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Kitzia Nin Poniatowska
14 de agosto de 2007

Sigue la travesía a bordo del lujoso Silver Wind

Llegamos a Trondheim tras una noche muy sacudida. Al cruzar el Atlántico en dirección hacia el Círculo Ártico, desperté en varias ocasiones a el Yeti, mi esposo, diciendo “está temblando”, pues despertaba con las embestidas del océano pensando que estaba en nuestro querido DF.

Nuestra llegada coincidió con el festejo del Santo Patrono de la ciudad, San Olav. Nidaros (antiguo nombre de Trondheim) fue fundada por el rey Vikingo Olav Tryggvason y fue la sede de su reinado y capital de Noruega.

La ciudad, al igual que muchos de los otros pueblos del oeste de Noruega que hemos visitado, fue incendiada en varias ocasiones, quedando reducida a cenizas y madera quemada.

Entre las mayores atracciones turísticas de Trondheim están la catedral de Nidaros, donde desde el siglo X han sido coronados (con algunas interrupciones) los reyes noruegos, cuya monarquía es constitucional. También está el Palacio del Arzobispo, situado a un costado de la Catedral más grande de Noruega; el palacio resguarda las joyas reales: las Regalías (los símbolos más importantes de la monarquía) y su corona, la mayor señal de dignidad. Mientras la corona simboliza soberanía, las regalías son el cetro, que denota autoridad temporal; el orbe, dominio y la espada, que revela poder militar y justicia.

La corona del príncipe heredero, a ser nombrado próximo monarca, fue elaborada por Herman Colbjornsen, en metal de oro multicolor, con perlas noruegas de agua fresca o río, y piedras semipreciosas que incluyen amatistas, citrinas y topacios multicolores.

La corona de la reina fue elaborada por Marc Giron y también ostenta perlas, amatistas y topacios. La corona real fue mandada a hacer en 1818 y la espada de Estado fue presentada por Napoleón I al rey Karl XIV.

Durante nuestra visita se celebró la festividad local en honor de Olav Haraldson, quien fue martirizado y cuya muerte empujó al arraigamiento del cristianismo en Noruega en 1030. Visitamos la impresionante catedral que inició su construcción en 1031 y que recibió sus últimos retoques hasta 1969 a causa de los constantes incendios.

Se trata de una impresionante iglesia en nave de cruz griega, con 24 columnas, grandes vitrales emplomados, rosetón de cinco pétalos en la fachada (la rosa de cinco pétalos también es el símbolo heráldico de esta ciudad ubicada en el condado de Sor-Trondelag).

Los actuales reyes, Harald V y Sonja, recibieron aquí la bendición e iniciaron su monarquía en 1991.

Zarpamos en el Silver Wind rumbo al Círculo Ártico. Estuvimos casi dos días en alta mar y para ello, todo el personal de nuestro barco organizó una serie de actividades para mantenernos entretenidos, como si el espectacular paisaje no fuera suficiente: como ejemplo, el té por la tarde en la terraza, al más puro estilo inglés, con pequeños sándwiches y variedad de sconnes e infusiones de todos sabores y aromas.

Antes de seguir comiendo, hago una cita con Susan Santos, del spa, para que me haga un diagnóstico de masa corporal. ¡Excelentes condiciones! Por la noche, nuestro director de crucero, Colin Brown, nos sorprendió a todos en el Paris Lounge con un concierto de piano, acompañado por el Silver Wind Quartet. Ya animados, pasamos al bar, donde ahora nos movemos a ritmo de música disco.

CRUZANDO EL CÍRCULO ÁRTICO Cruzamos el Círculo Ártico a las 10:15 de la mañana, con un sol esplendoroso y una taza de chocolate caliente, ubicados en la octava cubierta, la más alta del barco y al aire libre, que nos garantiza una vista única de este momento en que tendremos a los fiordos como testigos gigantes de tan solemne acto.

Sobre una diminuta isla llamada “Vikinga” se encuentra un monumento que indica la latitud 66° 33’ 39” al norte del Ecuador: oficialmente, estamos en la tierra del Sol de Media Noche, nombre que recibe porque el ángulo de la tierra en relación al sol hace que los días sean de 24 horas de sol en verano y 24 horas de noche en invierno.

CABO DEL NORTE Para llegar aquí, a la parte continental de Europa más nórdica, es necesario anclar en Honninsvag y de ahí tomar un autobús a la tierra que fue poblada hace unos 10 mil años, con la última era del hielo. Los Inuits o nativos de la región son conocidos como Samis y se dedican al cuidado de sus manadas de renos que, en promedio, tienen unos 800 animales por jefe de cada tribu, un total de seis mil renos que anualmente emigran a Finlandia durante el invierno.

Tras una breve parada en una aldea de Samis y de tomarnos fotos con los renos, continuamos por un sinuoso camino que nos lleva a nuestro destino del día: Nordcap, con coordenadas 71°10’21”.

El 31 de julio fue el último día del sol de media noche y nosotros estuvimos allí para presenciar como el sol se ponía a las 12:16 am y se mantuvo en su posición en el horizonte no más de 5 minutos. De pronto, comenzó a subir: ya está amaneciendo. El espectáculo y la sensación son indescriptibles; arropados y acurrucados en la cubierta, “el Yeti” y yo nos quedamos atónitos y muy calladitos; en momentos así no hacen falta las palabras.

GRAVDAL Decidimos recorrer a pie el pequeño pueblo ubicado en el archipiélago de Lofoten y descubrimos su pintoresca iglesia construida en 1905, pintada toda en rojo y de estilo arquitectónico Dragón, que recibe su nombre por los símbolos vikingos que la adornan.

MOLDE Tras casi dos semanas de viaje, hemos hecho buenos amigos y decidimos pasar el día con Bill y Melissa, de Oklahoma.

Molde es conocido desde el siglo XIX como “el pueblo de las rosas” y al igual que otras villas noruegas, lo que no fue consumido por algún incendio fue devastado por la invasión Nazi de la Segunda Guerra Mundial.

A sólo unos metros del muelle y luego de una caminata en un día soleado, visitamos el Romsdal Museum, un recinto que muestra unas 40 casas originales con su decoración, utensilios e indumentaria; al igual que en México, cada región noruega posee su traje típico y tuvimos la oportunidad de conocer a dos niñas de la región ataviadas con su ajuar de gala. Siguiendo por el sendero del museo se sube al mirador que despliega una vista impresionante de este idílico pueblo.

 
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