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Suerte echada
La derrota de la extrema derecha en la asamblea del PAN redefinirá política e ideológicamente al partido y al futuro de Calderón A patadas, como llegaron al poder, comen zaron a ser echados. El repudio hacia Manuel Espino, presidente del PAN, y la derrota con la cual le arrebataron el control político del partido, no fue sólo el epílogo del final de su liderazgo, sino el preámbulo de una redefinición política e ideológica del panismo. Tras el rechazo a Espino del sector calderonista más radical en la asamblea de León y la caída en cámara lenta de sus cercanos, impedidos por el panismo nacional de entrar en el nuevo Consejo Político, Calderón logró recuperar el partido que habían perdido hace casi una década, y a su cabeza de playa más visible, Espino, comenzaron a desmontarlo como cuando se lucha contra alguien poderoso: cortándole las piernas, luego los brazos, y finalmente -lo que vendrá después- la cabeza. "Espino las va a pagar", anticipó un prominente panista en vísperas del congreso en León donde se votaron los 300 nuevos consejeros del partido. "Llegó la hora de que pague todas las cuentas pendientes". Pero no se refería únicamente a las actitudes abiertamente opositoras de Espino contra Calderón, sino algo de mucho mayor fondo en el largo plazo, la definición ideológica que tomará el PAN. "Los calderonistas quieren menos ideología y más acción de gobierno". Es decir, recapitular los seis años de gobierno de Vicente Fox, otro de los perdedores el sábado pese a los aplausos de cortesía que le dieron, y empezar a limpiar todos los espacios que ocupó la extrema derecha en la sobrerrepresentación que tuvo durante todo ese sexenio indigno. La derrota de Espino otorgará gobernabilidad a Calderón, y también le permitirá ir conformando una derecha moderna que tome posiciones más de centro en temas sociales, que serían imposibles con la dirigencia actual que oficialmente estará hasta marzo de 2008. Espino es alfil de la extrema derecha incubada durante los 60 y 70, y que tomó forma con el arribo de los bárbaros del norte al PAN, un grupo atrabancado y carismático que primero le arrebató posiciones al panismo doctrinario y después convirtió a Fox en un presidente a modo, donde quien controlaba el rumbo y a qué puerto llegaba la extrema derecha era el senador Ramón Muñoz, superasesor presidencial el sexenio pasado. Calderón no quiso sacudírselos totalmente al integrar su equipo, pero sí contuvo esa fracción de facciosos. La respuesta de Espino fue nombrar a varios de ellos en la estructura del PAN, promoverse internacionalmente para dirigir una organización panamericana de extrema derecha, blindarse y dedicarse a hacerle la vida pesada a Calderón. El revire lo planearon en Los Pinos para este 2 de junio en León, donde el objetivo era convertir la elección de consejeros en un rechazo de las mayorías a la extrema derecha, y regresarla a su peso histórico dentro del partido, que es de alrededor de 30%. Tras los resultados de León, la estrategia les funcionó mejor de lo que esperaban, que era que Calderón tuviera, como óptimo, a 2 de cada 3 consejeros. Al final, la ecuación se mejoró para el Presidente, de acuerdo con el mismo conteo que están realizando los espinistas. Según su balance de pérdidas, de los 150 consejeros que fueron electos el sábado, aproximadamente 120 responden a Calderón, entre los que se incluyen los leales a dos ex precandidatos presidenciales del PAN que decidieron sumar fuerzas con el Presidente, el líder de la fracción en el Senado, Santiago Creel, y el secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas Jiménez. Creel salvó en principio los deseos de los calderonistas de cortarle la cabeza en su cargo, donde los ha desilusionado más de lo que los ha gratificado, y su cambio de postura es relevante porque él había sido la figura que Espino impulsó para la candidatura panista por instrucción de Fox, Marta Sahagún y Muñoz. El cambio de bando de Creel se venía dando desde hace varias semanas, cuando empezó a hacer un deslinde del gobierno de Fox al dar a conocer una serie de presiones que se tuvieron para aprobar la ley Televisa. De acuerdo con personas con conocimiento del estado de cosas en el PAN, la molestia de Creel no es tanto con Fox como con la señora Sahagún, que es otra gran perdedora este sábado, al haber sido derrotada en forma aplastante la corriente de la extrema derecha del partido en el poder. En Guanajuato, que era su bastión, donde los calderonistas sólo habían logrado colar a uno de ellos dentro de los seis primeros lugares de la lista de aspirantes al consejo político que se votó el sábado pasado, terminaron arrasando a Los espinistas, que de los cinco candidatos en los primeros seis lugares de la lista, sólo pudieron meter a uno. El senador Muñoz, uno de los artífices de la acumulación de poder de la extrema derecha en el foxismo, apenas logró llegar al consejo político, quedando a sólo 11 lugares de ser excluido. La gran carta que tenían desde el punto de vista ideológico, Francisco Xavier Salazar, ex secretario de Trabajo y la cabeza de El Yunque (la organización paraguas bajo la cual todas esas fuerzas extremistas se cobijan) pudo entrar en el lugar 64 de la lista. La batalla dentro del PAN entrará ahora a nuevas etapas. Por el lado de Espino es de esperarse que busquen evidenciar las maniobras que en privado están señalando se hicieron desde Los Pinos para quedarse con el Consejo Nacional, a cambio de promesas de puestos en la administración pública o de candidaturas a cambio de votos. Pero soslayan que ese camino lo recorrieron en Yucatán y los resultados fueron totalmente contraproducentes ante el panismo. Por el lado de Calderón está el dilema en Los Pinos sobre quién sería el candidato calderonista para la presidencia nacional del PAN. Quien se elevó de manera significativa este fin de semana fue el secretario particular de Calderón, César Nava, que ha trabajado cerca de él desde que Carlos Castillo Peraza dirigía el partido, y que junto con el superasesor en turno de la Presidencia, Juan Camilo Mouriño, es uno de los responsables en Los Pinos de establecer relaciones políticas. Reconocido como un negociador de amplio tacto, Nava va a enfrentar la competencia del secretario de la Función Pública, Germán Martínez, también cercano a Calderón desde los tiempos de Castillo Peraza, pero con una mano bastante más dura que la de Nava. Si se consolidan las cifras de los espinistas sobre el resultado de la elección del Consejo Político, Calderón podría optar por una mano dura para el partido, ampliando las posibilidades de Martínez, pero si quiere una mano más negociadora e incluyente, aún con la corriente que perdió en León, Nava es la opción a la mano. En todo caso, Calderón tiene tiempo para pensar la decisión, después de haber recuperado al PAN y empezado a desmontar a Espino y todo lo que representa. rriva@eluniversal.com.mx r_rivapalacio@yahoo.com
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