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Cuentas con el exterior
Se publicó al final de la semana pasada la Balanza de Pagos de México en el primer trimestre del año. Como usted recuerda, esta balanza considera todos los movimientos de divisas que ocurren entre México y el resto del mundo (los legales, claro). Ahí se registran todos los movimientos que tienen que ver con el comercio exterior, las remesas, la inversión extranjera, los créditos, en fin, todo movimiento de dinero con otros países. Para nosotros es un indicador importante porque desde los años setenta nuestros problemas económicos más serios se han asociado a devaluaciones, que no son otra cosa que un cambio brusco de precio de las monedas extranjeras. Cuando esto ocurre, sufrimos una contracción de la oferta disponible, en parte porque las importaciones se hacen mucho más caras. Cuando se contrae la oferta, el resultado es una contracción de la riqueza producida, acompañada por inflación. Es lo peor que le puede pasar a uno.Una devaluación, decíamos, es un cambio de precio de las monedas extranjeras. Y eso ocurre, como en cualquier otro mercado, cuando esas monedas se hacen relativamente escasas. Cuando no hay jitomates, los pocos que se consiguen son caros. Cuando no hay cebollas, lo mismo. Pues cuando no hay dólares, el resultado es igual, pero sus efectos son mucho mayores, por razón obvia. En consecuencia, para prever una devaluación no hay que andar adivinando cosas, basta con ver si hay riesgo de escasez de dólares en el futuro cercano. Si vemos que habrá escasez de dólares, entonces podemos saber que habrá un cambio de precio. Dependiendo de la manera en que se administre el tipo de cambio, la modificación de precio será más o menos rápida. En todos los casos de devaluación brusca que hemos tenido, el valor del dólar no se determinaba en el mercado, sino en el escritorio de los funcionarios. Y, como siempre, los funcionarios fallaron, porque cualquiera falla si compite contra un mercado. Hoy, el valor del dólar se fija diariamente en el mercado de divisas, de manera que se ajustará de una manera diferente, si es el caso, de lo que vimos en 1976, 1982 y 1994. Sin embargo, si escasean los dólares, su precio va a cambiar, aunque no lo haga bruscamente. Por eso es relevante mantener un ojo en la Balanza de Pagos, para reducir la incertidumbre. Los datos del primer trimestre siguen siendo razonablemente buenos, como ha ocurrido desde hace diez años. Sin embargo, hay algunas señales que vale la pena considerar. Por el lado de la cuenta corriente, hay dos elementos importantes: la balanza comercial, que muestra un deterioro, y las remesas, que han dejado de crecer. En ningún caso hay preocupación seria, pero sí hay señales de atención. La balanza comercial registra un déficit de 2,640 millones de dólares. El peor resultado para un primer trimestre desde la recesión de 2001. La razón principal es la caída en ingresos por exportación de petróleo, porque el precio ha sido ligeramente menor al del año pasado, pero sobre todo porque exportamos menos. Esto, ya lo hemos platicado, tiene que ver con el fin de Cantarell, y no es algo que vaya a cambiar pronto. Dicho de otra manera, la balanza comercial se va a seguir deteriorando el resto del año, pero no parece que llegue a ser una preocupación seria. De cualquier manera, aquí iremos siguiendo los datos, para ver con tiempo algún posible riesgo. En cuanto a las remesas, lo que parece ocurrir es que ya se acabó el gran crecimiento, pero no hay una reducción en el flujo. Usted debe recordar que desde inicios de este siglo hubo una mejoría en la situación financiera de los mexicanos que viven allá, porque pudieron abrir cuentas de banco y gracias a ello sus envíos fueron más fáciles y baratos. Eso provocó un crecimiento importante en la cantidad que envían, que parece haber llegado a su punto máximo y se ha estabilizado en el orden de 20 a 24 mil millones de dólares anuales. No se ve riesgo de que baje, pero tampoco parece posible que vuelvan a crecer a los ritmos de los años pasados. En combinación, estas dos señales indican que la cuenta corriente será deficitaria durante este año, como es lo más común, sin llegar a un nivel de riesgo elevado. Es muy posible que el déficit anual en esta cuenta llegue a estar entre 15 y 20 mil millones de dólares, que representa cosa de 2% del PIB. Las crisis han ocurrido en México cuando este déficit llega a 5% del PIB. Dicho de otra manera, en este 2007 no hay riesgo de una crisis. La cuenta corriente sigue bajo control, y por eso ve usted que el dólar no sólo no sube de precio, sino que incluso ha bajado. La razón no está en esta cuenta, sino en la de capital, pero de ello hablaremos en otra ocasión. De momento, le vuelvo a recomendar que invierta en pesos, son más negocio que los dólares.
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