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    Itinerario Político
Ricardo Alemán
12 de junio de 2007

Michoacán: la guerra

Al disputarles la candidatura del PRD, el grupo de AMLO trata de desplazar a los Cárdenas

Obradoristas operan para vengar la ´traición´ de 2006; ´Los Chuchos´ quieren evitar ruptura

En Michoacán se vive una peculiar guerra político-electoral. La disputa no confronta a los tres grandes partidos políticos mexicanos -PRI, PAN y PRD-, y tampoco se pelean puestos de elección popular. No, la inédita guerra michoacana es por ganar un boleto para la herencia de poder que significa el gobierno estatal, en manos de una de las más populares dinastías políticas mexicanas: la familia Cárdenas.

En el fondo, lo que se vive en Michoacán es una guerra familiar que viene de lejos -desde el año 2000-, y que enfrenta a padre e hijo políticos. Es una guerra en donde el hijo político del patriarca de los Cárdenas, el señor Andrés Manuel López Obrador, hace todo lo posible por arrebatarle a su padre político -el líder moral del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas- el control de lo que fue la casa familiar, el feudo político-electoral que significa Michoacán.

Todos saben que históricamente Michoacán ha sido territorio de los Cárdenas, que desde la primera y hasta la tercera generación lo han gobernado. Más aún, desde hace casi dos décadas, con la fundación del Frente Democrático Nacional -antecedente del hoy PRD-, los políticos y partidos de todos los signos le reconocían a Cuauhtémoc Cárdenas la hegemonía política en Michoacán. Así fue posible que la tercera generación de la dinastía, Lázaro Cárdenas Batel, llegara al gobierno estatal en 2002.

Pero llegado el tiempo del nuevo relevo en el Ejecutivo estatal, de que salga del gobierno el señor Cárdenas Batel, las tribus del PRD parecen haber cambiado de opinión. Michoacán no será más de los Cárdenas. Por lo menos esa es la lectura que se hace entre la dinastía. Pero en el perredismo flota una interrogante que no es menor. ¿Por qué algunos de los más poderosos grupos del PRD se han empeñado en arrebatarle el poder michoacano al otrora "líder moral" del PRD? Esos grupos son, por un lado el de López Obrador, y por el otro el de Los Chuchos. Y por curioso que parezca, las motivaciones y los objetivos, en los dos casos, son distintos.

En el primer caso, los obradoristas pelean con la dinastía y se empeñan en arrebatarle la sucesión del gobierno michoacano a Cárdenas Batel, en respuesta a los resultados de las elecciones federales de julio de 2006. Resulta que luego del recuento de daños, los operadores de AMLO concluyeron que en Michoacán y en Zacatecas -a pesar de que se trata de gobiernos perredistas- se operó una "traición" que hizo perder votos "preciosos" para el candidato presidencial del PRD.

Por eso, en una suerte de venganza política, desde la dirigencia del partido -en manos de AMLO a través de la caricatura de dirigente que es el señor Leonel Cota- se impulsa como candidato al gobierno estatal a otro Leonel, al señor Godoy Rangel, otrora también hijo político de los Cárdenas. Los Leoneses, como se les ha motejado en Michoacán, no sólo se apoderaron del llamado "Servicio Electoral" local -que es el órgano encargado de preparar, conducir y validar la elección interna del próximo 24 de junio, en la que será elegido el candidato del PRD al gobierno estatal- al destronar a José Calderón -hombre fuerte del gobernador para operar la sucesión-, sino que llevaron a uno de sus leales a ese cargo, a Horacio Duarte, obradorista de probado cuño.

Por si fuera poco, el grupo político de AMLO llamó a Michoacán a dos alquimistas de la más alta escuela: los señores José Guadarrama y René Bejarano. El primero, como es sabido por todos, ya le arrebató a los Cárdenas una elección local -en la que fue derrotado Cristóbal Arias-, y el segundo es un experimentado y eficiente alquimista que sabe todos los trucos para ganar una elección interna en el PRD, sea a la mala o a la peor. Todo ese aparato de control político-electoral será movido a favor de Leonel Godoy y contra la dinastía de los Cárdenas, que tienen dos precandidatos: Cristóbal Arias y Enrique Bautista, segundo y tercero en las encuestas, respectivamente.

Y si los obradoristas operan en Michoacán para vengar la supuesta o real traición que habrían ordenado los Cárdenas contra el candidato presidencial del PRD en esa entidad -por cierto, López Obrador no le perdona a Cárdenas Batel que haya reconocido al gobierno de Calderón-, el no menos poderoso grupo de Los Chuchos tiene un objetivo más terrenal. Los jefes de Nueva Izquierda saben que una división del PRD michoacano resultaría catastrófica, y que podría significar que ese partido perdiera la gubernatura en octubre próximo. En pocas palabras, que le apostarán al ganador, a lo seguro. Y para ellos el más seguro ganador es el candidato Leonel Godoy.

Pero no está nada escrito. La guerra será mortal por necesidad, porque significa otro capítulo de la pugna irreconciliable entre Cárdenas y Obrador. Y es que en la hipótesis de que el ganador de la candidatura del PRD al gobierno de Michoacán resulte Leonel Godoy -y por añadidura López Obrador-, la dinastía de los Cárdenas podría sumarse -en ese siempre eficiente sótano de la política mexicana- al candidato del PAN. En cualquiera de las hipótesis, el PAN estaría ante la posibilidad de ganar Michoacán. Al tiempo.

aleman2@prodigy.net.mx

 
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Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
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