El Universal Columnas
El Universal Universal, ElUniversal, México, Mexico, DF, Periódico, Periodico, Noticias, Información, Informacion, Clasificados, Avisos, News, Newspaper, Information, Editoriales, Columnas, Internacional, Nación, Nacion, Estados, Ciudad, Finanzas, Deportes, Espectáculos, Espectaculos, Cultura, Galería, Galeria, Clima, Horoscopos, Aviso, Oportuno, Dinero, Fotogaleria, Ocio, Especiales, Compras, Entretenimiento
 
 Buscar en: 
  
 
   
    México y el mundo
Juan María Alponte
13 de julio de 2007

El 11 de septiembre de 2001, el director de la CIA desayunaba en Washington, en el hotel St. Regis, con un viejo amigo —Boren— cuando a las 9:30 unos funcionarios de su departamento le dijeron: “Mr. director, hay un serio problema”. “Serious problem” dejó escrito Bob Woodward en su fascinante relato de ese día. El “serio problema” fue el ataque a las torres gemelas, ataque que generaría infinitas consecuencias. Ya en la calle, el director de la CIA dijo a Boren: “Ha sido Bin Laden”.

Es inútil recomendar a ustedes la lectura del impresionante libro de Woodward Plan of attack porque ha sido un best-seller universal. Sin embargo, sí cabe reseñar que, cuando se estableció, con claridad, la responsabilidad de Bin Laden y Al-Qaeda se tuvo la seguridad de que estaba en Afganistán protegido por el régimen talibán. Se llegó al acuerdo de que el ataque era impensable sin la colaboración de Paquistán, es decir, del general Pervez Musharraf, presidente de ese país. Se eligió, para hablar con él, al secretario de Estado, Powell, que comenzó la conversación con una fórmula clásica: “Hablemos de general a general”. Ante el asombro de Powell, el general estuvo de acuerdo para brindar las bases de Paquistán para el ataque. La coalición, amparada por el “derecho de legítima defensa”, así se definió en la ONU, derribó al gobierno talibán, pero no pudo apresar ni a su líder ni a Bin Laden.

Se tuvo la seguridad de que se habían refugiado en las zonas montañosas de Paquistán que había sido una notable infraestructura de “madrazas” (escuelas coránicas convertidas al radicalismo) y refugio de talibanes. En un país musulmán el dilema era difícil y se ha ido convirtiendo, para el gobierno, en una encrucijada. El conflicto último en la Mezquita Roja (la Laid Masjid) convertida en un fortín con centenares de personas atrapadas en el cruce de los fuegos, revela la complejidad de un fenómeno que tiene siglos detrás de sí. Paquistán, ha sido el espacio nacional de los musulmanes de la India al producirse la independencia e iniciarse la guerra entre hindúes y musulmanes. Paquistán fue, pues, su refugio histórico.

Ha tendido a situarse neutral ante los problemas —ya era bastante el litigio con la India sobre Cachemira—, pero la prolongación de la guerra en Afganistán y la reaparición armada de los talibanes está creando problemas cada vez más graves para Paquistán y para el general-presidente aliado de EU. Una situación que el peligroso signo de la Mezquita Roja ha agravado. Entre las peticiones de los radicales es que Paquistán asuma la Sharia islámica. “Saria” es una palabra, derivada del árabe, que puede traducirse como la “ley prescrita” y, en suma, mantiene, como principio, que la Sharia es la plena obediencia a los mandamientos de Alá. Ello es inviable en el actual sistema jurídico-político de Paquistán, pero el choque se amplía por la alianza militar con EU y, paralelamente, por el conflicto en Afganistán que transforma la frontera de Paquistán en zona trasiego de combatientes. Cuanto más se prolongue la guerra en Afganistán peor para Paquistán donde, en teoría, Musharraf tiene que ir a elecciones.

Paquistán tiene 162.5 millones de habitantes y su PIB per cápita en 2007, según los indicadores de The Economist es de 790 dólares. El Banco Mundial 2007, con datos para 2005, señalaba 690 dólares por persona. Inmensa pobreza. Ese hecho convierte la ayuda económica y militar de EU en una garantía para el ejército y la clase dirigente, pero no impide, ante la prolongación de la guerra en Afganistán, que las tensiones sociales y, sobre todo, las religiosas, cobren mayor significado. Las guerras se sabe cuando comienzan, pero su terminación es imprevisible. La espada del general hace frente a la Sharia y el porvenir en crisis.

alponte@prodigy.net.mx

 
BÚSQUEDA
Autor:  
Columna:
 

PERFIL
 
Profesor titular de la FCPyS de la UNAM, escritor y periodista. Ha colaborado en periódicos y revistas nacionales e internacionales. Ha escrito 37 libros, entre los que destacan Retrato de una Familia Babélica; las biografías de Colón y Lenin; Historias en la Tierra y Los Liberadores de la Conciencia.
 
Columnas anteriores
 
Dos revistas reciben el Príncipe de Asturias 2007-07-12
 
Día Mundial de la Población 2007-07-11
 
Los atacantes de Londres son doctores en Medicina 2007-07-10
 
México: desigualdady sistema fiscal 2007-07-08
 
Turismo peligroso: Al-Qaeda en el Yemen 2007-07-06
 
 
- A   A   A +
El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Publicidad | Mapa de sitio
© Queda expresamente prohibida la republicación, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL