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Huevos y gallinas
Antes de empezar, una disculpa a los jaliscienses, porque se me quedó su estado en la narración del martes pasado acerca del nivel educativo en las entidades federativas Jalisco se encuentra en el grupo de estados con mejor desempeño, entre Nuevo León y Aguascalientes, o lo que es lo mismo, es el cuar-to lugar a nivel nacional. Una vez subsanado el error, regreso al tema, específicamente a la discusión con que cerrábamos la colaboración pasada. Se trataba de que, aunque tenemos una muy alta correlación entre educación (calificada por su calidad) y crecimiento, esto no necesariamente nos indica la causalidad, es decir, cuál afecta a cuál. Se trata, como en muchos casos, de un evento de huevo y gallina, en donde uno causa al otro, y el otro al uno. Dicho de otra manera, una región con altos niveles de capital humano tendrá un mayor crecimiento, que a su vez producirá mejores condiciones para acumular más capital humano, y así. Lo contrario también ocurre, una región con escaso conocimiento tendrá escaso crecimiento, y así seguirá el círculo vicioso. Los puros datos de educación y crecimiento no permiten saber cuál es la secuencia más relevante, que es lo que nos debe interesar. En México, durante mucho tiempo, se ha privilegiado el orden crecimiento-educación. Se ha creído que es debido a las difíciles condiciones económicas que la educación no funciona. Sin embargo, no es para nada claro que así sea. No cabe duda que en condiciones extremas de pobreza será difícil tener un buen sistema educativo, pero excluyendo esa situación, no parece existir una asociación directa entre bajo crecimiento (o economía deficiente) y bajo rendimiento educativo. Lo contrario es mucho más evidente. Si no hay capital humano, la capacidad productiva es menor. Cuando esto ocurre en un entorno como el actual, en el que el capital humano es el factor más relevante en la generación de valor, el impacto del bajo nivel educativo en el crecimiento económico es inmenso. De hecho, lo que ocurre hoy en México no es que tengamos muchas personas con alto nivel educativo en el desempleo, sino que tenemos a muchas personas con muchos años de escuela en el desempleo. La diferencia es precisamente el elemento que incorporamos al análisis en las últimas colaboraciones: la calidad. Aclaro de una vez que estoy hablando de grandes números, y no me cabe duda que personas muy capaces están hoy desempleadas, pero no es la norma. Si hoy tenemos miles de personas con estudios superiores que trabajan en cosas no relacionadas con su carrera, y en muchas ocasiones en actividades que no requerirían tanto tiempo de estudio, no es esencialmente por problemas de crecimiento económico, sino de capital humano. Otra vez, antes de que me lluevan correos: no estoy diciendo que el crecimiento sea excelente, sino sólo que la causa principal del desempleo no es éste, sino la escasez de capital humano. En otras palabras, lo que ocurre es que hay miles de licenciados que, como los jóvenes de secundaria que veíamos, no pueden hacer nada más que seguir instrucciones simples. El título no les corrige esa falla, y menos cuando proviene de alguna de las universidades patito que hoy abundan. El tipo de empleo que estas personas pueden cubrir no lo está generando la economía. Pero al que sí genera, no tenemos con qué llenarlo. Hoy hay miles de espacios en el mercado para personas con altas calificaciones, es decir, para personas que pueden resolver problemas que no están claramente planteados, sin contar con toda la información a la mano, y con rapidez. Pero nuestro sistema educativo no está produciendo ese tipo de personas. Hay algunas que logran sobrevivir al sistema, pero no la mayoría. Reitero, para evitar confusiones. No digo que todos los desempleados con licenciatura sean incapaces de algo más que seguir instrucciones simples, pero partiendo de la información que tenemos, puedo pensar que más de dos terceras partes de ellos lo son. No digo que hayamos tenido alto crecimiento económico, porque no ha sido así. Pero sí digo que el crecimiento, moderado, no ha generado más empleos porque no tenemos a las personas que los puedan llenar. En una economía global, las actividades económicas que se ubican en un país lo hacen con base en las condiciones competitivas. Dado un cierto nivel de capital físico, capital humano y reglas, se instala un cierto tipo de actividad económica. La falta de infraestructura en México, el bajo nivel del capital humano y las malas reglas que tenemos han provocado que la inversión extranjera sea menor a lo posible, y que las actividades que aquí se ubican no busquen lo que no van a encontrar. Tenemos lo que podemos tener y crecemos lo que podemos crecer. La salida está en las bases, no en la cúspide. No hay tasa de crecimiento que produzca un sistema educativo eficiente. macario@macarios.com.mx
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