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Cuidando el dinero
No sé si este artículo llegue a tiempo, pero si no es para hoy, servirá para el futuro. El invento comercial del Día de las Madres sirve, precisamente, para eso: para que usted gaste, ya sea comprando un regalo o invitando a comer a su mamá, pero el caso es que gaste Este columnista no tiene particular aprecio por los días comerciales, pero en el caso de las madres es todavía peor, porque no sólo sirve para gastar, sino además para limpiar conciencias. Pero el Día de las Madres no es el tema, lo que me interesa es comentar con usted acerca del cuidado que se debe tener con el dinero. Hace unas semanas, aprovechando la reforma a la Ley del ISSSTE, dedicamos algunas colaboraciones a recordarle que el ahorro para la vejez es muy importante, y que hay que hacer un esfuerzo para guardar desde joven, porque, aunque uno no quiera, envejece, y todo es diferente. De hecho, más difícil. El ahorro, si se inicia antes de los 30 años, puede ser de 10% del ingreso y con eso alcanza, porque el interés ganado por el ahorro trabaja en favor. Mientras más tarde uno en empezar a ahorrar, mucho mayor tiene que ser el porcentaje. Si usted no ha ahorrado, y ya está en los 40, tiene que guardar al menos 25% de su ingreso. Si me dice que no puede, le creeré, pero también le diré que no tendrá una vejez tranquila. No se trata de si puede o no, sino de apretarse el cinturón ahora, que está relativamente joven, o se lo aprieta cuando esté viejo. Le va a doler más, se lo aseguro. Si usted está confiado en que el gobierno le resolverá el problema, voltee a ver a los viejos de hoy para convencerse de que no será así. Puede ser que le den unos pesos, como hizo López Obrador y ahora hace Calderón. Pero no va a ser mucho. Y conforme haya más ancianos, habrá menos para repartir. Y le garantizo que habrá más ancianos en los próximos 50 años, así que usted está incluido. Si tiene suerte. Bueno, hoy quiero aprovechar este día comercial para hablar de una forma diferente de cuidar el dinero, que es administrar el crédito. Con esto de que la economía se ha mantenido estable por 10 años, y que se han logrado algunos cambios institucionales, las tasas de interés han bajado y hay más posibilidades de obtener crédito. Sin embargo, no todos los créditos son iguales, y no siempre es bueno hacer uso de ellos. Yo creo que deberíamos aprender en la secundaria acerca de las finanzas personales, pero como no lo hacemos, se lo platico ahora. Comprar a crédito consiste en consumir hoy lo que consumiríamos en el futuro. La diferencia tiene un valor para nosotros, porque nos permite satisfacer desde ahorita alguna preferencia que tenemos. A veces le decimos "necesidad" para sentirnos mejor. Suponga que usted "necesita" comprar un electrodoméstico: refrigerador, lavadora, televisión, lo que sea. Hoy todas las tarjetas de crédito le dan varios meses para pagar su nuevo aparato, y todos los almacenes le ofrecen, además, planes propios para pagar a plazos. Eso siempre suena bien, pero satisfacer hoy sus deseos le va a costar más, y a veces mucho más. Algunas tarjetas de crédito ofrecen meses sin intereses, pero esto sólo es cierto si usted paga, mes tras mes, el saldo completo de su tarjeta. Si usted paga el mínimo, sí le van a cobrar intereses. No por el aparato que compró, sino por la posposición de su pago. Con las tarjetas, lo que usted debe hacer es siempre pagar la totalidad de su saldo. Si no lo hace, la deuda será, prácticamente, eterna. Por la forma en que se calcula el interés y el pago mínimo, en realidad usted nunca terminará de pagar. No hay en esto nada de fraude o trampa, se trata de una diferencia de información. Y esa diferencia vale. Hay que tener todavía más cuidado con los pagos a plazos de los almacenes, que normalmente incluyen un interés superior a las tarjetas de crédito. En lugar de pagar 3 mil pesos de golpe, le ofrecen pagar 200 pesos a la semana. Y usted se va muy contento con su televisión, y al verla piensa que está pagando sólo 200 pesos. Pero durante los seis meses en que pagará, 26 semanas, habrá gastado 5 mil 200 pesos y no 3 mil. Su deseo de ver la tele hoy, en lugar de en noviembre, le habrá costado 2 mil 200 pesos adicionales, 70% más del costo original. Le ofrezco unas sugerencias para manejar sus créditos, que espero le sean útiles. Primero, no compre con planes a plazo como el del párrafo anterior. Finja que compra, y aparte sus 200 pesos semanales. En tres meses habrá ahorrado los 3 mil, y podrá comprar su tele. Segundo, si usa tarjeta de crédito, pague siempre el saldo total mensual. Para evitar que ese saldo supere sus posibilidades, calcule que el pago de todas sus deudas, cada mes, sea cuando mucho de 30% de su ingreso. Si usted supera ese nivel, se va a meter en problemas. Finalmente, si, como decía al principio, este artículo llegó tarde y usted ya gastó, y ya se metió en problemas con sus créditos, permítame sugerirle que lo resuelva de inmediato. Cada día sin pagar incrementa sus problemas. Venda lo que compró en exceso, asuma su pérdida y corrija su situación. Es mejor no ver la tele que hacerlo a costa de su futuro. macario@macarios.com.mx
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