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Turismo peligroso: Al-Qaeda en el Yemen
La república de Yemen —527 mil 970 kilómetros cuadrados, 21 millones de habitantes y 600 dólares per cápita, es decir, lugar 167 del mundo según el Banco Mundial— ha sido escenario de múltiples conflictos y, desde luego, sangre derramada. El deparado a los turistas españoles en viaje por el país ha sido una matanza en autobús: siete muertos y varios heridos, uno de ellos, al parecer, grave. Un coche-bomba en su derrotero jubiloso. La responsabilidad recae sobre Al-Qaeda que mantiene la hipótesis de que Andalucía, además, forma parte de la Umma, es decir, de la comunidad de pueblos islámicos. Difícil de creer. Ahí está. Con sus muertos. La república yemenita ha vivido, desde su unificación en 1990, unificación entre el Yemen del Sur (República Popular del Yemen del Sur) y la República del Yemen del Norte (República árabe del Yemen) serias confrontaciones. La decisión, a su vez, del gobierno unificado de implicarse contra el terrorismo significó, en 2004, estallidos y violencias en el norte del país, sobremanera en la zona de Saada. La protesta, dirigida por Hussein Badr al-Din al-Hawthi, con la participación de una institución religiosa islámica, se realizó contra lo que se denominó la colaboración del gobierno yemenita con Estados Unidos. El conflicto pareció extinguido, se creía, con el anuncio de la muerte de Hussein ocurrida, según el gobierno, en 2004. Sin embargo, la lucha se reanudó en 2005. Al frente de la nueva rebelión se puso el padre de Hussein, es decir, Badr al-Din. En suma, nuevos actos terroristas contra EU, con intervención, no discutible, de grupos de Al-Qaeda. Ha supuesto para el Yemen, problemas nunca resueltos, pese a sus esfuerzos. El gobierno pensaba que la firma de diversos convenios internacionales para la explotación del gas natural y, por consiguiente, un incremento importante del turismo facilitaría una solución económica y la normalización del presupuesto público. No ha sido así. El automóvil-bomba contra los turistas españoles revela que Al-Qaeda prosigue sus ataques, a un lado y otro de la geografía internacional, con proyecciones políticas. En efecto, el ataque mortal contra los turistas españoles se produce en un momento muy delicado para el go bierno español. En efecto, el ataque, como ocurrió con la tragedia del año 2004, que coincidió con las elecciones generales, se produce, ahora, cuando el gobierno de Rodríguez Zapatero se encuentra en un difícil momento, es decir, cuando su negociación con ETA ha fracasado, ha perdido, en votos, en las elecciones municipales y el país sufre, no per accidens, un grave ataque a sus tropas en Afganistán y en Líbano. A la misma hora, a su vez, en que terminaba, igualmente, el accidentado proceso contra los responsables del gravísimo atentado de marzo de 2004. Añádase, a ello, que los dos grandes partidos, el Partido Socialista y el Partido Popular, están atrapados en ardientes polémicas. El atentado del Yemen envenena un debate político que exaspera a los españoles por la obstinación cavernícola de la derecha y la incapacidad de la izquierda para plantear sus proyectos. En síntesis, cuando el espíritu de la transición histórica y ejemplar vuela en pedazos y ETA, mas los muertos en Afganistán, Líbano y Yemen, por distintas que sean sus causas, transporta a España, a la vera de las próximas elecciones legislativas, demasiados problemas irresueltos. Dicho de otra forma, después de los atentados de Inglaterra, coincidentes con el cambio de gobierno (y la misión de Tony Blair ante el Oriente Medio) la matanza de turistas españoles en Yemen, vinculados por Al-Qaeda, supone, sin más, la intervención perfectamente planteada en el momento, cada vez más enrevesado, en España, por coaliciones que oscurecen, en casos, la legitimidad de las urnas. alponte@prodigy.net.mx
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