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    Itinerario Político
Ricardo Alemán
21 de mayo de 2007

´Albazo´ de Espino

El señor resultó derrotado por partida doble en lo que significa un monumental error de cálculo político

Cuando toda la atención política se depositaba en el reñido proceso electoral de Yucatán -en donde hasta la noche de ayer domingo no había aún nada para nadie-, el presidente nacional del PAN, Manuel Espino, intentó un "albazo" político para modificar los estatutos del partido en aspectos que, apenas hace tres años, hicieron la diferencia a favor de Felipe Calderón y que operaron contra Santiago Creel, en el mecanismo para seleccionar al candidato presidencial.

Como todos saben, los días 2 y 3 de junio próximo -en la ciudad de León, Guanajuato-, Acción Nacional renovará su Consejo Nacional -que lo integran un total de 372 personalidades del partido-, en una asamblea que reunirá a toda la clase política del partido en el poder. Por esa razón, el Consejo Nacional saliente debía realizar el sábado 19 de mayo su última sesión. Pero de manera repentina, y ante la sorpresa de todos los consejeros, horas antes de esa sesión se supo que el orden del día incluía una propuesta de reforma a los artículos 37 y 38 -entre otros-, del estatuto del PAN. La propuesta de enmienda fue cocinada en corto, "en lo oscurito" por los simpatizantes del controvertido presidente nacional de ese partido.

El señor Manuel Espino se aventó la puntada de esa maniobra, sabedor de que su causa -el respaldo a su presidencia y a sus propuestas-, contaba con una mayoría en el consejo saliente, que fue precisamente el que lo eligió y sobre el que decía tener un control mayoritario. Sin embargo, como en la casa presidencial no están "ni mancos ni tullidos", rápidamente hicieron el cabildeo necesario y el Consejo Nacional del sábado 19 de mayo debió cancelarse. ¿Por qué? Sí, por falta de quórum. Sólo acudieron al llamado 142 de los 372 consejeros, y para validar el Consejo se requería la asistencia de 187 miembros, cifra que no se logró.

La reforma propuesta por Espino es la misma que no pasó en el Consejo Nacional del PAN celebrado en 2004, cuado se enfrentaron los grupos políticos de Felipe Calderón y de Santiago Creel, para entonces ya metidos en la disputa por la candidatura presidencial. El primero insistió en que la elección de candidatos a puestos de elección popular, incluido el cargo de candidato a la presidencia de la república, se realizará bajo la fórmula de elección interna sólo de los militantes del partido, mientras que el segundo insistía en que era necesario abrir el partido a la sociedad en general.

Al final de cuentas, y luego que desde Los Pinos se argumentó a favor de la propuesta de Santiago Creel, en aquel intento de reforma estatutaria ganó la propuesta de Calderón, a la que se agregó la posibilidad de que en la elección interna a cargos de diputados, senadores y candidato presidencial también participaran los panistas adherentes. Esa maniobra política -de cerrar la elección del candidato presidencial a militantes y adherentes, desactivó la posibilidad de que la popularidad de los aspirantes se convirtiera en un factor definitorio-, y le brindó a Calderón la posibilidad de derrotar a Santiago Creel en las internas del PAN. Y es que Calderón tenía el control del partido, en tanto que Creel era el más popular en población abierta. De haber resultado gananciosa la propuesta de Creel, de que votarán por el abanderado presidencial del PAN los ciudadanos en general, es muy probable que el candidato presidencial no hubiese sido Felipe Calderón, y la historia de las elecciones federales de julio de 2006 habría sido otra.

Pero el intento de "albazo" que promovió Manuel Espino -y que falló de manera rotunda-, va mucho más allá de una mera maniobra política abortada. En el fondo se coloca en el rango de "albazo desesperado", ya que deja ver que el grupo político de Manuel Espino no tiene confianza plena de alcanzar una mayoría en la renovación del Consejo Nacional que se llevará a cabo en León, los días 2 y 3 de junio próximo. Al mismo tiempo es una maniobra que deja ver que los calderonistas extienden su influencia tanto en el consejo saliente, como en el que será renovado.

¿Por qué sacar de la manga una reforma estatutaria de última hora cuando ya se va el vigente Consejo Nacional del PAN? Si Manuel Espino estuviera seguro -como dicen sus fieles-, de alcanzar una mayoría en el nuevo consejo, la lógica indicaría que debía esperar pacientemente la confirmación de esa mayoría, para entonces impulsar todas las reformas que propone, y hasta para preparar su reelección. En el fondo, y en lo que significa un monumental error de cálculo político, el señor Manuel Espino abrió sus cartas para la integración del futuro Consejo Nacional panista, pero resultó derrotado por partida doble.

Y es que Espino no sólo dejó ver que no hay nada seguro para su causa y sus fines en la renovación del Consejo Nacional previsto para el 2 y 3 de junio próximo en León, sino que tampoco fue capaz de ratificar el control mayoritario en el consejo saliente. Quedó exhibida no sólo la debilidad creciente de la presidencia de Espino en el PAN, sino la capacidad, también creciente, de control político desde la casa presidencial. Pero además, se confirma que Espino sí busca suceder a Calderón en 2012. ¿Qué tal?

 
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PERFIL
 
Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
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