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¿Eres un hombre salvaje?
Más allá del mito, el hombre moderno debe recuperar su naturaleza salvaje. Así, ni la tecnología ni los placeres podrán atrofiar su instinto. Mitológicamente, el lobo y el perro son animales salvajes considerados sicopompos, guías del hombre en la noche de la muerte, tras haber sido sus compañeros durante el día. Así, los lazarillos guían a los ciegos, quienes confían incondicionalmente en la fidelidad de sus siervos, como si fueran uno mismo. El perro representa el corazón de su amo; perdona sin esfuerzo, es capaz de correr durante horas y de luchar hasta morir si es necesario. La naturaleza canina nos da claves sobre la forma en que un hombre ganará el corazón de la mujer salvaje. La principal es "vuelve una vez y otra vez". Pero el trauma del rechazo, a veces, es insuperable e impide la búsqueda. Para los griegos, el perro simboliza un héroe civilizador y conquistador del fuego con un significado sexual. El lobo afronta el destino con ingenio, con la paciencia necesaria para permanecer con su pareja. Se entrega con sabiduría y lealtad. Para los alquimistas y filósofos, el perro devorado por el lobo representa la penúltima etapa de la "gran obra". La resolución de esta imagen esotérica es equivalente al sabio -o santo- que se purifica devorándose (sacrificándose) en sí mismo, para acceder a su conquista espiritual. Cualidades del hombre salvaje: valor, para entrar en contacto con la ferocidad; paciencia para descifrar lo desconocido y tenacidad. Tipos de hombre salvaje: el perro ingenuo, no sabe realmente qué busca; el lobo hambriento, busca sustento; el cuervo herido, busca consuelo por sus pérdidas. Todos son cazadores y tarde o temprano encontrarán su tesoro. Moraleja: Caperucita no es un perro al cual debas devorar. Permite que tu lobo interior desarrolle sus instintos pero deja que el lazarillo tome las decisiones; entonces encontrarás a tu mujer salvaje, esa criatura a la que tanto temes. lahojaenblanco@gmail.com
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