la mantiene así por varios minutos. Sigue hojeando la síntesis informativa sobre su comparecencia. En un recuadrito, aparecen las palabras de diputados del PRD quienes lo criticaron por los permisos otorgados por la Segob para operar casinos. En voz alta reproduce lo que le dijo Octavio Martínez: —Fue usted quien en una reunión de comisiones unidas refirió que no habría más autorizaciones, como lo dijo aquí. ¿No está enterado o se hace tarugo, señor secretario?... —Uy… eso cala, Paco. Más rápido que un bombazo eperrista, se responde: —Va… (haciendo un ademán con su mano derecha, como restándole importancia). ¿Tarugo, yo? ¡Qué va! Mmm. ¿Ya no te acuerdas que tú y yo destapamos a Felipe Calderón, verdad? Se ajusta su corbata. Se acerca al teclado de su computadora y busca el sitio de la Real Academia Española. En el buscador del diccionario teclea “tarugo”. Le aparecen 5 definiciones, las cuales comienza a leer: —Trozo de madera o pan, generalmente grueso y corto… Mmm… clavija… Mmm, no. Hombre de mala traza pequeño y gordo. Se pone de pie, se revisa de arriba abajo, y mueve la cabeza de un lado a otro, negando esa descripción. —Persona de rudo entendimiento… Pedazo de madera, trapo u otro material que sirve para tapar un agujero. Inflando sus cachetes, su rostro se pone rojo, y da click en el cuadrito rojo con una “x”. —Yo los únicos tarugos que conozco son esos… Poniendo cara de susto, se cuestiona: —¡¿Los del PRD?! —No´mbre, no amarres navajas… jajaja. Me refería a esas bolas de tamarindo y chile piquín. Esos dulces típicos. Te juro, por la Virgen de Zapopan, que nunca pensé en ellos. Saca la lengua como cuando a uno se le antoja algo. —En fin. Lo cierto es que no me fue nada mal en esta primera comparecencia. —Mmm. Pero tus compañeros, bueno, la mayoría de ellos estuvo ausente. —Ese es tema aparte. Verás que la escena no se repite el próximo año. Vuelve a tomar el encendedor en sus manos, y como si fuera un pequeño, intenta encender la llama. Lo logra y pasa su dedo índice de un lado a otro, como retando la flama. Y de reojo ve la siguiente nota que está sobre su escritorio: —¿Cómo está eso de que Ramírez Acuña defiende al ex mandatario, no a su esposa? —Claro, lo reitero una y otra vez, metería las manos al fuego por el ex presidente Fox. Fue mi jefe. —¿Y por Marta? —¡Ouch! De repente quita esa expresión, y sopla a su dedo índice derecho. Ya se había quemado, el dedo, claro. La respuesta ya no la dio. katia.katinka@gmail.com . RECUENTO
A pesar de la oposición de varios gobernadores, se logró la aprobación de la reforma electoral en al menos 16 congresos locales del país, que eran los necesarios para lograr su validación. La declaratoria oficial del Congreso de la Unión podría ser en los próximos días. El alto momentáneo al ‘gasolizano’ por parte del gobierno federal. Será hasta el próximo año, que está a la vuelta de la esquina, cuando se incremente el precio en los energéticos. Pero el alza en algunos precios de productos de la canasta básica ya está vigente. Ya casi nada lo detiene. ....
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