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¿Quién duda que Zhenli Ye Gon seguirá dando de qué hablar pues todavía hay demasiados cabos sueltos en casi todo lo referente a su vida, negocios y relaciones? Poco a poco la madeja se empieza a desenredar de manera que algunas cosas interesantes van saliendo a flote. ¿Sabía usted que llegó a México de China gracias a un arreglo matrimonial con una defeña que no lo conocía más que por foto? Según la nota de David Aponte publicada el pasado lunes en EL UNIVERSAL, nos enteramos de que el chino más célebre de los últimos tiempos llegó al país con un pasaporte expedido por la República Popular de China para casarse con Tomoiyi Marx Yu, dado el arreglo matrimonial con la familia de ésta. Como si se tratara de una película de aventuras (ya me imagino a más de un productor mexicano pensando hacer un filme con las venturas y desventuras de este personaje), Ye Gon previamente había mandado desde Shanghái su fotografía para que la familia de Tomoiyi lo aprobara e iniciara las gestiones ante las autoridades mexicanas para que pudiera entrar legalmente a nuestro país (en consecuencia, no es verdad que haya llegado en forma ilegal como se ha dicho en otras publicaciones). Nacido el 31 de enero de 1963, llegó en 1991 a tierras aztecas sin un solo yuan. En pocas palabras, era un muerto de hambre. La familia de la futura consorte sufragó todos los gastos para que cumpliera con su compromiso aquí en México. Con el tiempo, el chino supo compensar a la familia, pero con la mujer se portó de una manera completamente desleal. Aprovechando el financiamiento de la familia que lo acogió, empezó a ganarse la vida importando textiles y vendiendo ropa, calzado y bisutería china en el barrio de Tepito. Sus principales clientes eran los vendedores ambulantes del Eje 1 Norte. Inteligente y audaz, muy pronto aprendió a negociar con líderes de los ambulantes y autoridades del centro histórico. Aprendió el arte mexicano de la negociación, comprando voluntades y haciendo alianzas, porque ya sabemos que con dinero baila el perro. Su controvertida nacionalización se inició con el matrimonio que, según informa Aponte, se realizó el 14 de agosto de 1995 en la Ciudad de México. Después del matrimonio su vida cambió ya que entonces emprendió su vertiginosa incursión en la industria farmacéutica, nuevamente importando productos desde china. El emporio de Ye Gon se agigantaría cuando inició la importación de seudoefedrina. Los dólares le empezaron a llover en abundancia. El chino despuntaba como empresario. Todo, todo, gracias a una estancia legal que le había proporcionado su esposa mexicana (con quien procreó dos hijos), quien en agosto de 1995 se había comprometido a “sostenerlo” económicamente, según se hizo del conocimiento de las autoridades de la Secretaría de Gobernación. ¿Qué hizo Ye Gon cuando ya era un hombre acaudalado? Se dedicó a viajar, con su pasaporte mexicano, a los Estados Unidos, donde en uno de sus viajes se casó con una norteamericana de origen chino. Sí, el chino se hinchó de dólares, se volvió bígamo y además un apostador de extraordinarias sumas en Las Vegas. David Aponte nos informa que el empresario chino viajaba con frecuencia a San Diego, California, para visitar a su otra esposa, una joven de aproximadamente 30 años, muy guapa (cuyo nombre todavía no se conoce). Cuenta el reportero que su suegra y su esposa mexicanas se trasladaron a San Diego y sorprendieron al chino con la esposa estadounidense. ¿Qué pasó entonces? Aún no tenemos datos, pero quizá Ye Gon se enfrentó por primera vez al dilema del “coopelas o cuellos”, y tal vez habrá llegado a un nuevo acuerdo con su suegra y esposa mexicanas. En Las Vegas el chino se consiguió una “novia”, Michelle Wong, quien lo acompañaba cuando dilapidaba esas sumas que todavía no sabemos por qué pasaron desapercibidas por las autoridades norteamericanas (obligadas a monitorear cualquier movimiento por encima de los diez mil dólares). Michelle vive en una zona exclusiva en Las Vegas y ahora, luego de su detención por la DEA, se ha convertido en “testigo estrella” de esa agencia norteamericana. Subsisten muchas interrogantes respecto de este personaje que surgió del anonimato y se montó al principio en las espaldas de una familia mexicana de orígenes chinos. Nadie puede creer que amasó tal fortuna (los 205 millones de dólares eran seguramente, como lo dijo Tomoiyi, la esposa, cuando fueron descubiertos en su residencia de Las Lomas, “unos ahorritos de mi marido”) sin haber contado con la concurrencia de mucha gente dentro y fuera del gobierno. La historia completa ser irá conociendo poco a poco, y es seguro que aún faltan muchas sorpresas y tal vez hasta se le conocerán otras esposas o queridas. Vaya usted a saber.
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