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    México y el mundo
Juan María Alponte
05 de julio de 2007

La ley migratoria muere en el Senado

Señalaba, en el artículo anterior, la falacia de la negociación entre dos “rancheros” (Bush y Fox) y la penosa ilusión de creer que los tratados y las leyes (migratorias o no) se realizan entre dos presidentes a caballo. He proporcionado, en el artículo anterior, documentos y libros que revelan que Bush no es Bush, sino una dinastía del poder, financiero y petrolero, que está presente en Wall Street desde hace generaciones.

Hay que desterrar la idea, pueril, de que los buenos oficios presidenciales (siempre están bien las relaciones corteses) son resolutivos. Los grandes acuerdos entre países desarrollados se realizan en el cuadro de una visión racional de los congresos y los intereses de Estado y, sin duda, en la cohesión entre política nacional y política internacional. De ahí que el problema migratorio sea, inseparable, de un prioritario proyecto de empleo y desarrollo en México. Esa proposición no se ha cumplido. El resultado es o bien una rebelión interna de carácter social o una exportación de mano de obra (cada vez más preparada) que busca el empleo donde existe. Negociar sólo sobre derechos humanos debe invitar, a nuestras autoridades, a la lectura de los tres documentos básicos: Amnistía Internacional 2007; Transparency International (Judicial System) y el World Report (Human Rights Watch). En los tres quedamos reprobados internacionalmente y Transparency International, Global Corruption Report, nos coloca en el lugar 75 del mundo.

Ello quiere decir que no es posible plantear el tema migratorio sin una responsable visión de nuestras propias carencias y aceptando, además, que las remesas de los mexicanos en el exterior hacen posible la paz interna en algunas de las entidades que dependen de la corriente migratoria de sus padres, hijos o parientes. No hay que olvidar que las remesas representaron, en 2006, 59% del valor de las ventas de petróleo. Bien entendido que ese dato se refiere a la etapa de los “precios altos”. En el periodo anterior —precios “normales”— las remesas actuales superan el petróleo.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (“Desarrollo Humano”, México 2006-2007) señala, en su página 10, que cuando se comparan los indicadores de México con otros países “se puede ver que el Distrito Federal tiene un desarrollo similar al de la República Checa o Barbados mientras que Chiapas es similar a Cabo Verde o Siria y que estados como Colima, Querétaro, Jalisco, Durango y Morelos son cercanos comparativamente con Bulgaria y Malasia”. El Informe de Desarrollo Humano de 2002 planteó la similaridad entre los niveles del Distrito Federal y Hong Kong de una mano y entre los niveles de Chiapas y El Salvador de la otra. En el presente informe, Hong Kong está en ocho posiciones arriba del Distrito Federal y El Salvador cinco puntos sobre Chiapas. “Sólo en cuatro años —se añade— se han producido esas distancias”.

El informe destaca, a su vez, que los emigrantes mexicanos tienen ya un nivel de escolaridad (página 11) superior a los non-migrants. Los datos —continúa el informe— “sugieren que los emigrantes no proceden ya de los hogares más pobres y que, finalmente, de prolongarse esa situación indefinidamente, afectará al desarrollo interno de México”.

Advierte el documento que la política migratoria de México debe ser integral y considerar, al tiempo, lo que ocurre con su Frontera Sur que es zona de penetración de cientos de miles de personas de Centroamérica. En suma, los problemas del nivel migratorio requieren una interpretación global, interna-externa, que asuma la complejidad y revele que la política internacional no es una serie de eslogans, sino un proyecto equilibrado, con una estrategia, que no puede ser el paradigma de dos ranchos.

alponte@prodigy.net.mx

 
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PERFIL
 
Profesor titular de la FCPyS de la UNAM, escritor y periodista. Ha colaborado en periódicos y revistas nacionales e internacionales. Ha escrito 37 libros, entre los que destacan Retrato de una Familia Babélica; las biografías de Colón y Lenin; Historias en la Tierra y Los Liberadores de la Conciencia.
 
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