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Inusual agenda
El ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador tuvo una inusual agenda la mañana y tarde del martes. Primero visitó la Cámara de Diputados para dar orientaciones a los legisladores del Frente Amplio Progresista, para frenar la reforma fiscal que incluye un aumento de 5.5% a gasolina y diesel. Por la tarde, acudió a los estudios de Televisión Azteca, para una entrevista. Este tipo de encuentros con la prensa suelen ser escasos y únicamente para los medios que considera afines. Lo más significativo es que en la visita a San Lázaro no hubo una mención de rechazo a los atentados contra las instalaciones de Petróleos Mexicanos, empresa que, ha dicho, es uno de los pilares de la nación y patrimonio de todos los mexicanos. Una singular reunión tuvo lugar en las instalaciones del Senado entre legisladores y representantes de la radio y la televisión, para debatir (un conductor incluso llegó al insulto) el tema de la reforma constitucional electoral. El tema central era una mención sobre la prohibición a difundir mensajes que influyeran en las preferencias electorales, que los señores de los medios consideraron un acto de censura. Pero el senador priísta Jesús Murillo Karam ya había enmendado la plana desde la mañana con una redacción que no diera lugar a dudas: “Ninguna otra persona, pública o privada, sea a título propio o por cuenta de terceros, podrá contratar la difusión de mensajes en radio y televisión dirigidos a influir en las preferencias electorales de los ciudadanos, ni a favor o en contra de partidos políticos o de candidatos a cargos de elección popular”. Mientras eso ocurría en la Torre del Caballito, el presidente del Senado, Santiago Creel, y los coordinadores parlamentarios del PRI, Manlio Fabio Beltrones, y del PRD, Carlos Navarrete, afinaban los acuerdos finales para sacar adelante la reforma electoral, con la guillotina para el presidente consejero del Instituto Federal Electoral (IFE), Luis Carlos Ugalde. Los asesores de los legisladores presumían por la noche que sus jefes “cumplieron su palabra”. Desde luego, hubo mucho movimiento en otros sectores por el tema de la reforma electoral. Lo curioso es que el organismo empresarial que estuvo en el centro del debate en las elecciones presidenciales de 2006, acusado de intromisión en el proceso, utiliza los mismos argumentos que los consejeros del IFE para desacreditar la propuesta de modificaciones para la celebración de las elecciones. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE), a cargo de Armando Paredes, lanza una carta a la opinión pública donde expone que la renovación de los consejeros electorales “dejará al IFE a merced de los partidos políticos. Por ello, rechazamos categóricamente se vulnere la autonomía de los órganos ciudadanos”: paradojas de la vida. Unas horas duró la convocatoria de la Secretaría de Gobernación, para que los ciudadanos denuncien los contenidos impropios de películas, programas o medios impresos. Aquí le dimos a conocer que el titular de Bucareli, Francisco Ramírez Acuña, estaba más preocupado por esta situación que en el tema de seguridad nacional, los atentados contra Petróleos Mexicanos. De inmediato, se dio la orden de quitar la convocatoria que sus colaboradores habían subido a la página de internet de Gobernación.
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