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Los murales ocultos de Roberto Montenegro
Las obras de arte tienen vida propia, pero también reencarnaciones. La vida de una obra depende de su soporte y de los materiales con los que se realizó. Un cuadro, por ejemplo, tiene una vida más larga que un efímero performance y más versátil que un mural, que generalmente se queda quietecito en un solo lugar. Sin embargo, todas las obras tienen la posibilidad de reencarnar y esparcirse a través de textos, fotografías y documentales. A veces estas reencarnaciones duran más que los originales y son más conocidos. De hecho, estoy segura que la mayor parte del arte que conocemos casi todas las personas lo hemos visto a través de estos medios. El sábado pasado, TV UNAM (canal 255 de Sky) estrenó el documental Los murales perdidos de Roberto Montenegro, de Jorge Prior, reconocido en el medio artístico por Galería plástica, su espléndido programa de arte actual en los 90. Se trata de una coproducción entre Producciones Volcán y TV UNAM y está basado en los estudios de la investigadora Esperanza Balderas, especialista en la obra del pintor jaliciense y autora de varios libros sobre el tema. Me parece que este material videográfico es una reencarnación que, por varias razones, llegó para quedarse. De entrada su valor radica en su tema. Roberto Montenegro es, con el Doctor Atl, iniciador del movimiento muralista posrevolucionario en nuestro país, puesto que José Vasconcelos les encarga a ellos los primeros murales, que son precisamente los que registra este material y que se encuentran en el Antiguo Colegio de San Pedro y San Pablo en el Centro Histórico de la ciudad de México. Además de su importancia artística, estas obras son indispensables para entender el papel del arte en la formación de la identidad nacional. De los murales de Montenegro en este documental, el único abierto al público es El árbol de la vida o de la ciencia, que está en el Museo de la Luz. Celebro este nuevo material videográfico porque constituye la única manera de conocerlos, pero en términos estrictos no son murales perdidos, sino ocultos (que para el caso es lo mismo), por lo que además de hacer documentales o libros, sería importante abrirlos al público. El documental empieza trazando el contexto de estas obras, la intensa historia del edificio que las alberga y la rica trayectoria del artista. Después se centra en lo más interesante: la multiplicidad de significados políticos y filosóficos que hacen que estos murales sean como cápsulas de tiempo en las que cada detalle comunica mensajes específicos. También develan aspectos personales del artista, como la influencia de su trabajo como escenógrafo y hasta evidencian las grillas de la época, como un detalle del mural en el que vemos a una joven cuya mano es muy masculina, debido a que cubre un retrato de Vasconcelos que desapareció por motivos aún desconocidos. Este documental también es importante por ser parte de un proyecto de la UNAM para rescatar y difundir su acervo artístico. Con Jorge Prior ya habían hecho otro documental sobre Juan O’Gorman y la Biblioteca Central. Para que la UNAM siga siendo la institución pública que marca la pauta en términos de promoción y defensa de la cultura, este tipo de proyectos son indispensables. Por lo pronto, además de transmitirse por tv, el documental estará en bibliotecas e instituciones culturales. Parece ser que estos son buenos tiempos para el acervo videográfico de arte en México porque a partir del próximo miércoles, a las 19:30 horas, Canal 22 transmitirá Otro modo de ver, una serie de 10 documentales sobre el arte en Oaxaca, basados en una idea original de Germaine Gómez Haro y Albino Álvarez. Ya los comentaré. www.pintomiraya.com.mx
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