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El autoengaño es quizá, nuestro peor enemigo.Que muchas mujeres, y hombres, se relacionen con el mismo tipo de parejas (alcohólicas, infieles, casadas) no es una coincidencia, ni mala suerte, es que hay algo en sus vidas que no han solucionado, o que no han acabado de aprender. En otras ocasiones, se debe a que a pesar de las evidencias, el poco amor propio, la baja autoestima y la falta de confianza en nosotras mismas, nos llevan a evadir nuestra realidad. A eso le llaman ¿reconquistar? Desde hace seis años mantenía una relación de pareja, con alguien con quien en los últimos dos, viví en unión libre. Hace tres meses me enteré que él va a tener un hijo con otra persona, lo que me ha costado mucho trabajo aceptar. Lo peor es que no me consultó sobre la decisión que pensaba tomar, simplemente un día recogió sus cosas y se fue a vivir con ella, a casa de los papás de él. Ahora que somos amigos, él me comenta que no es feliz y que quiere recuperar la relación que teníamos; me enteré también que la otra mujer le va a dejar el bebé y que él quiere que yo me haga cargo de su hijo. Estoy confundida, por una parte deseo recuperar lo perdido, porque sigo enamorada, pero no sé si me siento capaz de aceptar responsabilidades que a mí no me corresponden. Yo tengo un empleo, vivo sola y me gustan los niños, pero siempre he creído que a los hijos hay que traerlos con amor a este mundo y darles seguridad. Por otro lado, me da miedo que algún día regrese la mamá y me reclame al menor y se lo lleve. Espero que pueda darme su opinión. Oaxaqueña. ¿De dónde sacas la triste idea de que tienes una relación de pareja? No quiero decepcionarte, pero lo más a lo que eso se acerca es a una relación "utilitaria", por decir lo menos. El que un hombre por comodidad, inercia o para romper su rutina, decida vivir con una mujer, no significa que se haya comprometido como pareja. Ahora te busca no para recuperarte, sino para usarte, para que te hagas cargo del hijo que ahora le tocará atender. No te dejes engañar nuevamente. Yo creo que en lugar de andar cuidando niños ajenos y pretendiendo reconstruir una relación que no existe, es mejor buscar ayuda para que mejores tu autoestima, para que te des cuenta de lo valiosa que eres teniendo un trabajo y viviendo sola. Además, tienes todo el derecho de buscar a otra persona que sí se comprometa contigo, y que te tome en cuenta. En Oaxaca existe una casa de la Mujer Rosario Castellanos (514-6927 y 516-6810) o una Clínica Mexfam (549-0136) en donde podrás encontrar mujeres que ayudan a otras a salir de situaciones como la que tú enfrentas. Quítate esa idea de que amar es sufrir, que maltrato y agresión es una forma de demostrar amor, quien de verdad te quiere te trata con respeto. Si alguien te quiere no te hace sufrir, no te engaña, ni mucho menos te busca para que cuides al hijo que tuvo con otra mujer, mientras tu creías en el príncipe azul. Amar y depender Yo llevaba más de tres años con mi pareja y la libertad que según habíamos puesto en la relación era buena. Cada quien hacía sus cosas, y bueno, cuando había el tiempo por parte de los dos compartíamos algunas actividades como ir al cine, comer y hacer el amor, que es lo que más se daba. Adaptarme a esto me costó mucho trabajo, pues cuando iniciamos sabía que él tenía novia. Al principio me torturaba, me martirizaba y lloraba por cargar con esto, fue muy desgastante. También había cosas que no me gustaban de él: los celos, el derecho que él creía tener sobre mí, total, decidí terminar. Hace poco me enteré de que durante ese tiempo me engañó no con una, sino con dos mujeres más. Lo malo fue que pese a saberlo decidí volver con él; hoy me siento dolida, pues me asombra que haya regresado sabiendo de la infidelidad. Me pregunto ¿por qué lo hice? Soy hija de un padre alcohólico, tengo 29 años y vivo sola . Anónima. Yo empezaría justo por el final de tu comunicación. Ser hija de un padre alcohólico te lleva a desarrollar codependencias muy fuertes en tus relaciones emocionales. Crecer dentro de una familia disfuncional como es la encabezada por un adicto al alcohol y su esposa que seguramente era una co-alcohólica, no puede menos que influir en tu comportamiento como persona. El vincularte con relaciones que te destruyen, que te hacen daño, es una llamada de atención severa para que solicites ayuda profesional. Dices que sí, cuando quieres decir no; vuelves a situaciones que te hacen daño y no te explicas por qué, a pesar de las ofensas y las agresiones, sigues creyendo en que la persona cambiará; es más, sientes que gracias a ti cambiará. Estas son algunas razones por las que tienes que buscar ayuda para que sanen muchas de las viejas heridas que tienes en tu vida. Si no decides resolver este ciclo dañino, seguirás vinculándote con relaciones que te destruyen y no te dan lo que tu anhelas: afecto y aceptación. Los grupos Al-Anon han sido una muy buena solución para los hijos y familiares de alcohólicos, al igual que el Centro de Atención al Alcohólico y sus familiares (CAAF, 5702-0738). Pero desde hace varios años, el Centro de Salud Mental y Género (9180- 0928) también ayuda de manera especial a las mujeres. Te sugiero que escojas alguna de estas instituciones y te des a la tarea de recuperarte. Créelo, vale la pena. Estar llorando porque no llega, porque no te llama; estar pensando que te engaña; hacer intentos constantes por perdonar y reiniciar una relación; sentirse profundamente infeliz y poco apreciada; en otras ocasiones, no sentirse siquiera merecedora de las más elementales muestras de afecto, nos indican que algo anda mal con nosotras y nuestras relaciones afectivas. Algunas mujeres todavía piensan que la única manera de legitimar su presencia en este mundo, de tener un valor como mujer, es teniendo una pareja aunque les haga la vida de cuadritos. En pleno siglo XXI no podemos estar reproduciendo las ideas de hace 100 años, ideas que sirvieron para el control y manejo de las mujeres. Insisto, el que te toquen siempre parejas infieles, adictas o disfuncionales, no es mala suerte ni significa que el destino se haya puesto en tu contra. Esa decisión tiene que ver con tu historia de vida y con la manera en que has enfrentado tu realidad. La felicidad no nos llega por sorpresa, al contrario, hay que construirla todos los días. patricia.kelly@eluniversal.com.mx
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