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Porfirio Barba Jacob (Antioquia, Colombia, 1883-ciudad de México, 1942) pertenece lo mismo a la poesía colombiana que a la mexicana, pues fue aquí, en México, donde produjo su obra de madurez. Y fue por ello que Jorge Cuesta lo incluyó en su célebre Antología de la poesía mexicana moderna (1928), junto con Rafael López, Efrén Rebolledo, José Juan Tablada, Enrique González Martínez y Ramón López Velarde, entre otros nombres fundamentales de nuestra lírica. Porfirio Barba Jacob fue el seudónimo más conocido de este poeta que vivió varias estancias en nuestro país (especialmente en las ciudades de México y Monterrey) a partir de la primera década del siglo XX. Su nombre oficial era Miguel Ángel Osorio y utilizó también otros dos seudónimos: Ricardo Arenales y Maín Ximénez. Cuesta admiró "su originalidad amarga y áspera" y también su "extraordinaria imantación", que lo acercó -a decir de Cuesta- a todas las verdades y a todos los errores. En la Antología de la poesía mexicana moderna Cuesta lleva a cabo la siguiente valoración: "Ricardo Arenales nació en Colombia, pero su sitio está en la historia de la poesía mexicana, al lado de González Martínez y Ramón López Velarde, de quien era él muy cercano amigo. Ha recorrido los países de la América Central, las Antillas y los estados de México, cambiando su nombre a cada crisis más aguda de su existencia de eterno atormentado. Ha sido, sucesivamente, Miguel Ángel Osorio, Maín Ximénez, Ricardo Arenales y, ahora, Porfirio Barba Jacob. Por el espíritu de las influencias que su obra ha recibido y por las huellas que ha logrado imprimir, Ricardo Arenales es un poeta de México. Nacido en la admiración de Darío, la conservó, a pesar de sus coincidencias de temperamento y de gusto con Enrique González Martínez, y en tanto que este último intentaba torcerle el cuello al cisne, Arenales, aun en sus mejores poemas, guardaba, como un eco no siempre apagado, la resonancia de la retórica modernista". Consciente de estos valores y sabedora del importante paso de Porfirio Barba Jacob en Monterrey, la también poeta Minerva Margarita Villarreal incluyó, en 1994, a Porfirio Barba Jacob en su antología Nuevo León: brújula solar, poesía 1876-1992, advirtiendo no sólo sus aportaciones poéticas, sino también su gran contribución al periodismo (fundó el diario El Porvenir), la promoción literaria y la manifestación de las ideas. Por supuesto, para los colombianos Barba Jacob es, también, uno de sus mejores poetas, y así, por ejemplo, Henry Luque Muñoz lo sitúa destacadamente en su antología Tambor en la sombra: poesía colombiana del siglo XX (1996). Recientemente, el Fondo de Cultura Económica reeditó, en Bogotá, la Poesía completa (2006) de Barba Jacob, con prólogo, recopilación y notas del narrador y lexicógrafo colombiano Fernando Vallejo, cuya primera edición data de 1985 bajo el sello de Procultura. Este volumen, que llegó a mis manos gracias a la generosidad de mi amigo colombiano Luis Bernardo Peña, es absolutamente admirable, fruto de un gran esfuerzo de investigación. Las notas de Vallejo acerca de los poemas son un portento de cordial erudición que nos amplía el conocimiento y el disfrute de la obra de este gran poeta colombiano-mexicano. "Su palabra iluminada, sus fabulaciones, sus sueños, son ahora irrecuperables -explica Vallejo-. He querido entonces tan sólo, a cambio de lo maravilloso insubstituible, consignar en mis notas lo que he logrado establecer sobre cada uno de ellos y lo que irremediablemente quedará en la sombra". La Poesía completa de Porfirio Barba Jacob es un viaje lírico inolvidable.
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