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    Serpientes y Escaleras
Salvador García Soto
03 de julio de 2007

El factor “E” (Primera de dos partes)

Entre los mitos y realidades que rodean al 2 de julio del 2006, pocas cosas son tan palpables como el papel que jugó Elba Esther Gordillo en aquellos comicios. En el grupo cercano de Felipe Calderón y entre los colaboradores de la propia maestra le llaman El factor “E”; se refieren a la operación política que desplegó el magisterio, comandado por su lideresa moral, en las campañas presidenciales y en el apretado resultado de aquella elección.

Fue una alianza de conveniencia total; ni coincidencias ideológicas ni afinidades políticas: pragmatismo puro del actual Presidente y un afinado instinto de supervivencia de la maestra fueron los ingredientes que sellaron un pacto que empezó a escribirse en septiembre del 2005. Unos días después del 11 de septiembre del 2005, cuando Calderón había sorprendido con el primero de sus triunfos en las primarias del PAN, un análisis interno del grupo de estrategas de Elba, basada en una encuesta levantada a nivel nacional entre panistas, aseguraba que Felipe arrasaría en las dos internas restantes. Con esos datos, Gordillo, que hasta entonces tenía una alianza operativa con Santiago Creel, buscó a Calderón.

En una casa de Bosques de las Lomas hubo por esos días un encuentro donde nació la alianza Calderón-Gordillo, en ese entonces pensada sólo para el proceso interno del PAN. Juan Camilo Mouriño acompañaba al precandidato y Elba los recibió acompañada de su yerno, Fernando González. Sería el primero de varios acercamientos que dieron forma al que a la postre sería el pacto clave en el juego de fuerzas que se enfrentaron en la elección presidencial.

Una vez que Calderón se convirtió en candidato, pidió extender la alianza con el magisterio a la campaña presidencial. Pero en los cálculos de Elba Esther, en ese entonces, sólo había un hombre que llegaría a la Presidencia, y ese era Andrés Manuel López Obrador. Para la maestra, incluso, era más fácil una alianza con el candidato perredista, a partir de que sus sondeos internos le arrojaban que la mayoría de los líderes de las secciones del SNTE simpatizaban abiertamente con AMLO.

Pero mientras Andrés Manuel le mandaba mensajes velados y rehuía un encuentro para negociar, Calderón fue directo con Elba: “Necesitamos el apoyo del SNTE; el PAN es un partido que no tiene estructura en todo el país”. Era febrero de 2006 y la campaña panista no remontaba. Por esos días, ante la insistencia del panista, Elba Esther organizó un encuentro privado en el que Felipe fue recibido por los dirigentes del SNTE en todo el país.

El ambiente para Calderón fue ríspido. Los maestros salieron convencidos de que no tenían coincidencias con el abanderado del PAN y presionaron a Gordillo para que insistiera en un encuentro con Andrés Manuel; de Madrazo la maestra les había advertido: “Yo no voy a buscar a Roberto, si ustedes quieren, búsquenlo”.

Para abril del 2006, Gordillo había hecho ya dos intentos por hablar con AMLO. A través de Manuel Camacho, había mantenido contacto directo con el perredista, que se resistía a conversar con ella y tampoco acudía a los encuentros con el SNTE. Mientras Camacho alentaba a Elba con la idea de que Andrés Manuel sí quería negociar, el candidato comentaba con su círculo cercano las razones por las que no quería sentarse con la maestra: “Si yo la recibo cinco minutos, van a ser los cinco minutos más caros de la historia”.

A finales de abril, Elba tuvo un encuentro con Calderón y con Mouriño en el que, la lideresa, con el aval de su gremio, se definió y selló el pacto con el candidato panista.

En el ambiente estaba todavía la posibilidad de un cuarto candidato y se especulaba si Roberto Madrazo podía ser relevado para dar paso a un sustituto. Gordillo tenía análisis internos que le hablaban incluso de un “quinto candidato” y de la posibilidad de que Cuauhtémoc Cárdenas se postulara por el Partido del Trabajo. Y ese escenario sí que provocaba sismos y aterrorizaba a las élites políticas y económicas, que veían el riesgo de que se alteraran los equilibrios entre las tres fuerzas nacionales y se descompusiera la elección presidencial.

 
 
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