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El La libertad de tomar decisiones
Somos esclavos de nuestras acciones; pero, tomar decisiones nos da libertad. Es un privilegio sentirse relajado para elegir lo que más conviene y un tormento sentirse presionado para realizar algo por obligación. Continuamente tomamos decisiones que aparentan ser insignificantes pero que tienen un nivel de trascendencia, como: elegir la ropa; dejar el auto en el valet parking; ignorar una emergencia; respaldar la información de la computadora; entablar una conversación con un desconocido. Otras decisiones requieren de cierta meditación, como: terminar un noviazgo, casarse, tener hijos, pedir aumento de sueldo, renunciar a un cargo. Antes de cualquier decisión, es preciso tomarse un tiempo para identificar las emociones que rigen el estado anímico. Para mejorar la calidad de nuestros actos, necesitamos adoptar una postura racional que controle nuestras pasiones. Hay muchas maneras decidir, pero ninguna forma a priori para comprobar si ésta será la correcta. La vida y la aritmética están llenas de incógnitas, sólo que en la primera no existen fórmulas para descifrarlas; la hipótesis se basa en lo posible y lo probable, pero el verdadero resultado es posterior a las consecuencias. Decidir es no abstenerse de poner en práctica ningún verbo. Un bebé no es 100% responsable de sus acciones. Reconoce sus fallas y aciertos debido al dolor o placer que le producen, pero sus motivaciones son simples preferencias desprejuiciadas. Las personas inseguras suelen dejarse llevar por la opinión de quienes, por elección personal, consideran superiores a ellas. Por lo tanto, depositan su confianza en aquellos que aceptan convertirse en protectores o victimarios de la irresponsabilidad ajena. Un día se compone de múltiples escenas, a veces somos protagonistas o los malos de la película. El desenlace de cada situación depende de nuestra capacidad de análisis o improvisación para hacer uso de nuestra voluntad en determinado momento. Existen hábitos que nos impiden definirnos en alguna dirección: comodidad, costumbre y conveniencia; así como, los chantajes y prejuicios. Si estás fastidiado de ser co-dependiente, atrévete a poner en riesgo algunos privilegios. El principal objetivo de la vida es ser felices, aunque las circunstancias nos obliguen a empezar desde abajo. Alguien que está en la cárcel o en silla de ruedas, tiene la libertad de adoptar una actitud positiva frente a la adversidad y es capaz de salir adelante. El destino de un grupo depende de la última palabra de su líder; los soldados acatan órdenes, pero antes de entrar al ejército conocían las condiciones. Defiende tus ideales con firmeza pero escucha lo que te pide a gritos el alma; si eres honesto, no te arrepentirás. Ejercicio: Para ampliar tu capacidad de acción, puedes crear situaciones ficticias e invitar a más personas para hacer improvisaciones. A partir del ensayo y del error, surgirán nuevas alternativas para resolver un conflicto a partir de la imaginación. lahojaenblanco@gmail.com
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