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La Fundación Crea de Medellín, Colombia, que dirigen los promotores culturales Sulma Patricia Rodríguez Gómez y Luis Carlos Flórez, lleva a cabo cada año el Seminario Internacional El Taller del Asombro. Este año el taller estuvo dedicado al tema Libros, Jóvenes y Bibliotecas, todo ello bajo el lema: "Para creer y crear". Esta es la segunda ocasión que se realiza y, entre el 26 y el 29 de abril, contó con la participación del escritor Jairo Aníbal Niño y los bibliotecólogos e investigadores Gloria María Giraldo de la Cuesta y Didier Álvarez Zapata. Con ellos tuvimos oportunidad de compartir en Medellín reflexiones en torno a la promoción y el fomento de la lectura, en una serie de actividades (conferencias, talleres, charlas) organizadas extraordinariamente por la Fundación Crea con el apoyo de algunas empresas e instituciones, en las sedes de las universidades de Medellín y Pontificia Bolivariana y de la librería Simsalabim, especializada en libros para niños y jóvenes. La directora ejecutiva de la Fundación, Sulma Patricia Rodríguez Gómez, explica: "La misión de la Fundación Crea ha sido, desde su constitución, la formación de públicos en los procesos de lectura, en la adquisición de valores y conocimiento del mundo a través de las letras, el arte y el cine. Con la celebración de actividades dedicados a la cultura, formación y recreación, nos hemos trazado el firme propósito de creación de espacios de discusión y reflexión, donde la comunidad eleve los niveles de educación y cultura, para construir conjuntamente una ciudad más educada". Todo esto es muy importante, sobre todo en una ciudad como Medellín, que ha padecido en los últimos años el flagelo de la violencia y la desintegración social. En ámbitos como éste adquiere mayor sentido un proyecto cultural tan noble como El Taller del Asombro, que hace de la lectura una experiencia capaz de reconstruir identidades. Hilda Mar Rodríguez Gómez, doctora en Educación por la Universidad de Antioquia, ha advertido con mucho tino que "cuando de libros y lectores se trata cualquier estrategia de promoción, reconocimiento o vinculación resulta necesaria e insuficiente, pues en este campo no se trata de una intervención puntual, sino que se requiere un proyecto de largo aliento para sembrar palabras y recoger lectores". Añade que El Taller del Asombro constituye "una apuesta ciudadana para construir la ciudad, para transformar condiciones y entornos, para recuperar imágenes y escenarios de lectura y, a partir de ello, construir otras formas de acceso y acercamiento a la experiencia de la lectura". A esta segunda edición de El Taller del Asombro asistieron docentes, estudiantes, padres de familia, promotores culturales y de lectura, bibliotecarios, lectores en general y todos aquellos interesados en el libro, los procesos de lectura, las estrategias de promoción y fomento del libro y la más libre reflexión sobre la decisiva experiencia de leer. Iniciativas como ésta son fundamentales en cualquier ciudad y en cualquier país, pero más aún en ciudades y en países como los nuestros en donde el libro y la lectura pueden ayudar -más allá del placer y de la utilidad- a configurar mejores identidades, mejores lectores y, lo más importante sin duda, seres humanos más plenos, pues, como alguna vez lo dijo Gabriel Zaid, "¿qué demonios importa si uno es culto, está al día o ha leído todos los libros? Lo que importa es cómo se anda, cómo se ve, cómo se actúa, después de leer un libro. Si la calle y las nubes y la existencia de los otros tienen algo que decirnos. Si leer nos hace, físicamente, más reales".
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