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    Itinerario Político
Ricardo Alemán
26 de junio de 2007

Michoacán: el milagro

En el estado se reeditará la pelea entre Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón Hinojosa

Nueva Izquierda apoyó a AMLO contra Cárdenas porque tiene en mente la presidencia del PRD

Como era previsible, la primera batalla, la interna por la candidatura del PRD al gobierno de Michoacán, la ganó Leonel Godoy Rangel, delfín de dos poderosos grupos en el interior de ese partido: lopezobradoristas y Los Chuchos , los que con una eficaz estrategia promocional —digna de un milagro— le arrebataron a la dinastía Cárdenas el estandarte fundacional del partido amarillo.

Y no es una sorpresa que el ganador de la contienda interna haya resultado el senador con licencia, Leonel Godoy, sino que lo sorprendente del asunto fue lo encarnizado de la contienda, la confrontación de dos estrategias bien aceitadas para llevar a los perredistas a las urnas, que dio como resultado “la multiplicación de los votos”; el milagro de convocar a una elección interna a 45% de los perredistas que en su momento hicieron gobernador a Lázaro Cárdenas Batel y a más de 30% de los simpatizantes que en julio de 2006 votaron por Andrés Manuel López Obrador.

Y es que resultó tan efectivo el diseño electoral para echar a los Cárdenas de Michoacán, que las expectativas electorales para la interna del PRD en esa entidad fueron superadas en ciento por ciento. Los pronósticos más alentadores estimaban que al proceso interno acudirían no más de 100 mil participantes, pero a pesar de la lluvia, de las guerras internas y de la evidente división, salieron a votar por su respectivo candidato a gobernador, cerca de 200 mil perredistas, cifra que coloca al perredismo michoacano en los libros Guinness.

Bueno, la sorpresa fue tal, que las encuestadoras encargadas de un conteo rápido —Covarrubias y Parametría— se vieron rebasadas por la milagrosa “multiplicación de los votos” y no pudieron dar un ganador la noche del domingo, a pesar de que al concluir el recuento Leonel Godoy aventajó a Enrique Bautista con ocho puntos porcentuales.

Pero tampoco debe sorprender a nadie que en las capillas del PRD se produzcan, de tanto en tanto, milagros como el de Michoacán, y que a pesar de lo extraño o dudoso del resultado final, vencedores y vencidos decidan asumir cada cual el recuento de daños. Saben que en política las victorias y las derrotas son momentáneas, nunca para siempre. En todo caso, lo interesante será lo que está por venir, la elección constitucional del 11 de noviembre, en donde el PRD enfrentará a sus adversarios ideológicos, más que de grupo.

Queda claro que se trató de un proceso en el que midieron fuerzas y capacidades para llevar votantes a las urnas tanto la dinastía Cárdenas, como esa alianza temporal del lopezobradorismo y Los Chuchos. Es un hecho que a pesar de la derrota, los primeros convinieron en no torpedear el proceso, y menos al partido.

A pesar de la feroz pelea, prevaleció la sensatez, es decir, la convicción de que para efectos de imagen y de renta política ya no vale la pena regresar al pasado.

Pero viene lo bueno, la elección constitucional. ¿Los Cárdenas se quedarán con su golpe y se sumarán alegremente a la campaña de Leonel Godoy? ¿Le entregarán el estado a amalistas y Chuchos? Sólo quienes no conozcan la manera en que los grupos del PRD procesan sus conflictos internos y el sentido político de la palabra “venganza”, pueden suponer que se producirá una exitosa operación cicatriz y que a la vuelta de las semanas todo quedará olvidado. Los Cárdenas saben —y lo vivieron en carne propia—, de lo que es capaz su principal adversario. En el año 2000, el cardenismo hizo hasta lo imposible por llevar a López Obrador al gobierno del DF. Y lo consiguió. Pero una vez en la Jefatura de Gobierno, AMLO utilizó los propios recursos de su cargo para destruir a Cárdenas y los suyos. El caso de Rosario Robles es emblemático en ese sentido.

¿Por qué el empeño de AMLO y Los Chuchos en arrebatarle Michoacán a Cárdenas? El primero porque está convencido de que fue traicionado por la dinastía Cárdenas y está dispuesto a cobrar venganza a su estilo, el más puro estilo estalinista —al enemigo no se le derrota, se le destruye—, lo mismo que intentará en el caso Zacatecas. ¿Y cuál es el interés de Los Chuchos? Ese, en el lenguaje de los abuelos, “es otro cantar”.

Resulta que los señores de Nueva Izquierda tienen la cabeza fría, sobre los hombros, y no procesan sus venganzas con humo hepático. Gustan de la paciencia y el cálculo, y si temporalmente tienen que comer estiércol, lo digieren hasta con gusto. Hoy se sumaron a AMLO para destruir a los Cárdenas, porque es un cálculo de prioridades seleccionar aliados y adversarios. Tienen en mente la presidencia del PRD y creen que es más fácil ganarle a uno o dos grupos, que a cuatro o cinco, además de que el costo por destruir a los Cárdenas lo pagará AMLO.

Pero lo que no saben unos y otros de los que hoy se llevaron el milagroso triunfo en las internas de Michoacán, es que los Cárdenas ni están mancos ni tullidos. El gobernador Cárdenas Batel no requiere pelear en público con AMLO y con Los Chuchos para intervenir en la elección del 11 de noviembre, en la que será electo su sucesor. En Michoacán se reeditará la pelea entre López Obrador y Felipe Calderón, y nada más saludable que un gobierno estatal que no mete las manos. ¿O alguien imagina a Leonel Godoy reclamar que el gobierno perredista de Cárdenas Batel saque las manos de la contienda porque puede actuar a favor del PAN? ¿Y el PRI michoacano? Tampoco será un convidado de palo. Después del milagro, en Michoacán veremos la verdadera guerra. Al tiempo.

 
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PERFIL
 
Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
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