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    Artes Visuales
Mónica Mayer
07 de septiembre de 2007

Censura de telenovela

Esta es la triste (¿o irrisoria?) historia de un talentoso escritor y artista de medios electrónicos que subió su trabajo a YouTube y lo censuraron.

Fran Ilich (Tijuana, 1975) es una de las voces más interesantes del medio cultural. Tiene dos novelas publicadas: Metro-Pop y Tekno Guerrilla. Ha impartido conferencias o presentado obra en foros importantes como Documenta 12, el Walter Art Center, Arco, Ars Electrónica y la Transmediale. Ha dirigido festivales como Cinemátik 1.0 y Borderhack. Fue editor en México para Rhizome. Actualmente está lanzando el Tijuana Media Lab. Su trabajo es ampliamente reconocido.

Pero Ilich también es un creador lúdico, crítico y politizado, que mezcla la realidad, el activismo, la cultura masiva y la ficción. Es un mago de la transdisciplina. El resultado son obras cargadas de un humor negro y una ironía tan vastos que son capaces de cuestionarse incluso a sí mismas. Este es el caso de sus telenovelas Adri la Fea y Rebelde (al final se vuelven una sola), que se presentó en el Medialab Madrid en julio y en noviembre estará en el Copenhaguen Internacional Documentray Film Festival.

La historia es sencilla, por lo menos aparentemente. Adri la Fea (Adriana Segura) es una actriz frustrada que decide vengarse del mundo acabando con Shakira. Por otro lado está la rebelde (Sol-Ho), una periodista independiente comprometida con la Otra Campaña del EZLN. A lo largo de 17 capítulos se desarrollan sus historias y se entretejen con otras para hablar de luchas sociales y conflictos personales. Al final, la Fea y la Rebelde coinciden en ejecutar un plan para lograr sus fines durante el reciente concierto de la famosa cantante en el Zócalo del DF. A diferencia de algunas telenovelas comerciales de avanzada que toman eventos del momento para darles verosimilitud, la de Ilich inserta una ficción en la realidad. Una obra de tal naturaleza estaba obligada a dejar la seguridad de los espacios culturales y enfrentar el mundo. Lo hizo en Youtube y la respuesta no se dejó esperar.

El 9 de agosto Ilich recibió una notificación de Youtube informándole que habían borrado uno de los capítulos porque Televisa lo acusó de infringir sus derechos reservados. Si bien la obra evoca a dos telenovelas de la empresa, es como referencia y en ese capítulo lo único referente a la televisora es que un muchacho explica por qué lo corrieron del programa de Adal Ramones donde trabajaba. Después borraron los demás episodios. Hoy, lo único que queda en YouTube es el último capítulo, (http://youtube.com/watch?v=3i5zJi_trpk). Para seguir el caso, consulte http://possibleworlds.org/, un servidor autónomo cooperativo. El caso no pasó inadvertido en la red, donde han surgido discusiones y preguntas: ¿Televisa es dueña de la palabra “rebelde” y de las feas? ¿Se censura la obra por su contenido político? ¿Y la libertad de expresión?

Revisé y disfruté la telenovela de Ilich y concluí que a la obra le pasó lo que a la diputada Ruth Zavaleta el Día del Informe, cuando misteriosamente desapareció de la transmisión televisiva por un “error técnico”.

Parece increíble que, ahora que Televisa celebra 50 años de producir estos melodramas, se arriesgue a quedar como el malo de la telenovela, censurando a un brillante artista que, a fin de cuentas, con su crítica le rinde un homenaje a este género. Mejor que lo patrocine. Ese sí sería un final feliz.

www.pintomiraya.com.mx

 
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PERFIL
 
Mónica Mayer quiere seducir al público para que se acerque a las artes visuales, que dice, han sido relegadas a nivel educativo y en los medios de comunicación. En contraste con esa necesidad de llamar la atención, la autora confiesa que cuando escribe nunca piensa en sus lectores, pues "me pondría muy nerviosa de saber que alguien la está leyendo". Lleva más de 15 años con esta tarea.
 
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