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    Itinerario Político
Ricardo Alemán
29 de julio de 2007

Josefina y Elba, política y poder

EN LA D I S PU TA DE PODER—QU E NO POR LA E DUCAC I Ó N del país—, que se confirmó entre las señoras Josefina Vázquez Mota y Elba Esther Gordillo Morales, lo primero que se tiene que tomar en cuenta es que cuando Felipe Calderón designó a la primera como titular de Educación en su gobierno, siguió una rigurosa lógica de poder; “para que la cuña apriete...”.

¿Por qué una mujer como la señora Vázquez Mota en la SEP, en donde otra mujer como la señora Gordillo Morales es la lideresa real y todopoderosa del SNTE? Pues precisamente por eso, porque la señora Gordillo sólo podía ser enfrentada con eficacia por otra mujer como la señora Vázquez, quien en el sexenio anterior hizo frente nada más que a Marta Sahagún, otra mujer de poder infinito y, sin duda, el verdadero poder detrás de Los Pinos en el sexenio anterior.

En efecto, Vázquez Mota poco o nada sabía sobre el tema educativo cuando fue designada —como poco o nada sabían de seguridad social, seguridad pública, y también de educación, los señores Miguel Ángel Yunes, Roberto Campa y Fernando González, los dos primeros operadores políticos de la señora Gordillo y el último su ye r n o —, porque el trabajo para el que fue llevada a la SEP era y es fundamentalmente político. La prioridad no sólo era trabajar en el mejoramiento de los niveles de la educación pública, sino modificar de manera sustancial la vieja estructura educativa en manos del SNTE, burocracia que hace imposible cualquier intento de cambio en la educación pública.

Por eso, cuando la lideresa del magisterio prepara una escenografía para cuestionar las capacidades de la señora Vázquez Mota en el campo de la educación (EL UNIVERSAL, lunes 23 de julio, entrevista con Raymundo Riva Palacio), en realidad acusa el golpe que ha recibido por las primeras acciones de eficacia mostradas por la secretaria de Educación, en una tarea que parece titánica, pero que empieza a dar resultados. La SEP empezó a arrebatarle al SNTE posiciones fundamentales de poder —como acabar con la designación de directores de escuelas de enseñanza media, por la selección a partir de concursos de oposición, entre muchos otros—, que debilitan el otrora intocado feudo de la señora Gordillo.

¿Qué es lo que le hace más daño a una organización sindical corporativa, de poder vertical y con una fuerte cultura de sometimiento, como el SNTE? Eso precisamente, romper los vasos comunicantes que perpetúan ese diseño. En el fondo, la señora Gordillo reacciona ante las grietas que empiezan a aparecer en el viejo edificio de su poder sindical, pero no lo hace con sensatez, inteligencia y eficacia —con el cálculo milimétrico que muchos le acreditan—, sino al más viejo estilo del caduco sistema político. Y seguramente en las oficinas de la SEP, si no es que hasta en Los Pinos, se habrían descorchado botellas de champaña para celebrar que la lideresa del magisterio confirmó que van por el camino correcto.

Y es que sólo los despistados pueden imaginar que la señora Josefina Vázquez Mota actúa por la libre, al margen de las decisiones del presidente Calderón, y que modifica las estructuras de la SEP por una mera ocurrencia o de motu proprio. Y sólo a la señora Gordillo se le pudo ocurrir que debilitaría a la titular de la SEP al denunciar públicamente sus diferencias con la señora Vázquez Mota —no porque ignore la cosa educativa—, sino porque hace bien el trabajo para el que fue llevada a la SEP. ¿Cuál fue la reacción de la SEP y de Los Pinos ante el golpe lanzado por la señora Gordillo? Silencio en las expresiones públicas, pero seguramente se dibujaron sonrisas en más de uno de los centros reales de poder del gobierno.

II Alianza nefasta Y en efecto, nadie duda que el gobierno de Calderón está pagando una cuota muy alta por una alianza que, al final de cuentas, parece reclamar más de lo que ofreció. Editorialistas destacados han demostrado que tiene más de mito que de realidad la versión de que los votos que hicieron la diferencia entre el triunfo de Calderón y la derrota de López Obrador habrían provenido del activismo electoral de la señora Gordillo.

Pero más allá de esos datos duros, lo cierto es que el gobierno de Calderón pagó con importantes joyas de poder una transacción político-electoral en la que habría recibido baratijas. Calderón le entregó al feudo de la señora Gordillo una posición fundamental en la SEP —como la Subsecretaría de Educación Básica, otorgada a su yerno—, el ISSSTE y un sector clave de la seguridad pública, además de la rentable Lotería Nacional. El dinero público corre a manos llenas a las arcas del magisterio, y los feudos de la señora Gordillo permanecen intocados. Todo esto mientras que “la profe s o ra ” hace todo lo necesario para mantener el control vitalicio del SNTE, y acomoda las piezas para que ese poder infinito se convierta en una herencia familiar.

Sin embargo, el costo más alto que paga el gobierno está lejos de los centros reales de poder que debió entregar a “la profesora” a cambio de su alianza. El verdadero costo es el de la incongruencia y la imagen negativa que le acarrea a su gobierno la alianza con uno de los sindicatos más antidemocráticos, corruptos, que más daño le hacen a la educación, a la democracia, a la transición y al sindicalismo. Calderón terminó en brazos de uno de los poderes corporativos más cuestionados por una democracia, en un poder como el de la señora Gordillo, que históricamente fue combatido por el PAN y por sus fundadores. Esa incongruencia y esa mala imagen que resultan de la alianza con la señora Gordillo, son un lastre mayor para el gobierno de Calderón que el provocado por la entrega de centros reales de poder.

Y por supuesto que la de Calderón con “la profesora” no será una alianza para todo el sexenio. Los estrategas de la casa presidencial miden y calculan, otean la dirección de los vientos y la fuerza de las tormentas, en tanto que en el espacio de la educación pública plantan nuevos cimientos en la relación SEP-SNTE. Y en su momento la liga se romperá por lo más delgado. La alianza terminará. II La soledad de Elba

Y es que si bien resulta incuestionable el poder de la señora Gordillo al frente del magisterio —que es el sindicato más numeroso y con más dinero para hacer frente a la contingencia política que se quiera, como ya ocurre en casos como el de Oaxaca—, lo cierto es que para la señora Gordillo tampoco había muchas alternativas para establecer alianzas políticas y de poder y para preservar su imperio. La alianza con Calderón fue una apuesta más audaz que inteligente, un golpe de suerte, que en su momento era la única ruta de escape posible. ¿Por qué? Porque en la segunda mitad del gobierno de Vicente Fox, entre 2003 y 2006, la lideresa magisterial había llevado su poder a una ruta prácticamente de extinción.

La señora Gordillo no sólo rompió con Roberto Madrazo y con el PRI, no sólo dejó de ser útil para el nefasto gobierno de Vicente Fox, y no sólo era mal vista por el entonces “seguro presidente”, el señor López Obrador. Su situación era de tal aislamiento político —a pesar de su poder real—, que a partir de ese poder se lanzó a construir lo que en el diseño era su única alternativa real, la de crear un partido político que le sirviera de salvavidas: el Partido Nueva Alianza.

En realidad cuando la señora Gordillo decidió aliarse con el entonces poco prometedor candidato presidencial del PAN, Felipe Calderón, no lo hizo porque creyera que fuera a ganar, sino porque era el único o casi el único trampolín político disponible, que le abrió las puertas.

¿Qué pasaría si la señora Gordillo decide romper su alianza con el gobierno de Calderón? ¿Sería aceptada como aliada confiable del PRI? ¿Sería recibida por el PRD? ¿Haría las pases con el señor “legítimo”? En realidad no tiene muchas alternativas de poder para mantener el control político dentro de ese gigante que es el SNTE. Y aquí es donde viene la parte interesante de la historia. ¿Por qué la señora Gordillo se ha mantenido al frente del control corporativo del SNTE? Se puede decir que gracias a sus habilidades, su liderazgo, su autoritarismo... lo que se quiera. Y todo eso podrá ser cierto, pero la permanencia en el control del magisterio se debe fundamentalmente a que existen posiciones y cuotas de poder disponibles para ser repartidas.

Si rompe su alianza con Calderón se habrán acabado los asientos para repartir, y no habrá otros centros reales de poder con los que se pudieran sustituir esas posiciones. Cuenta con su partido, el Panal, pero ese no es más que un embrión que no sirve ni para botana. A querer o no, la sobrevivencia del liderazgo de la señora Gordillo es y será posible sólo a partir de su alianza con el poder; primero con los gobiernos del PRI con Salinas y Zedillo, luego con Vicente Fox y ahora con Calderón. Si rompe con el gobierno no tendrá lugar en otra franquicia partidista ni centro real de poder, y el derrumbe será inevitable. Y eso lo saben en la casa presidencial.

II El fin de los caciques Pero el liderazgo de la señora Gordillo enfrenta un problema mayor. Hace apenas unas semanas se filtró a la opinión pública el manoseo estatutario que se hizo en el SNTE para garantizar que “la profesora” siguiera en calidad de líder vitalicia al frente del gremio magisterial. El escándalo fue tal que se debió maquillar la decisión. ¿Cuánto tiempo más soportará la sociedad mexicana en general y el gremio magisterial en particular un liderazgo como ese? Gremios como los petroleros, mineros y otros acusan grietas que tarde o temprano provocarán el derrumbe de esos poderosos grupos corporativos que se niegan a la democracia interna y a la transparencia. Y el de la señora Gordillo no es la excepción.

La naciente democracia mexicana reclama el fin de los liderazgos vitalicios, la democracia en las organizaciones sindicales y la transparencia en las arcas de esos poderosos sindicatos, muertos vivientes que se aferran lo mismo al PRI, que brincan al PAN o se reeditan en el PRD. La utilidad político-electoral de esos gremios es cada vez menor, en la medida que entre la sociedad se abren espacios a la pluralidad política y al ejercicio de libertades como la de expresión. Lo sorprendente es que contrario a la ruta seguida por la señora Gordillo en sus primeros años al frente del magisterio —años en los que estimuló el reparto del poder y la pluralidad entre los m a e s t ro s —, ahora parece dispuesta a regresar al pasado, al fortalecer el carácter unipersonal y autoritario de un sindicato que pierde espacios y posiciones de poder.

Desde sus tiempos como promotora de grupos de discusión y análisis sobre la transición democrática y la pluralidad en el poder, como el Grupo San Ángel, la señora Gordillo parecía destinada a promover desde su gremio la democratización sindical, al tiempo que la vida nacional entraba también a los espacios de la democracia. Pero algo pasó, y en tiempos de una naciente democracia parece que “la profesora” se convenció de que un reino corporativo, nada democrático, corrupto y cuya vida se explica sólo a través del autoritarismo y el reparto de cuotas, es más útil en los tiempos de la democracia que en los del autoritarismo del PRI. De ser la mujer presuntamente predestinada a impulsar la gran revolución del sindicalismo oficial, pasó a una mala copia de su mentor y promotor. Y no hay duda que pasará a la historia, pero no como lo mejor del sindicalismo oficial.

II Historia negra Por lo pronto, frente al poder político y económico que ostenta la señora Gordillo, también existe una suerte de contrapoder que opera en contra de la lideresa; esa historia negra que la sigue a donde quiera que va, y que así como tiene una gran dosis de fantasía, también tiene mucho de cierto. Un flanco de extraordinaria debilidad, capaz de derribar de su pedestal hasta al más experimentado líder o dirigente, es el destino de los dineros que a chorros produce el sindicato más grande de América Latina.

¿Por qué en sindicatos como el SNTE se prefiere la opacidad respecto de los dineros que mediante cuotas aportan los agremiados? Tienen razón quienes apelan a la independencia sindical, pero también aquellos que reclaman la transparencia en el manejo de los recursos económicos de gremios como el educativo. Y es que detrás de secretos como ese se esconden buena parte de los controles sindicales. En la entrevista que ofreció la señora Gordillo se hace referencia a su casa frente al mar, en San Diego. En otros momentos se ha documentado el abultado patrimonio que en otras partes del mundo tiene “la profesora”, y menudean los testimonios sobre su gusto por el derroche.

¿Es tolerable que en el México democrático, de la alternancia en el poder, de libertades como la de expresión, de la transparencia, se sigan reproduciendo esos liderazgos insultantes? ¿Con el salario de cuántos miles de maestros se podrían adquirir propiedades como las que ostenta la señora Gordillo? Existe una fuerte corriente social que cuestiona y hasta logra frenar a los poderes fácticos, a los monopolios como los de la radio y la televisión. Pero ¿hasta cuándo alguno de los partidos políticos, de los gobiernos en turno promoverá que esos otros poderes fácticos, monopolios sindicales como los mineros, petroleros y maestros, entre otros, entren a la ruta de la democracia interna y la transparencia?

En la guerra desatada entre las señoras Vázquez Mota y Gordillo lo que menos importa es la educación —deuda histórica que tiene anclado al país en el siglo pasado—, sino la disputa de los espacios de poder, el cobro de facturas y la preservación de privilegios. Y saltan las preguntas obligadas ¿quién será capaz de poner un alto a esa situación? ¿Hasta cuándo?

a l e m a n 2 @ p r o d i g y . n et . m x

 
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Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
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