|
¿Para qué sirve el peligro?
El peligro es una defensa de la vida que alerta nuestros sentidos. Nos afecta cuando nos sentimos inmunes a él. El peligro es una posibilidad permanente, impredecible y universal que tiene la capacidad de metamorfosearse en una infinidad de facetas agresivas, de menor a mayor grado, a las que estamos expuestos mientras tengamos vida. Podemos percibirlo instintivamente a través del miedo; intentar prevenirlo; medir los riesgos, calcular los daños y tomar precauciones; pero el azar de su aparición es inevitable. Por eso es conveniente considerarlo como algo cotidiano y vivir haciendo lo que nos gusta para saber vencerlo o entregarnos a él cuando llegue el momento. El peligro aumenta mediante la tensión que provoca la desequilibrada división social, lo malo es que las consecuencias no excluyen a nadie porque el planeta no tiene salidas de emergencia. Despertamos con el temor de ser agredidos aun sin sentirnos culpables porque las noticias anuncian asesinatos a causa del narcotráfico, robos, secuestros y violaciones; miles de muertes por la guerra, terrorismo, cambios climáticos, enfermedades y la falta de agua. Todos estos males nos sirven como advertencia y en nosotros está si queremos tener una estancia neurótica o placentera dentro del caos. ¿Somos héroes capaces de salvar a la sociedad de la creciente inseguridad en la calle? ¿Podemos impedir los desastres causados por fenómenos meteorológicos? ¿Debemos bloquear nuestros sentimientos para que nadie nos lastime? La respuesta es no. ¿Qué es lo que sí podemos hacer? En lugar de preocuparnos por las personas que amamos, procuremos cuidarlas con afecto mientras vivan; proteger lo que es vital y no abusar de los recursos de la tierra, así como disfrutar de las cosas que tenemos mientras existan. Vivimos sometidos a las posibilidades, por eso el peligro es una especie de suerte que genera cambios en nuestra vida y el entorno; si es bien librado nos brinda satisfacción y sabiduría para revalorar nuestra conducta ante la incertidumbre. Exponerse al peligro es un acto reflejo que produce la adrenalina que ha sido acribillada por la rutina del deber impuesto por una sociedad mecanizada y moderna. Cuando perdemos el sentido de lo que hacemos es cuando buscamos el peligro y cada quien lo encuentra de diferente manera. Algunas personas se fugan geográficamente y se pierden en la naturaleza; otras prefieren enviciarse en los excesos o ahogarse en la intensidad de sus emociones para sentirse vivos. Personas que han estado en peligro de muerte coinciden en que sus "preocupaciones finales" no tuvieron nada que ver con lo material sino con una despedida simbólica de sus seres más queridos, quienes seguirán sufriendo en este mundo. Nuestro mayor peligro es que dejemos pasar la vida sin conocernos profundamente. Atrévete a armar tu propio rompecabezas con las figuras que deseas, los colores y dibujos que quieres y a la dimensión que alcance tu visión, capacidad y esfuerzo para que seas tú quien logre colocar la última pieza antes de cerrar los ojos para siempre. lahojaenblanco@gmail.com
|