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IFE: del PRI, para el PRI
Los cuatro “prohombres” de la reforma electoral han sido reputados priístas La de 2007, contra la de 1996, es un golpe mortal a la democracia mexicana La información sobre la reforma electoral que durante semanas han conocido los ciudadanos de a pie, los mortales que no tienen elementos básicos para conocer la génesis de dicha reforma, nos dice que se trata de un trabajo legislativo en el que estarían involucrados políticos del PRI, PRD y PAN, quienes en una titánica esgrima intelectual blanden la doctrina de sus respectivos partidos, para sacar lo mejor de cada uno de ellos y convertirlo en la “recargada” legislación electoral de nueva generación. Eso es lo que quieren o pretenden hace creer los políticos a los ciudadanos de a pie. Pero la realidad, la terca realidad, es muy distinta. ¿Saben esos ciudadanos quiénes han sido los encargados de “arrastrar” el lápiz para la reforma electoral? ¿Los conocen? ¿Saben de su origen partidista y de sus intereses político-electorales para 2012? El grueso de los ciudadanos está ajeno, y hasta vive engañado respecto de esa realidad. ¿Por qué? Porque la reforma electoral que se cocina en el Congreso es una reforma de y para el PRI. Así de simple. Los hombres de la reforma, los cuatro fantásticos, como se les moteja en San Lázaro, son los siguientes: Jesús Murillo Karam, Felipe Solís Acero, Arturo Núñez y Diódoro Carrasco. ¿Le dicen algo al ciudadano de a pie esos nombres? Pues sí, los cuatro “prohombres” de la reforma electoral han sido reputados priístas, dos de ellos siguen en las filas del tricolor, mientras que los dos restantes hoy defienden con orgullo los colores amarillo y azul, respectivamente. Los cuatro, y cada uno en su momento, participaron en las viejas peleas electorales del PRI contra la oposición, del PAN y PRD; son sagaces alquimistas y, como pocos, conocen el hilo fino de la cosa electoral. Una pieza clave del cuarteto es el hidalguense Murillo Karam, número dos del PRI, hombre inteligente y pragmático, con depurada experiencia electoral y política que, por si fuera poco, es la bisagra triple que mantiene unidos los intereses electorales de los tres presidenciables más aventajados del PRI: Enrique Peña Nieto, gobernador del estado de México; Manlio Fabio Beltrones, padre de la reforma del Estado —y promotor de la reforma electoral—; y Beatriz Paredes, la presidenta del CEN del PRI. Jesús Murillo Karam —de quien por su fortuna y control político la voz popular dice que no es de Hidalgo, sino que Hidalgo es de él— trabaja para que el PRI recupere el control del Congreso en 2009 y la Presidencia de la República en 2012, sea con Peña Nieto, Beltrones o Paredes. Y para esos objetivos, la reforma electoral es la piedra de toque. Pero Murillo no está solo. También en las filas del PRI, Felipe Solís Acero no sólo es uno de los más reconocidos expertos en materia electoral, sino el hombre más cercano a Manlio Fabio Beltrones. Forjador de la primera etapa del IFE, estudioso del derecho electoral y del derecho electoral comparado, Solís Acero es un convencido del regreso del PRI a Los Pinos. Por eso es uno de los “hombres de la reforma electoral”. Convencido priísta hasta hace unos cuantos meses, hombre de estrecha relación con Manlio Fabio Beltrones —cuando los dos trabajaron en Gobernación bajo la tutela de don Fernando Gutiérrez Barrios— y ex jefe del IFE, Arturo Núñez hoy dice defender los intereses del PRD —partido al que se acercó en busca de la sombra de su paisano AMLO, luego de que el también tabasqueño Roberto Madrazo intentó destruirlo—, aunque de amarillo no tiene ni el pálido burócrata. En realidad, Arturo Núñez no defiende los intereses de la izquierda y menos del PRD, sino los intereses de su jefe político, López Obrador, quien junto con el PRI impulsa una reforma electoral a modo y un IFE domesticado, para que cualquiera de las dos versiones del PRI, la que representan Peña Nieto, Beltrones o Paredes, o la que jefatura López Obrador, pueda llegar al poder presidencial en 2012. ¿O es que algún ingenuo puede creer que Arturo Núñez —artífice de las llamadas concertacesiones del PRI y el PAN en el salinismo— defiende los intereses de la izquierda en la reforma electoral? La cuarteta de los fantásticos la cierra Diódoro Carrasco, ex gobernador de Oaxaca, ex secretario de Gobernación, hombre de todas las confianzas del ex presidente Ernesto Zedillo, vinculado al grupo del ex candidato presidencial Francisco Labastida Ochoa, y priísta hasta hace algunos meses, cuando se convenció —luego de muchos años de priísmo— de que el PAN y el “calderonismo” son la solución política para México. Diódoro no pertenece al grupo de Manlio Fabio Beltrones, pero tampoco es panista. Su “corazón político” está con el PRI, aunque se vista de azul. ¿Para los intereses de quién trabaja en la reforma electoral? ¿Alguien puede creer que para los intereses del PAN? A partir de la doctrina y los intereses políticos que les dieron todo en la política, y a la luz de la reforma electoral que elaboraron —que tiene claros signos de una contrarreforma, de una venganza política, y busca convertir al árbitro en una caricatura de independencia—, se puede decir que los arquitectos de la reforma electoral trabajan no para el fortalecimiento de la democracia electoral, y menos del IFE, sino para pavimentar el regreso del PRI a Los Pinos. ¿Quién más ha metido mano en la reforma electoral? Sólo los expertos del PRI, los “magos” para mantener el poder, por los medios que sea. Y esos medios son una reforma electoral a modo, en la que de manera vergonzosa va la izquierda y de manera forzada participarán el PAN y el gobierno de Felipe Calderón. La reforma electoral de 2007, contra la de 1996 —en la que participaron verdaderos demócratas, más allá de los partidos y los intereses de los pretensos presidenciales—, es un golpe mortal a la democracia electoral mexicana, una regresión, y un golpe de Estado a una institución que ganaron los ciudadanos para sí. Y lo más triste y cuestionable es que la llamada izquierda mexicana promueve el regreso del PRI, con todo lo que eso significa. aleman2@prodigy.net.mx
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