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El aumento al precio de la gasolina
El aumento de 5.5% al precio de la gasolina, como parte de la reforma fiscal, corría huerfanito por los cubículos de los diputados del PAN. “¡Váyase de aquí, sáquese!”, se lo sacudían los legisladores. Nadie se quería hacer cargo de la adopción de la propuesta, cuya paternidad corresponde al secretario de Hacienda, Agustín Carstens. Así andaba el huerfanito, hasta que llegó una llamada telefónica de Los Pinos a la bancada panista en San Lázaro: el presidente Felipe Calderón les pide colaborar en este tema. No hubo de otra y el diputado Christian Martín Lujano Nicolás tuvo que ser el padre adoptivo de esta polémica iniciativa, a nombre de Acción Nacional. Los priístas se sacudieron una falsa paternidad que les estaban endosando, nos cuentan. Y en el tema de los inminentes cambios en el IFE ya salió otro abogado del diablo. El mismísimo jefe Diego Fernández de Cevallos se lanzó contra quienes buscan la remoción de los consejeros electorales, en una entrevista de radio con el periodista José Cárdenas. “Esta es una actitud de cobardes y de montoneros. Ojalá que haya reservas morales en el PRI, PAN y PRD para evitar que esto se consume y que esto dañe severamente a la democracia. Y aunque lastime a muchos amigos míos, a muchos compañeros de partido”, tronó el panista con su alta autoridad moral. Hoy arranca un foro que seguramente resultará esencial para entender bajo nuevas perspectivas el problema de la inseguridad pública. El seminario Seguridad en Democracia fue organizado por un grupo promotor integrado por diversas personalidades, y tendrá sesiones este día y mañana miércoles. En la primera mesa de hoy estarán nada menos que tres ministros de la Corte más el presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Sergio García Ramírez. Otros páneles incluirán a especialistas internacionales y a representantes de la sociedad civil, y para el cierre de la jornada, una mesa integrada por tres gobernadores, de los tres partidos centrales: Marco Antonio Adame, Marcelo Ebrard y José Reyes Baeza. Habrá un almuerzo en el cual el orador central será el secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña. Tras los comicios en Veracruz, el gobernador Fidel Herrera tiene un problema que puede describirse como “el síndrome Ebrard”: qué hacer ahora con los cuadros políticos importantes para los que se habían reservado curules plurinominales en el Congreso local, que ahora no tendrán cabida, justo como le ocurrió al PRI en el DF en 1991, cuando el ahora jefe de Gobierno capitalino se quedó fuera de la Asamblea de Representantes, cuya conducción le había sido reservada. También el PAN habrá de revisar qué pasó como para haber registrado un retroceso histórico en sus posiciones. Y aquí hay dos historias que hay que revisar. Una de ellas es la de alcaldes panistas, como el de Martínez de la Torre, que entienden la política como negocio familiar, al grado de que pidieron licencia para lanzarse de diputados federales, con una pariente de suplente, ganaron la curul, se la dejaron a su relevo, regresaron al cabildo y ahí postularon a su esposa. Son varios casos así, de cacicazgos blanquiazules. Otro tema fue la forzadísima visita del dirigente panista Manuel Espino, el domingo previo a los comicios. Ahora es tiempo de entregar cuentas.
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