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¿Qué le ofreces a la vida?
La vida es un campo fértil. Si quieres amor, tienes que cultivarlo. Platicando con hombres y mujeres de 18 a 24 años, me di cuenta de que la mayoría no sabe para qué hace las cosas que por inercia y deber está cumpliendo. Otros en cambio, son felices porque se dedican a lo que soñaban desde que tenían seis años de edad. Hoy en día hay tantas carreras universitarias que cuesta más trabajo elegir una que nos dé seguridad en el futuro y además, gusto mientras se estudia. Entre tanto ruido es difícil escuchar la voz que nos llama desde lejos hacia lo que eleva nuestro espíritu. Tenemos la oportunidad de escuchar o ignorar nuestra vocación. En cada persona resuena con diferente intensidad pero sólo algunos tienen fe en sí mismos para superar las barreras visibles y la confianza para seguir las pistas intangibles de su ser. Cuando vivimos sin darle sentido a nuestras acciones, el tiempo se vuelve homogéneo. Olvidar nuestra mortalidad hace que nos sintamos omnipotentes, sin necesidades. Pero nuestra naturaleza es frágil y pronto nos abate el vacío. Para nutrir el cuerpo requerimos alimentarlo diariamente con proteínas, minerales, carbohidratos, frutas y verduras. La botana que comemos sale sobrando, sacia engañosamente nuestro apetito pero nos deja una sensación de pesadez. Lo mismo le sucede al espíritu. De nada sirve el arrepentimiento si después de una purga vuelves a consumir chatarra. No es malo ser obeso pero sí muy peligroso para la salud. Hay etapas de la vida en las que nada nos satisface y se vuelve más complicada nuestra existencia. Necesitamos reconocer nuestras carencias para llenarlas de aquello que nos hace falta, en lugar de acumular más de lo que ya tenemos. Lo que nos abre los ojos ante la costumbre es la incertidumbre. Valoramos las cosas que tenemos cuando nos sentimos en peligro de perderlas. La juventud cree que la muerte es cosa de ancianos, por eso descuida su salud hasta que se ve amenazada por alguna enfermedad terminal y comienza a procurarse cuando los daños son irreversibles. ¿Cuál será la razón por la que nuestros ancestros usaban las drogas como medio para conectarse con su espíritu y en la actualidad se emplean para olvidarse de él? La respuesta es que antes lo material era más un medio que un fin; los valores eran menos superficiales; vivían en búsqueda de la felicidad a partir de conocerse a sí mismos y no en complacer los estándares convencionales. En cambio, la juventud de hoy intenta huir de su constante debilidad, en lugar de asumirla como parte de su naturaleza. No exijas lo que no estás dispuesto a dar. Para suprimir lo que te disgusta en tu presente, encuentra su origen en tu mente y sustitúyelo por acciones positivas. La vida nos brinda lo que merecemos pero nada es gratuito, sólo nos devolverá los frutos de lo que sembramos en ella. Si siembras naranjas, naranjas tendrás. lahojaenblanco@gmail.com
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