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Homofobia, un mal que mata
No, no es una exageración, la homofobia mata. Ese odio irracional que muchos integrantes de la sociedad sienten por las personas homosexuales puede llegar a hechos inusitados como el que suplemento Letra S nos ofrece en su más reciente edición. "Entre 1995 y 2004 se documentaron 337 asesinatos contra homosexuales, en realidad se estiman mil 1 ejecuciones". ¿El motivo? Ser homosexuales. Las mujeres y los homosexuales se convierten en las víctimas directas de una masculinidad deformada, de esa enfermedad que se llama machismo. Y no tiene nada que ver con el ser varón, no pueden considerarse sinónimos. El macho es un ser inseguro, sobre todo en el terreno de la sexualidad. Tiene que estar demostrando su fuerza y potencia constantemente, se siente vulnerado cuando se le pide que manifieste ternura o algún afecto; tiene zonas prohibidas en su cuerpo que al ser tocadas le hacen sentir como que "son cosas de maricones": las nalgas, los pezones y el ano, por ejemplo. Ellos deben ser los dominadores en una relación sexual, nada de que ella sea la de la iniciativa. El macho se ufana de tener muchas parejas e incluso, de haberse "tirado" a uno que otro maricón. La homofobia parece tener una gran aceptación social; los chistes, los comentarios destructivos contra la homosexualidad aparecen en las fiestas, en los clubes, son tema central de muchos programas de radio y televisión, y hasta los conductores de noticias han llegado a expresar su homofobia con "algún chascarrillo". ¿Se ha fijado cómo muchos periódicos se refieren a los crímenes de homosexuales?, ¿cómo llaman a estos? Lilos, mujercitos, locas, maricones, mariscos, y a sus ejecutores: matalilos... . Lo que nos cuenta la historia Desde la aparición del ser humano sobre el planeta ha existido la homosexualidad femenina y masculina, pero ha sido vista desde diferentes ángulos. Es muy conocido el caso de Roma y Grecia antiguas en donde las relaciones con ellos podían formar parte hasta de un estatus social, pero tenemos otros casos de barbarie en la historia universal. Hacia 1928, el naciente Partido Nacionalsocialista de Alemania, mejor co nocido como el Partido Nazi declaró: "Cualquiera que crea en el amor homosexual es enemigo nuestro. Rechazamos cualquier forma de lascivia, especialmente la homosexualidad, porque nos roba la última oportunidad de liberar a nuestro pueblo del yugo que lo esclaviza". Más adelante, este pensamiento llegó hasta los campos de concentración en donde los homosexuales, sobre todo los varones, eran señalados con un triángulo rosa sobre sus uniformes. A los judíos se les acusó de ser "anormalmente femeninos" y peligrosos para el pueblo alemán. Ambos grupos sufrieron crueles torturas y maltratos, pero los gays fueron sometidos a varios "experimentos médicos", según cuenta Francis Mark Mondimore en su libro Una historia natural de la homosexualidad. Uno de esos experimentos, dice, "consistía en castrar a los hombres y después se les inyectaba testosterona, supuestamente para ver si se podía modificar su orientación sexual. Después de la guerra, las personas encarceladas por su homosexualidad no tuvieron derecho a la compensación económica que recibieron otras víctimas." Pero no es necesario ir al siglo pasado. Hoy aquí, en nuestro país se siguen cometiendo crímenes de odio; así se les llama más o menos desde la década de los 80. Hace unos meses, la detención de la Mataviejitas, opacó el arresto de un criminal que tenía a la homofobia como su motor principal. Raúl Osiel Marroquín, apodado El Sádico, se dedicó a matar homosexuales que ligaba en diferentes bares. Se dio el lujo de rentar un depart amento en donde los torturaba y los ahorcaba, para después descuartizarlos y abandonarlos en las calles de la ciudad dentro de una maleta. Finalmente fue detenido y condenado; su cómplice Juan Enrique Madrid, no. Raúl Osiel no mostró ningún signo de arrepentimiento. Dijo, sentirse satisfecho y haber hecho algo positivo por la sociedad. En algún momento de su vida estudió Medicina en la Escuela Militar y también formó parte del Ejército mexicano. Falta protección legal y educación Los diferentes estados ya tienen su Código Penal, pero no en todos esta penada la discriminación por orientación sexual; en el Distrito Federal sí está reconocid a, pero no es suficiente. Muchas personas son objeto hasta de suspensión laboral, por eso, por tener una orientación sexual diferente a la heterosexual. Es necesario respaldar las propuestas de campañas que combatan la homofobia, y no seguir aplaudiendo la realidad nacional expuesta en octubre de 2005 por el presidente del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, Gilberto Rincón Gallardo. "En México, la mitad de la población aceptaría tener en su casa a un homosexual y 45% rechaza vivir con un portador del virus del sida". En la Encuesta Nacional sobre Discriminación realizada por Sedesol se informaba que "43% de los mexicanos considera que la discriminación por cuestiones de preferencia sexual es más grave que la discriminación por otras causas". En esa misma encuesta se decía que siete de cada 10 mexicanos considera que los homosexuales no tienen el mismo trato ante la ley que los heterosexuales y que seis de cada 10 piensa que no tienen derecho a expresar sus propias ideas". Son indispensables, yo diría urgentes, campañas de lucha contra la homofobia; otras en favor de la educación sexual, de la educación para la diversidad sexual. Por todo esto, mañana 17 de mayo se proyectan varias actividades para integrar una Jornada Nacional Contra la Homofobia, y un día en especial para combatir ese mal, que de verdad mata. paty.kelly@eluniversal.com.mx
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