El Universal Columnas
El Universal Universal, ElUniversal, México, Mexico, DF, Periódico, Periodico, Noticias, Información, Informacion, Clasificados, Avisos, News, Newspaper, Information, Editoriales, Columnas, Internacional, Nación, Nacion, Estados, Ciudad, Finanzas, Deportes, Espectáculos, Espectaculos, Cultura, Galería, Galeria, Clima, Horoscopos, Aviso, Oportuno, Dinero, Fotogaleria, Ocio, Especiales, Compras, Entretenimiento
 
 Buscar en: 
  
 
   
    Itinerario Político
Ricardo Alemán
13 de agosto de 2007

PRD: no saben qué hacer con AMLO

‘Los Chuchos’ buscan asumir el papel de izquierda real, propositiva, sin que eso signifique claudicar sus convicciones

¿Para qué una “comisión de la verdad” sobre el 2 de julio? Para vacunarse frente a las amenazas del ‘legítimo’

En el discurso para consumo mediático, todos en el PRD hablan de inclusión, de que no los verán divididos, de que el ex candidato Andrés Manuel López Obrador es un activo “que hay que cuidar y al que hay que apoyar”, y hasta se han aventado simpáticas puntadas como las de proponer una “comisión de la verdad” para que investigue lo ocurrido en julio de 2006, y la creación de un comité político nacional —sustituto del Comité Ejecutivo Nacional— para dar cabida “a las figuras carismáticas” del partido.

En los días previos a su décimo Congreso Nacional Extraordinario, los grupos políticos que tienen la mayoría de los delegados —Los Chuchos y sus aliados— le buscan y le dan vueltas al asunto, mandan mensajes, hacen propuestas, verdaderos malabares políticos, pero al final de cuentas no le encuentran la “cuadratura al círculo”. Y es que por ningún lado y bajo ninguna circunstancias logran convencer al “legítimo”, quien quiere “todas las canicas del juego” —es decir, continuar con el control del partido—; de lo contrario, amenaza con salirse del juego, con dejar al PRD.

Y es que una cosa es la perorata unificadora y de solidaridad que todos los días sueltan ante cámaras y micrófonos los señores del partido amarillo, y otra cosa es lo que ocurre en las alcobas de esa franquicia, donde se libra una batalla titánica por el control del aparato, que significa dinero fresco y poder político. Por un lado, López Obrador amaga todos los días y por todo el país con salirse del PRD si le arrebatan el control del partido: “Les retiraré el saludo”, amenaza en público, mientras que en privado filtra la especie de que “los traidores” serán pasados por el “tribunal popular”, con todo lo que eso significa.

En respuesta, Los Chuchos se adelantan y mediante lo que parece una ridícula sanción al senador Ricardo Monreal —el más ferviente lopista y al que encontraron culpable por favorecer a otro partido en la elección de Zacatecas—, en realidad envían un mensaje de lo que será su verdadera estrategia al inhabilitar para el Congreso del próximo fin de semana al más eficaz operador político de AMLO: al señor Monreal.

Van juntos mensaje y estrategia, pero también una advertencia, “porque el PRD no es de Andrés, y si quiere que se vaya”, dicen en corto algunos estrategas chuchos, grupo político que insiste en que ahora nadie les quitará la dirección del PRD.

Está claro que Los Chuchos y sus aliados “le dan la vuelta” al choque frontal con AMLO, que en público no quieren aparecer como “renegados” del lopismo. Por eso, como para ponerse el ungüento antes del golpe, salen al escenario mediático para proponer —casualmente días antes del Congreso— la creación de una “comisión de la verdad”, que estaría encargada de investigar lo ocurrido el 2 de julio de 2006. La bandera del fraude da para todo. ¿Para qué una “comisión de la verdad”? Porque es una vacuna frente a la amenaza de que “los traidores serán pasados por el tribunal popular”. Y en una de esas, hasta la “comisión de la verdad” echa abajo el espantajo del fraude.

Hay más. “Si Andrés quiere el control del partido, que compita por la presidencia”, le mandaron decir por lo bajo, mientras que en la declaración mediática Pablo Gómez lanzó el anzuelo: “Sería bueno que buscara la presidencia del partido”. Otra vacuna, porque todos saben que AMLO no competirá por la dirigencia del PRD. Entonces, el propio Pablo Gómez encontró y propuso una salida, brillante como todas las de su autoría: la desaparición del CEN, para en su lugar crear un comité político nacional que tenga espacio para todos, incluidas “las figuras carismáticas”, como AMLO y Cárdenas. Lo más parecido al cementerio de los elefantes, de izquierda, por supuesto.

Pero en la feroz pelea por el control del PRD existen otros frentes de batalla nada fáciles. ¿Qué va a pasar con el gobierno del Distrito Federal y con el grupo de Marcelo Ebrard y Manuel Camacho? ¿Estarán ausentes en el Congreso? Lo que pareció ser la primera señal la envió el propio Camacho en su artículo de EL UNIVERSAL del pasado lunes 30 de julio, titulado “El primer informe”. En la parte final de su artículo, el ex regente del salinismo se cuestionó:

“¿Va a legitimar (el PRD) al gobierno después de lo que ocurrió hace un año y de haber sido relegado a pesar de que ganó en la mitad del territorio? ¿Va a recurrir (el PRD) a las mismas formas de protesta en las calles y en el Congreso que refuerzan su aislamiento y el rechazo de una parte de la opinión pública? ¿Va a desaprovechar (el PRD) la enorme oportunidad mediática que el evento representa? En las actuales condiciones, Calderón tiene solamente una carta: deslindarse a fondo del pasado. La oposición también tiene una sola carta: ser oposición en serio, sin violencia ni estridencias. El hilo está delgado”. Hasta aquí la cita.

A partir de ese posicionamiento de Manuel Camacho —sea o no por casualidad— empezó a rodar la especie de que el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, estaría en proceso de construir una alianza con Los Chuchos. Resulte verídica o no la versión, lo cierto es que el mensaje enviado por Camacho se coloca en el espectro de lo que han argumentado en las semanas recientes los jefes chuchos, no sólo en cuanto al primer informe de gobierno, sino al papel del PRD como partido fundamental de la oposición. Es decir, asumir el papel de izquierda real, seria, propositiva, sin violencia ni estridencias, sin que eso signifique claudicar un milímetro en sus convicciones respecto de lo ocurrido el 2 de julio de 2006.

Y es que de cara a su décimo Congreso Nacional Extraordinario, el PRD enfrenta una encrucijada nada fácil, que apunta al suicidio político, por un lado, y/o a la sobrevivencia y el rescate de sus estandartes fundacionales, por el otro. Por eso no saben qué hacer con AMLO, quien insiste en el chantaje de mantener el control del partido o de salirse del juego. Al tiempo.

aleman2@prodigy.net.mx

 
BÚSQUEDA
Autor:  
Columna:
 

PERFIL
 
Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
Columnas anteriores
 
El circo del informe 2007-08-12
 
Tribunal Electoral: ¿quién miente? 2007-08-09
 
‘Albazo’ en el Tribunal Electoral 2007-08-08
 
Ganan PRI y PAN; PRD, el perdedor 2007-08-07
 
PRD: topa con la izquierda 2007-08-06
 
 
- A   A   A +
El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Publicidad | Mapa de sitio
© Queda expresamente prohibida la republicación, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL