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    Economía Informal
Macario Schettino
14 de junio de 2007

Cartera vencida

En abril pasado, la cartera vencida total de los bancos creció 38%, y en marzo había crecido 35%, en ambos casos comparando con el mismo mes del año anterior

La semana pasada se hizo gran argüende porque un reporte del Banco de México incluía un crecimiento en la cartera vencida de los bancos. Sin detenerse a ver con detalle las cifras, los medios publicaron en lugar privilegiado algo que no era noticia. En abril pasado, la cartera vencida total de los bancos creció 38%, y en marzo había crecido 35%, en ambos casos comparando con el mismo mes del año anterior. Sin embargo, aunque estas cifras parezcan grandes, la base de la que parten es muy pequeña, y esto significa que no hay ningún problema con la cartera vencida. Se fueron con la finta, pues.

La cartera vencida llegó a ser un problema muy serio en el inicio de los años 90. Entonces, los bancos se acababan de privatizar, apenas se había abierto el flujo internacional de capitales al país, y hubo un exceso de recursos que los bancos intentaron colocar en créditos de una manera demasiado rápida. Así, el crédito bancario a la sociedad pasó de poco menos de 10% del PIB en 1990 a 30% en 1994. Ese 21% (del PIB) adicional de crédito se otorgó a lo tarugo, perdone la claridad, y es esa cantidad la que no se pudo pagar con la crisis de fin de ese año, y es el dinero que todos pagamos a través de Fobaproa. Ni más, ni menos.

Pero en aquella época también había serios problemas de regulación y vigilancia. Ni los métodos contables eran adecuados, ni se vigiló de cerca de los bancos. Además, no había leyes que normaran la obligación del Estado con respecto a los ahorradores. En aquel entonces, la cartera vencida, mal calculada por los métodos contables que le decía, llegaron a ser más de 10% de los activos totales de los bancos. Es decir, eran más grandes que el capital de los dueños del banco: estaban quebrados. Con la crisis, la cosa fue todavía peor.

Con los nuevos métodos de cálculo, la cartera vencida de entonces hubiera sido significativamente mayor. Baste ver que en 2001, muchos años después de la crisis, la cartera vencida, como proporción de la cartera total (no de todos los activos), andaba en 17%. Propiamente hablando, fue durante el último lustro que los bancos dejaron de estar quebrados, y eso ya le tocó a nuevos banqueros, muchos de ellos extranjeros.

La cartera vencida había venido cayendo de manera consistente desde la crisis y hasta el año pasado. Para que lo imagine, en 2002 la cartera vencida, como proporción de la total, era de 11%, para 2003 ya estaba en 8%, al año siguiente en 5%, en 2005 promedió 2.4%, y el año pasado tocó fondo con 1.8%. Ha subido desde entonces, como veíamos al inicio del artículo. Pasamos de 1.8% a 2.1%, que es muy poca cosa, aunque el ritmo de crecimiento sea de 30% anual.

Este incremento en la cartera vencida ocurre, en su mayor parte, en el crédito al consumo, producto del mal uso de las tarjetas de crédito sobre el que ya comentamos hace un par de semanas. Los usuarios no saben usar bien estos instrumentos, y acaban teniendo pagos mensuales que los van ahogando. Este problema puede resolverse haciendo un esfuerzo por educar en materia financiera a la población. Ya comentábamos que no estaría mal ver esto en secundaria, pero se podría hacer un curso sencillo, accesible por varios medios, que ayudara a las personas a usar bien sus herramientas financieras.

El otro elemento que impacta en la cartera vencida es el crédito a la vivienda, en donde el crecimiento es de cerca de 20%, pasando de 2.2% en el año pasado a 2.5% en el último mes. Aquí el problema es que la ley ahora sí le permite a los bancos cobrarse los créditos tomando la vivienda, algo que no se podía hacer hace 10 años. Nuevamente, es importante que los usuarios tengan cultura financiera. El máximo que puede uno dedicar a una hipoteca es 30% del sueldo después de impuestos. Si uno intenta comprar una casa que obligue a un pago mayor que esa cifra, corre un serio riesgo de no poder pagar en el futuro cercano, perdiendo su vivienda.

Por eso es bueno dedicar un poco de tiempo a aprender rudimentos financieros. No mucho, nada más lo necesario para tomar mejores decisiones.

macario@macarios.com.mx

 
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PERFIL
 
Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Ha sido profesor investigador en El Colegio de México y el Tecnológico de Monterrey. Es director de Investigación y Programas Doctorales del Tec de Monterrey, campus Ciudad de México, y director de la sección Finanzas de El Universal. Ha publicado 12 libros. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.
 
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