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La codependencia en las relaciones sexuales
Si buscas agradar y satisfacer a otras personas antes que a ti; si por esta razón tus necesidades quedan en segundo o tercer lugar. También, si crees que lo que sientes y piensas no es importante, hablamos de codependencia. “A los 55 años, mi esposo decidió que no quería más relaciones sexuales. Me sentí abandonada; yo había aceptado lo que él me proponía en ese terreno durante 20 años. Hoy creo que su alcoholismo le impedía las relaciones sexuales, pero en ese momento me sentí amargada y llena de ira y nuestra relación comenzó a derrumbarse. Tampoco me fui entonces. Dependía de él en muchos aspectos, financiera y emocionalmente. Temía dejar la seguridad de mi hogar. Temía intentar arreglármelas sola”. Testimonio de Intimidad Sexual, Al Anon Family Group Headquarters, 1994. Aunque la palabra codependencia no se usa a menudo dentro del ámbito sexológico y tampoco ha sido del todo aceptada en el área sicológica, cuando hablamos con los profesionales que atienden enfermedades adictivas (dependencia a sustancias legales o ilegales, juego compulsivo, adictos al trabajo...), vemos que el término es válido y que se refiere a las parejas y otras personas que rodean al enfermo. En estudios sobre el alcoholismo y otras adicciones y sus efectos sobre las familias, se ve que quienes viven junto al adicto se caracterizan por su actitud de permanente rescate. Todo el tiempo lo cuidan, lo regañan, lo amenazan; su vida gira en torno a él y a su estado anímico. En este sentido predominan las mujeres, que “en nombre del amor”, esperan que su adicto “algún día cambie” y les agradezca su ayuda. Con ello, impiden que él se haga cargo de su recuperación. Abuso sexual y alcoholismo Claudia Black, quien recientemente visitó nuestro país, ha trabajado con los hijos de alcohólicos y, basada en su propia experiencia, nos dice que en un buen número de sus pacientes la violencia vivida en casa llegó hasta la violencia sexual. En Estados Unidos, “muchos médicos informan que entre el 60 y el 80 por ciento de sus pacientes alcohólicas fueron víctimas de abuso sexual. Mi propia investigación señala que el 26 por ciento de los hijos de familias donde hay alcoholismo fue víctima de agresiones sexuales”. Y obviamente, esto repercute en la vida sexual adulta y se traduce en disfunciones como la anorgasmia, la dificultad para vivir sin culpa la sexualidad o el franco rechazo a ella. Melody Beattie, en su libro “Ya no seas codependiente”, describió las características de la gran mayoría de las coadictas: tienen baja autoestima, no están satisfechas con ellas mismas, temen al rechazo y a cometer errores, se sienten víctimas, toman las cosas de manera personal, se sienten obligadas a ayudar a gente con problemas y dicen que sí cuando en realidad quieren decir NO. En el terreno de la sexualidad, ofrecen también otras constantes: • Tienen relaciones sexuales cuando no lo desean. • Tienen encuentros sexuales cuando en realidad desearían que los abrazaran y los hicieran sentir amados. • Practican relaciones sexuales cuando están enojados o heridos. • Tienen miedo a perder el control. • Se rehúsan a disfrutar del sexo porque están muy enojados con la pareja. • Les es difícil pedir lo que necesitan en la cama. • Se alejan emocionalmente de la pareja. • Sienten repugnancia hacia ella. • Reducen el sexo a un acto técnico. • Inventan razones para evitar el sexo y no lo disfrutan. • Frecuentemente pierden interés en el sexo.
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