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Flavio Galván y la animadversión de sus compañeros
Flavio Galván, magistrado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, acumula día con día la animadversión de sus compañeros de la Sala Superior, por las evidencias que recoge la investigación interna de supuestos actos de corrupción de su ex coordinadora de asesores, Norma Inés Aguilar León. Ahora nos cuentan que ella buscaba la adquisición de un inmueble en la zona de San Jerónimo, valuado en 12.5 millones de dólares. Usted sabe que el tribunal abrió una pesquisa debido a que esta ex funcionaria está involucrada en la supuesta petición de una comisión millonaria para la adquisición del edificio, sin que don Flavio hiciera algo para frenar la situación. En el Congreso y en el tribunal crece la demanda de que Galván reflexione sobre la conveniencia de presentar su renuncia para evitar un mayor daño a esa institución, nos dicen. El secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, parece estar más preocupado por hacerla de censor, que en el área de seguridad nacional. En una revisión de su agenda, pasó el fin de semana pasado en asuntos de política local en Jalisco y, por qué no, en eventos sociales: un bautizo en Ciudad Guzmán y un festival internacional de mariachis. La madrugada del lunes le avisaron de los nuevos ataques con explosivos en ductos de Petróleos Mexicanos. Pero mire usted, desde este lunes la página de internet de Bucareli ofrece un espacio para “Denuncia ciudadana sobre contenidos en medios de comunicación”. El espacio expone: “Si usted tiene una queja o comentario, sobre la transmisión, clasificación o publicación de un programa, película o medio impreso, favor de enviarnos su comentario”. Del tema de la seguridad nacional, nos dicen que las secretarías de la Defensa y Seguridad Pública federal, y la Procuraduría General de la República comenzaron a devolver en la última quincena de agosto a los mandos del Cisen que estaban comisionados en esas dependencias. Esto ocurre a mes y medio después de que se acusó a la oficina encargada de la inteligencia nacional de ser incapaz de alertar sobre los primeros sabotajes del EPR a las instalaciones de Pemex. Las relaciones entre el jefe de la Oficina de la Presidencia, Juan Camilo Mouriño, y la titular de la Secretaría de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota, no están tan mal como aparentan. Nos cuentan que la semana pasada comieron en la misma mesa en el restaurante Alfredo di Roma, un sitio de alta cocina italiana. Ahora resulta que el huerfanito, la propuesta de aumento de 5.5% a la gasolina y diesel, no tiene familiares. Vaya, ni el padre adoptivo del PAN, el diputado Christian Martín Lujano Nicolás, puede ver al chamaco. Vea usted el trato que le dan los legisladores a la propuesta del secretario de Hacienda, Agustín Carstens. Ese niño nació muerto. “No tiene padre ni madre”, soltó expresivo como es el coordinador de los diputados del PRD, Javier El Güero González Garza. “Nadie quiere asumir la responsabilidad de su autoría: ni Carstens, ni los gobernadores, ni el PAN, ni el PRI”, explicó. Hoy será un día clave para la reforma fiscal. Las bancadas de PRI, PAN y PRD deberán definir el sentido de su voto ante el eventual aumento de 5.5% a la gasolina. Los diputados perredistas se reunirán con Andrés Manuel López Obrador en el salón verde, que se utiliza como lugar de trabajo de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión. El PRI tendrá una encerrona en el Hotel Meliá. Y el PAN tratará de sofocar la rebelión interna por la adopción de la propuesta.
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