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    Itinerario Político
Ricardo Alemán
07 de junio de 2007

Decisión sólo de Espino

Sólo quienes conocen los métodos del PAN para procesar conflictos internos saben que no se admiten presiones

Luego de la asamblea de León, en donde el Partido Acción Nacional eligió a su nuevo Consejo Nacional -y en donde su presidente recibió ruidosas expresiones de repudio-, muchas voces se alzaron para proponer, sugerir o imaginar que llegó el tiempo de que Manuel Espino deje la presidencia de su partido.

Pero más allá de la animosidad de los "malquerientes" del abucheado dirigente, lo cierto es que ni el gobierno de Felipe Calderón y menos la estructura partidista tienen la menor intención de mover un dedo para que Espino deje la presidencia del PAN, ya que fue electo para presidir el partido durante todo un trienio, con la posibilidad de buscar la reelección, y por tanto la decisión de seguir o retirarse sólo será suya, de nadie más.

Y es que sólo quienes conocen los métodos que ha desarrollado el PAN para procesar sus conflictos internos saben que la liturgia partidista no admite presiones -internas o externas- para dejar el cargo de presidente del partido, al que se llega por elección del Consejo Nacional, la segunda estructura en importancia en el partido, sólo debajo de la Asamblea Nacional.

Pero vale recordar, para quienes se escandalizan de lo ocurrido en la Asamblea panista del 2 de junio en León, que no es la primera ocasión que algo parecido ocurre en el PAN, y menos la renuncia de dirigentes nacionales. En septiembre de 1968 renunció a su cargo el que era entonces el presidente número cinco del PAN -de un total de 19 en 68 años-, Adolfo Christlieb Ibarrola. Su carta de renuncia se resume así: "Me retiro por no tener la capacidad para continuar con el esfuerzo que este cargo requiere". Fue sustituido por Ignacio Limón Maurer, sólo para terminar con el periodo de Christlieb, que era de 1962 a 1968, luego que fue reelecto en 1965. Se trató de una renuncia "por motivos de salud".

Pero fue en 1975 cuando el PAN entró a la peor crisis de su historia, ya que sólo en ese año tuvo hasta cuatro presidentes del partido: el saliente José Ángel Conchello, a Efraín González Morfín, quien lo relevó en una competida contienda, a Raúl González Schmal, interino a la renuncia de Morfín, y a Manuel González Hinojosa, quien ya había sido presidente del PAN en el trienio 1969-1972, y que llegó para resolver la severa crisis. En todos los casos se trató de renuncias voluntarias, no de presiones para dejar el cargo.

La gran crisis política de 1975-1976, que llevó al PAN a no presentar candidato presidencial en 1976 -en la que José López Portillo fue el único candidato legalmente registrado, por el PRI-, no está muy lejos de lo que vimos en León apenas el pasado 2 de junio. Más aún, si nos remitimos a la crónica recogida por La Nación -el órgano oficial del PAN-, se puede ver que "los modos" que hoy reclaman muchos panistas que se asustan por lo vivido en León el pasado sábado no son ninguna novedad.

En febrero de 1975 el PAN eligió a su nuevo presidente en una disputa feroz entre José Ángel Conchello -buscaba reelegirse- y Efraín González Morfín. Al final ganó Morfín, en lo que fue el principio de la "gran crisis". Meses después, en la convención del 18 y 19 de octubre se debió elegir al candidato presidencial para la contienda federal de 1976. Dice La Nación, en su historia del Partido Acción Nacional: "En esa elección surgirían actitudes violentas no usuales en las reuniones del PAN, lo que ameritaría que el jefe del partido amenazara varias veces con suspender la sesión. El motivo principal fue la guerra de porras y gritos a favor de los distintos candidatos, que hizo que se calentara el ambiente y que los mismos oradores tomaran actitudes agresivas, ante un público que muchas veces no los dejaba hablar. Los candidatos propuestos fueron: Pablo Emilio Madero, Salvador Rosas Magallón y David Alarcón Zaragoza.

"En la primera ronda de votación el resultado fue: Madero, 495; Rosas, 252; Alarcón, 10. Alarcón se retiró, no sin antes criticar a Madero y dar su apoyo a Rosas Magallón. Se propuso otra ronda de oradores, pero se rechazó con abucheos. Entonces se propuso que hablaran, también inusualmente, los dos candidatos. La segunda ronda de votación quedó: 483 para Madero y 357 para Rosas Magallón; como se ve, este último iba ganando terreno; hay gritos y abucheos, no se dejaba oír la voz del jefe del partido, que enérgicamente pidió silencio. Finalmente se acordó que hablaran otra vez los candidatos. En la tercera votación los resultados fueron: 449 votos para Madero y 390 para Rosas. Como se puede ver, una elección muy apretada. Después de que González Morfín habló con los dos candidatos, se acordó finalmente clausurar la convención". El PAN se quedó sin candidato presidencial. El 10 de diciembre de ese 1975 renunció a la jefatura del partido, Efraín González Morfín, también por razones personales.

Si en Los Pinos o en la colonia del Valle intentan presionar a Manuel Espino para que renuncie, no harán más que confirmar las versiones de que el PAN ya es igual al PRI, y que Calderón pone y quita presidentes del partido. Y los que se asustan por la gritería del sábado 2 de junio en León olvidan que la política en todos los partidos es una lucha por el poder, no un juego de niños. Sólo Espino debe decidir si sigue o se va. Al tiempo.

aleman2 @prodigy.net.mx

 
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Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
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