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En el ámbito hispanoamericano, donde, cada vez más, cobra nebuloso prestigio la poesía que no quiere decir nada o que se niega a decir algo en aras de una artificiosa y falsa oscuridad, la poesía de José Antonio Cedrón (Buenos Aires, Argentina, 1945) apuesta por un lenguaje que sea a la vez música y sentido, sonido y significado. Cedrón ha vivido y trabajado entre nosotros desde hace más de cinco lustros. Aquí en México publicó algunos de sus principales libros de poesía: De este lado y del otro (1983), Actas (1986) y Cuaderno de tránsito (1994), poemarios con los que continuó su obra lírica iniciada en su tierra natal con Viaje hacia todos (1971) y La tierra sin segundos (1974). Ahora, a esta obra poética ininterrumpida de más de 35 años, José Antonio Cedrón añade Vidario (México, Instituto de Cultura de Morelos, 2006), un libro en el que, como su título ya preludia, no renuncia al ajuste de cuentas con lo que le ha tocado vivir, con la intensa existencia que siempre deja en las manos una escritura mucho más viva que la experiencia libresca. Por ello, Cedrón escribe: "En una vieja foto está escrita una fecha/ y por detrás los nombres de nosotros/ (sobrenombres y apodos en paréntesis)./ Los que pudimos ser/ de haber nacido antes o después/ de esta historia/ si los hijos que fuimos jugaran de este lado/ no en aquella niñez/ que siempre entorpecía la música de fondo". Así también, la evocación del ámbito que le da sentido de pertenencia aparece en estas páginas de una manera intensa: "De mirarla y mirarla hasta encontrar/ sus ojos, pasaron cientos de años./ La ciudad llegó al campo,/ las comunicaciones, la rueda,/ barcos, hombres./ De sus ojos que llevo es la nostalgia antigua/ reclinada en los parques/ donde igual de imposible aparece el otoño./ Así escribió en mi vida/ los últimos capítulos de las obras completas/ del ángel de la muerte". Hamlet Lima Quintana escribe a propósito de este libro: "La aparición y presencia de un poeta como José Antonio Cedrón salva y afirma a toda una generación. Y no me refiero únicamente a este libro, Vidario, sino a toda su obra o la que he conocido, puesto que merece la afirmación de que estamos ante una de las más altas voces de su generación en la poesía hispanoamericana". Hace años, a propósito de la concesión de una mención honorífica a De este lado y del otro en el Premio Latinoamericano de Poesía Rubén Darío, el jurado calificador que integraron Jaime Labastida, Manlio Argueta y Mayra Jiménez, destacó, entre los valores más visibles de la poesía de Cedrón, su ritmo sostenido, su vasta cultura y su tradición intelectual de primer orden. Estas virtudes son las que el poeta argentino reafirma en su nuevo libro, con una poesía alejada por completo de la moda oscura y de la pirotecnia verbal que suele quemar su pólvora en infiernitos ininteligibles y austeros, cuando no vacíos de emoción. Para Cedrón, "son varios los regresos./ Volvemos sobre objetos/ rostros, claves, ideas./ Ideas de personas./ Y personas./ Pero quién se enamora/ durante tanto tiempo de una duda?/ Moriremos de vuelta del abuelo?/ En otro lugar?/ Extranjero como hijo de quienes/ nos parieron?". El exilio ha sido una de las experiencias decisivas en la vida de José Antonio Cedrón: le dio, sin duda, más de una amargura, pero también lo llevó a algunos de sus mejores poemas, lo mismo en De este lado y del otro y en Actas que en Vidario, este nuevo libro que su autor presentará el próximo jueves 7 de junio, a las 19 horas, en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, acompañado por Tanius Karam y Eduardo Mosches.
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