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La revista Dosfilos , que publica en Zacatecas el poeta y ensayista José de Jesús Sampedro, acaba de llegar a los 100 números, toda una proeza luego de 33 años de heroicos afanes, y celebra este acontecimiento con poco más de un centenar de textos de los más diversos géneros: poesía, narrativa, ensayo, aforismo, prosa poética y una excelente ilustración de portada que es obra de Luis Fernando Enríquez. Fundada en 1974, Dosfilos (revista de literatura y política) es un ejemplo de tenacidad y persistencia: una empresa cultural que se debe sobre todo a la labor apasionada de José de Jesús Sampedro, quien ha contado también con la colaboración de otros creadores convencidos de la necesidad de este ejercicio de divulgación literaria y estética, entre ellos el mismo Luis Fernando (ilustrador excepcional), María Isela Sánchez Valadez (en la redacción) y Héctor Ávila Ovalle (en la edición). La entrega con la que Dosfilos llega a su centena incluye en sus páginas una tan amplísima nómina de colaboradores que aquí, en los límites de esta breve reseña, sólo podemos mencionar a algunos de ellos. Por ejemplo, a Marco Antonio Campos, José Vicente Anaya, Sergio Mondragón, Evodio Escalante, Hugo Gutiérrez Vega, Alberto Blanco, Pedro Ángel Palou, Claudia Luna Fuentes, Carmen F. Galán, Juan Villoro, Dana Gelinas, Sofía Ramírez, Claudia Santa-Ana, Maritza M. Buendía, Raúl Renán, Raúl Bañuelos, Carlos Chimal, José Xavier Návar, Gonzalo Lizardo, Maricruz Patiño, Alejandro Aura, Leticia Luna, Héctor Carreto, Ignacio Betancourt, Guillermo Samperio y David Ojeda. Dosfilos nació el mismo año que otra revista mexicana aún viva, su casi gemela Tierra Adentro, pero así como ésta, a lo largo de su trayectoria, se vinculó con programas institucionales que la salvaron de una azarosa existencia, en el caso de Dosfilos el proyecto se ha mantenido independiente y ha perdurado gracias a la perseverancia de su fundador y coordinador, José de Jesús Sampedro, con una pequeña ayuda de sus amigos: la colaboración solidaria de un gran número de escritores y el apoyo de otros creadores lo mismo en el consejo editorial que en las labores más directas de edición. Pese a ser esencialmente un proyecto de amigos, Dosfilos nunca ha sido la revista de un cenáculo excluyente: ha abierto sus páginas a muchísimos autores y en ella conviven las más diversas búsquedas y propuestas literarias y artísticas. Basta con leer el contenido del número 100 para saber cómo ha sido, a lo largo de sus 33 años, la pluralidad que le ha caracterizado. Toda aventura editorial periódica y de temática literaria o artística está sometida a múltiples avatares y se necesita de una gran resistencia y fortaleza de ánimo para darle continuidad y lograr que sobreviva en un medio donde este tipo de empresas personales sucumben en el más breve tiempo. En el caso de Dosfilos no puede sino sorprender que haya rebasado ya las tres décadas de existencia y que haya alcanzado su número 100, cuando, las más de las veces, otras revistas literarias independientes difícilmente logran llegar a la otra orilla del fatídico, y muchas veces fatal, segundo año. Entre Dosfilos uno y Dosfilos 100, José de Jesús Sampedro identifica una larga y a la vez breve época. La historia que sigue será, dice él, "como volviendo a empezar". Y así será, seguramente: un inicio, otra vez, con el primer número del segundo ciento. Por lo pronto, queda constancia de una obra de divulgación literaria que en sus 5 mil o 6 mil páginas cubrió los últimos 25 años del siglo XX y sigue siendo referencia en esta primera década del XXI.
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