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    Economía Informal
Macario Schettino
24 de mayo de 2007

Vida segura

Desde hace algunas semanas hemos dedicado algunas colaboraciones a platicar con usted acerca de las finanzas personales

Primero, porque los mexicanos no ahorramos como deberíamos, y luego nos quejamos de que llega la vejez y no contamos con condiciones mínimas para soportarla. De por sí es más difícil ser viejo que joven, para además agregarle pobreza. Aunque puede ser cierto que hay muchas personas que no pueden ahorrar, lo más frecuente es que no sepan hacerlo. Es decir, el ahorro es una decisión, no es guardar lo que sobre. Y visto de esta manera, todo mundo puede ahorrar, aunque sea poco. Y poco es lo que se necesita, pero constante. Sobre todo si se empieza a ahorrar desde joven.

Otro tema que hemos comentado es el del crédito, que tiene mucho que ver con el ahorro. Utilizar crédito para adquirir bienes es algo muy útil, porque no necesita uno esperar demasiado para disfrutar de una televisión nueva, o un refrigerador, automóvil o vivienda. Sin embargo, el crédito también es un elemento que debemos cuidar. Nunca debemos tener deudas que superen 30% de nuestro ingreso, porque estaremos en problemas. Y puesto que hay muchas cosas que uno quiere tener, pues habrá que ponerle orden y comprar las más importantes solamente.

Tanto en el ahorro como en el crédito existen muchas opciones en el mercado, y no todas son igualmente buenas. Es más importante la diferencia en el crédito, porque puede uno cometer errores muy serios. Comentamos ya acerca de los planes de mensualidades fijas, que suelen ser carísimos, y un poco de los pagos "sin intereses", que también requieren cuidado.

Pero nos falta otro tema de finanzas personales que es de la mayor importancia, y que tampoco sabemos usar en México: los seguros. En esta semana ha habido información al respecto por la reunión anual de la asociación de aseguradores, y nos recuerdan que los mexicanos prácticamente no nos aseguramos.

El seguro es un instrumento financiero que permite reducir riesgos. Esto es así porque distribuimos el riesgo que tiene un activo nuestro con la compañía aseguradora, que a su vez lo distribuye entre sus clientes. Por ejemplo, al asegurar un auto, la empresa aseguradora nos cobra una cantidad que equivale al riesgo de tener un accidente. Puede ocurrir que nosotros seamos particularmente desafortunados y en lugar de tener un accidente cada 15 años, lo tengamos cada cuatro meses. Sin embargo, puesto que en promedio los autos tienen accidentes cada 15 años, al distribuir nuestro riesgo con todos los demás, éste se reduce. Porque hay otros conductores, con más suerte, que nunca se accidentan. El promedio es lo que nos ayuda.

De acuerdo con la teoría, usted debe asegurar aquellos bienes que tengan mucho valor y poca posibilidad de sufrir un daño. Por ejemplo, su vida, su salud, su casa, su auto. En ese orden, de preferencia. Los autos, aunque son de los bienes más asegurados, en realidad no son tan importantes. De hecho, en los países civilizados se obliga a asegurar un auto, porque de no hacerlo, un porcentaje elevado de la población no lo aseguraría. Pero está en el interés de todos que los autos tengan un seguro, no tanto por el auto en sí, sino por los daños que pueden ocasionar a otros. Responsabilidad civil, le llaman. En México no hemos podido hacer esto porque la política lo ha impedido, pero es un asunto pendiente de la mayor importancia.

Visto desde la perspectiva personal, que es la que hemos estado utilizando recientemente en esta columna, le reitero el orden en que debe usted asegurarse: su vida, su salud, su casa y luego su auto o algún otro activo que tenga. El seguro de vida es importante cuando tiene usted dependientes económicos. Y lo que debe usted considerar es que el seguro pueda servirle a ellos para salir adelante sin tener que complicarse la vida. No se trata de resolver todo, sino de dar una base económica saludable. Calcule usted entre tres y cinco años de sus ingresos como punto de partida. Más de eso le llevará a un pago anual muy elevado, menos de eso puede ser insuficiente. En muchos empleos hay un seguro de vida como prestación, que suele ser de uno o dos años de sueldo. Puede usted complementarlo.

En lo relativo a la salud, lo normal es asegurar los gastos médicos mayores. Este seguro es cada vez más importante, porque las enfermedades que tenemos ahora son más complicadas y duraderas. Hace todavía unas pocas décadas, la gente se enfermaba y moría. Ahora no se muere uno, pero acaba saliendo carísimo. La mayor parte de los seguros de gastos médicos mayores tienen una cantidad máxima que pagará el seguro. Es importante que esta cantidad sea elevada, porque si tiene usted la mala fortuna de sufrir alguna enfermedad grave, cada día de hospital le costará más de lo que gana usted en un mes de trabajo. Son gastos catastróficos, y por eso el seguro es importante.

Finalmente, puede usted asegurar su casa. Suelen ser seguros muy baratos, y en todos los créditos hipotecarios este seguro está incluido. Pero cuando termina usted de pagar su hipoteca, el seguro desaparece. Puede usted contratarlo aparte, y no es mala idea, porque, aunque no es frecuente, a veces se incendian las casas, o se derrumban, o les cae un árbol, o cosas raras parecidas. Puesto que es un evento raro, las primas que se pagan son muy bajas.

En todos los casos, tenga usted el cuidado de leer bien la póliza y de aclarar con su agente de seguros cualquier duda, por más extraña que le suene. Si es un seguro de vida, no podrá usted preguntar nada cuando se deba cobrar. Ya habrá muerto. Y si es de gastos médicos mayores, no es nada raro que cuando lo requiera no tenga usted la cabeza en condiciones de preguntar nada. Por eso es mejor tener todo claro desde el principio, y comprar el seguro que le sea más interesante. Pero asegúrese, la vida es incierta.

macario@macarios.com.mx

 
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PERFIL
 
Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Ha sido profesor investigador en El Colegio de México y el Tecnológico de Monterrey. Es director de Investigación y Programas Doctorales del Tec de Monterrey, campus Ciudad de México, y director de la sección Finanzas de El Universal. Ha publicado 12 libros. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.
 
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