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En cualquier momento surgirán novedades en el escándalo “copelas o cuelo”. Tome usted nota, pero guárdelo bajo reserva: no tardará en conocerse la amistad entre el chino Zhenli Ye Gon y el ex gobernador Arturo Montiel, quien tantas facilidades le dio para asentarse en tierras mexiquenses. Don Arturo, que salió impoluto de una investigación que le fue practicada a su gobierno, incluso aparece mencionado en múltiples ocasiones en el expediente respectivo. La otra noticia será que el señor Ye Gon sí tuvo tratos con un Javier Alarcón, pero no con Javier Lozano Alarcón, el secretario del Trabajo, sino con otro personaje homónimo, sobre el cual ya se tienen preocupantes indicios, y quien frecuentaba el colegio en el que estudiaban los hijos de ambos. Si no hay nuevo reacomodo de última hora, el presidente Calderón dará a conocer el Plan Nacional de Infraestructura el próximo miércoles 18, después de haberlo retrasado un par de semanas para afinar asuntos. Así que están a las carreras Luis Téllez, secretario de Comunicaciones y Transportes, y Eduardo Sojo, de Economía, en lo que se anuncia como paraguas para una “inversión masiva” en diversos proyectos, principalmente puertos y carreteras. ¿Trenes? Ni hablar. La iniciativa privada espera que se convierta en un detonador porque grandes empresarios —no vaya usted a creer que aquellos que sufren para pagar la nómina cada mes— se quejan ya de que en espera del documento, se acumulan grandes subejercicios y las obras no comienzan. El consejo Nacional del PRD especuló con dejar de lado este fin de semana el asunto de la conducta del senador Ricardo Monreal en las recientes elecciones zacatecanas, que fueron un desastre para ese partido que gobierna la entidad. Pero su dirigente Leonel Cota Montaño no pudo resistir las presiones y al final aceptó que en el cónclave se abordara la posible expulsión de Monreal. Cota dejó claro, sin embargo, que será hasta la próxima semana cuando la dirección del partido tome una resolución. Amor de bolero, ruidoso pero pasajero, es el que se traen los miembros de las delegaciones que acuden a la interparlamentaria México-Cuba. No vaya usted a creer que hubo grandes acuerdos ni nada por el estilo. Vaya, ni un apretón de manos con Raúl Castro, mucho menos con Fidel. Pero, eso sí, muy vivos los legisladores de la isla querían que la declaración conjunta se refiriera a los grandes logros de la revolución y enderezara unas cuantas consignas antiyanquis, en especial por el caso del terrorista Luis Posada Carriles, que se fugó por la vía balsero-Yucatán-EU. Cómo no, les dijo Héctor Larios, jefe de la delegación mexicana, y a renglón seguido les hizo saber que también debería haber una consideración sobre los derechos humanos en la isla. “Ahí muere, chico”, parece que le respondió la contraparte cubana. Marcelo ebrard ya le hizo saber a Víctor Hugo Círigo, dirigente de la bancada del PRD en la Asamblea Legislativa, que si aprueban la versión local de la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos, presentada por el PAN, deben irse preparando para recibir tremendo veto. Lo menos que le dijo sobre la iniciativa, que prevé figuras como el juicio político contra el jefe de Gobierno y mecanismos más sencillos para destituir, es que está muy mal escrita.
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