|
Nuevos impuestos
La reforma propuesta por el Presidente no modifica el IVA, que es una lástima, pero se entiende, porque los políticos de quinta lo han convertido en su bandera La reforma que propone el gobierno incluye dos medidas generales, mejorar el gasto público y corresponsabilizar a los gobiernos estatales en la recaudación, que ya comentamos en la colaboración anterior. Además de ello, se proponen dos nuevos impuestos, ambos interesantes y polémicos. Permítame empezar por el dirigido a la informalidad, que es un poco más sencillo. Este impuesto consiste en cobrar 2% a los depósitos en efectivo realizados en los bancos, cuando la suma depositada en el mes exceda de 20 mil pesos. La idea es capturar, a través de esto, a muchos mexicanos que no están pagando impuestos. Si usted ya paga, este impuesto a la informalidad lo podrá acreditar en su declaración, de manera que recupera todo lo pagado. No le afecta en nada. Si el dinero que se deposita en su cuenta llega a través de mecanismos financieros (cheques, transferencias, etcétera) no causa impuesto. Es decir que este impuesto realmente aplica a los que depositan en efectivo y además no son contribuyentes. Los informales, pues. Una gasolinera, que maneja mucho efectivo no tiene problema, porque podrá acreditar 2% con su declaración normal. Claro que si en su declaración no estaba reportando todo el dinero ingresado, entonces tendrá problemas, pero por otra causa. Lo mismo un restaurante, o un estanquillo, o lo que usted guste. Si ya estaba pagando impuestos, este nuevo impuesto ni le va ni le viene. La queja con este impuesto es que no va a cobrarle realmente a los informales. Es posible, pero hay que recordar que el problema de la informalidad es esencialmente municipal. Si los municipios no enfrentan la informalidad de alguna manera, el gobierno federal no puede actuar. Si, digamos, el gobierno del Distrito Federal procediera a informar al gobierno federal de los padrones de ambulantes, los líderes, las cuotas, etcétera, entonces se podrían fiscalizar. Pero como no lo hace, pues no se puede. No sé si el uso político de los ambulantes tenga algo que ver, pero podría ser. El otro impuesto, la contribución empresarial a tasa única, CETU, puede resultar una gran aportación. Se trata de cobrar un impuesto parejo a todos, empresas, personas físicas con actividad empresarial, profesionistas independientes, que será de 16% en 2008 y de 19% en adelante. Este impuesto plano, flat tax, había sido anunciado por Calderón en su campaña. Pero en lugar de modificar el ISR, lo que hacen es poner este nuevo impuesto, eliminando el que se aplicaba a activos que nunca sirvió de mucho. Al ponerlo como un impuesto supletorio al ISR, de golpe se resuelven muchos asuntos pendientes: el número de exenciones que tiene el ISR, los regímenes especiales, y otros privilegios que tienen décadas sin poder moverse. Usted debe calcular el ISR y el CETU, y pagar el que resulte más alto. Prácticamente por definición, el CETU será mayor, ni le busque. Lo interesante del asunto es que, de funcionar bien, en unos cuantos años podríamos eliminar el ISR y quedarnos con el CETU, con un nombre más bonito, de ser posible. La reforma propuesta por el Presidente no modifica el IVA, que es una lástima, pero se entiende, porque los políticos de quinta lo han convertido en su bandera. Y los comentaristas del mismo nivel, por cierto. Sin embargo, al pasar parte de la responsabilidad a los gobiernos estatales, proponer una mejora sustancial en el gasto público, cobrar a empresarios y profesionistas independientes, y empezar a atacar a informales, la reforma cubre todas las opciones disponibles. De aprobarse y tener éxito, ya no habrá forma de que los demagogos se opongan a un IVA mejor diseñado, ya no tendrán argumentos. Estrictamente hablando, no los tienen desde hoy, pero ya ve usted cómo son los necios. Para que no digan, lo explico desde ahora. Imagine usted 10 personas, nueve de ellas que ganan 100 pesos al mes, y una que gana 10 mil. Las nueve personas de ingresos reducidos compran un kilo de jitomate, a 40 pesos, pagando 10% de IVA. Es decir, cada uno paga cuatro pesos, 36 entre todos. El que gana 10 mil se compra un kilo de caviar, que le cuesta 4 mil pesos. Paga 10% de IVA, es decir, 400 pesos... La recaudación total del gobierno fue de 436 pesos, casi 92% del total pagado por el rico. Al usar esos 436 pesos para gasto público, y suponiendo que el gobierno lo gaste parejo, a cada uno de los diez les tocan 43.60 en bienes públicos. Los nueve que tenían menos, reciben ahora 39.60 pesos netos. El IVA de 10% en alimentos no sólo no les costó, les dio dinero. Pero cuando uno no entiende aritmética, difícilmente entenderá de impuestos... macario@macarios.com.mx
|