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¿Qué pasó dentro del gobierno?
Al menos desde el último sábado, la Secretaría de Gobernación, que tiene encomendada Francisco Ramírez Acuña, y a cuyo cargo se halla el Cisen, responsable de la inteligencia política del país, conocía que los estallidos ocurridos la madrugada del jueves último en instalaciones de Pemex fueron producto de actos de sabotaje, mediante el uso de explosivos. Horas antes, el viernes, había emitido un boletín explicando los hechos como producto de la “ordeña” por parte de ladrones de combustible. ¿Qué pasó en realidad dentro del gobierno, después de los incendios del jueves? ¿Reaccionó para proteger vidas de trabajadores, instalaciones y abasto, o le apostó a que nada más ocurriría? Son las preguntas que anoche corrían en los pasillos del poder en México. Hace meses, durante un recorrido que personal ligado a los sistemas de seguridad de Estados Unidos realizó por el sureste del país, se alertó a autoridades mexicanas que debían tomar más en serio los riesgos de atentados contra instalaciones estratégicas, pues se detectó que sólo áreas aisladas, como Dos Bocas y Pajaritos, en Veracruz, contaban con presencia visible de vigilancia especial. No hay evidencias de que les hayan hecho caso. Esto levanta ya, en muchos sectores, dudas sobre la calidad de la información sensible ante peligros contra el sistema económico y político del país. Y, en consecuencia, la calidad de las decisiones que el Estado mexicano puede tomar para enfrentar estos peligros. Como documenta la edición de hoy, el resultado se concreta en muchos frentes, entre ellos, el desabasto de energéticos en una amplia región y la incertidumbre sobre lo que viene, en particular la dotación de crudo para el vecino del norte, siempre tan quisquilloso respecto a sus intereses. Lo que en la administración Calderón “agradece” desde ayer al gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, es esa misteriosa detención-desaparición contra dos militantes del EPR, al viejo estilo de la guerra sucia, que hoy utiliza el grupo guerrillero para justificar su proceder. PERDIDA la batalla en los tribunales electorales, el federal y el estatal, por el caso del candidato priísta Jorge Hank Rhon, los panistas de Baja California se quiebran la cabeza, pues calculan que los sucesos recientes permitirán un repunte a Hank en las intenciones de voto, al grado de pulverizar la ventaja de poco más de 10 puntos que llevaba el abanderado blanquiazul José Guadalupe Osuna Millán. De ahí que este viernes dará inicio un paseíllo de figuras nacionales panistas, comenzando con su dirigente, Manuel Espino. Después de estar al frente de la misión durante poco más de seis años y pasar el vendaval de la relación con el gobierno foxista, el embajador de Cuba en México, Jorge Bolaños Suárez, se despidió ayer, en una reunión que dio muestras de pluralidad: el gobernador perredista de Michoacán, Lázaro Cárdenas y los legisladores panistas Héctor Larios y César Leal, y el subsecretario de Relaciones Exteriores para América Latina y el Caribe, Gerónimo Gutiérrez. Bolaños se lleva en su récord el aval dictado para la expulsión técnica decretada por La Habana contra el corresponsal de EL UNIVERSAL César González.
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